CUATRO MILLONES DE PERSONAS MANIFIESTAN EN GUADALAJARA SU CARIÑO A MARÍA

**La romería a Zapopan tiene lugar en el marco del Congreso Eucarístico

ZAPOPAN (ZENIT.org-El Observador).- Unos cuatro millones de personas manifestaron con una romería de cerca de cinco kilómetros de largo festejó, en compañía representantes católicos de todos los continentes, el cariño de la archidiócesis de Guadalajara a la Virgen, que en esta ciudad es venerada con la advocación de Nuestra Señora de Zapopan. Zapopan es un municipio conurbado a Guadalajara, en cuya Basílica se celebró este martes una solemne Eucaristía, presidida por el cardenal Juan Sandoval Íñigüez, arzobispo de Guadalajara, acompañado por cerca de 50 cardenales de los cinco continentes. La celebración de este 12 de octubre en Zapopan ha roto todas las estimaciones de asistencia de los fieles cristianos de la arquidiócesis, en una fiesta que combina la fe con las tradiciones prehispánicas. El acontecimiento comenzó ya el lunes con una misa, presidida por el cardenal brasileño Claudio Hummes, arzobispo de São Paulo. Siguió después la serenata y la velación nocturna de la imagen de María.

La romería comenzó a las 6 de la mañana, hora de México, y tras cuatro horas de caminata desde la catedral de Guadalajara hasta la Basílica de Zapopan, se celebró la misa y se impartió la bendición de los fieles con la imagen de la Virgen. Guadalajara, la tercera ciudad más grande del país, quedó completamente paralizada por esta manifestación, aunque en todo momento se mantuvo la calma. Cientos de miles de peregrinos hicieron el recorrido completo, mientras que otros, que comenzaron a llegar desde la madrugada, colmaron la Plaza de las Américas, frente a la Basílica de Zapopan, para participar en la Misa.

Nuestra Señora de Zapopan es Patrona de la Arquidiócesis de Guadalajara desde 1734. Es patrona de la ciudad de Guadalajara desde 1942 (en conmemoración del cuarto centenario de la fundación de la ciudad) y, últimamente, ha sido nombrada patrona de la Provincia Franciscana de Jalisco. Según la devoción tradicional, es invocada con los títulos de Evangelizadora, Pacificadora, Protectora (contra tempestades, rayos, inundaciones y pestes), y Patrona. En el lenguaje cariñoso popular, la Virgen de Zapopan es llamada por el pueblo fiel «La Generala». El Papa Juan Pablo ll, en su visita a Guadalajara, en febrero de 1979, invocó su manto protector para su apostolado y para la Iglesia en América.

El número normal de fieles que asisten cada 12 de octubre a venerarla ronda los dos millones; sin embargo, informes preliminares del día de hoy, estiman en 4 millones de peregrinos que se dieron cita en la Basílica o a lo largo de la peregrinación. La nota de color la ha vuelto a poner el Legado Pontificio, el cardenal Jozef Tomko, quien, emocionado, ha tomado su cámara de vídeo y ha ido filmando la procesión mientras ésta se desarrollaba. En privado, el cardenal Tomko ha dicho que, como representante del Santo Padre, quiere enseñarle la fe desbordante de los mexicanos.


EL CARDENAL ARINZE PRESENTA LA CARTA APOSTÓLICA PARA EL AÑO EUCARÍSTICO

** «Mane nobiscum Domine» de Juan Pablo II

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Publicamos la intervención del cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en la rueda de prensa de presentación de la carta apostólica de Juan Pablo II «Mane nobiscum Domine» con motivo del Año de la Eucaristía. El texto de la carta, publicado en italiano, todavía no se ha traducido a otros idiomas.

En la misa solemne ante la Basílica de Letrán, en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, el 10 de junio de 2004, el Santo Padre anunció el Año de la Eucaristía, que se celebrará entre octubre de 2004 y octubre de 2005 en toda la Iglesia. Ahora nos entrega una carta apostólica bella e incisiva, «Mane nobiscum Domine», para ayudar y guiar a la Iglesia en la celebración de este año especial con el máximo provecho. La carta tiene una introducción, cuatro capítulos y una conclusión.

En la introducción, el Santo Padre toma la imagen de los dos discípulos en el camino hacia Emaús como hilo conductor de toda la carta apostólica. Después de haber explicado que el Año de la Eucaristía surge en el surco del Concilio Vaticano II y del Gran Jubileo del Año 2000 (capítulo I), el Sumo Pontífice se concentra en la Eucaristía como misterio de luz (capítulo II); como manantial y manifestación de comunión (capítulo III) y como principio de la misión (capítulo IV). El Año de la Eucaristía comprometerá particularmente a la Iglesia a vivir el misterio de la santa Eucaristía. Jesús sigue caminando con nosotros e introduciéndonos en los misterios de Dios, abriéndonos al significado profundo de las Sagradas Escrituras. En el momento culminante del encuentro, Jesús parte para nosotros el «pan de vida».

Muchas veces durante su pontificado el Papa Juan Pablo II ha invitado a la Iglesia a reflexionar sobre la santa Eucaristía, siguiendo la enseñanza de los Padres de la Iglesia, de los concilios ecuménicos y de sus predecesores. Lo hizo en particular el año pasado en la carta encíclica «Ecclesia de Eucharistia». Esta carta apostólica invita a la Iglesia a retomar esa encíclica. El Santo Padre menciona dos acontecimientos principales que iluminan y marcan el inicio y el final del Año de la Eucaristía: el 48 Congreso Eucarístico Internacional, que se celebrará en Guadalajara (México), la próxima semana del 10 al 17 de octubre, y la undécima asamblea general del sínodo de los obispos, que se desarrollará en el Vaticano del 2 al 29 de octubre de 2005. Incluye también la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Colonia del 16 al 21 de agosto de 2005.

El Santo Padre confía la celebración del Año de la Eucaristía a la atención pastoral de los obispos. La profundidad del misterio eucarístico es tal que el Año de la Eucaristía no sólo no interfiere con los programas pastorales de cada iglesia particular o diócesis, sino que más bien los ilumina eficazmente. El misterio eucarístico es la raíz, el fundamento y el secreto de la vida espiritual de cada discípulo de Cristo, así como de toda iniciativa de la Iglesia local. Por tanto, se trata de acentuar la dimensión eucarística en estas iniciativas o programas pastorales.

El Santo Padre subraya que el Año de la Eucaristía expresa intensamente la concentración en Jesucristo y la contemplación de su rostro que está caracterizando el camino pastoral de la Iglesia, especialmente a partir del Concilio Vaticano II. En Cristo, la Palabra hecha carne, no sólo se nos ha revelado el misterio de Dios, sino que también se nos ha desvelado el misterio del hombre. Juan Pablo II desarrolló este tema en su primera encíclica, la «Redemptor hominis». Lo retomó después en la «Tertio Millennio adveniente», en 1994, para preparar a la Iglesia al gran jubileo del año 2000. En este documento, dijo que el Jubileo habría sido un año «intensamente eucarístico» (n. 55). Este hilo conductor eucarístico continúa en otros documentos, como en la «Dies Domini» y especialmente en la «Novo Millennio ineunte», la carta apostólica «programática» para el tercer milenio, y en la «Rosarium Virginis Mariae», la carta apostólica con la que se inauguró el Año del Rosario, el 16 de octubre de 2002. En el corazón de ese año el Santo Padre nos dio esa perla de encíclica, la «Ecclesia de Eucharistia», firmada el 17 de abril de 2003 en la solemne celebración de la «misa de la Cena del Señor» del Jueves Santo [...].

Capítulo II: La Eucaristía, misterio de luz

La Eucaristía es misterio de luz por muchos motivos. Jesús habla de sí mismo como «luz del mundo» (Juan 8, 12). En la oscuridad de la fe, la Eucaristía se convierte para el creyente en misterio de luz, pues lo introduce en las profundidades del misterio divino. La celebración eucarística alimenta al discípulo de Cristo con dos «mesas», la de la Palabra de Dios y la del Pan de Vida. En la primera parte de la misa, se leen las Escrituras para que podamos ser iluminados y puedan arder nuestros corazones. En la homilía, la Palabra de Dios es ilustrada y actualizada para la vida del cristiano en nuestro tiempo. Cuando las mentes son iluminadas y los corazones arden, los signos hablan. En los signos eucarísticos, el misterio está en cierto sentido abierto a los ojos de los creyentes. Los dos discípulos de Emaús reconocieron a Jesús al partir el pan.

La santa Eucaristía es un banquete. Pero eso es ante todo y profundamente un banquete de sacrificio: anunciamos la muerte del Señor; proclamamos su resurrección y esperamos su venida en la gloria. La Eucaristía es Cristo real y sustancialmente presente. Este misterio tiene que celebrarse con gran fe, según las normas litúrgicas establecidas. El Año de la Eucaristía que va a comenzar es un tiempo propicio para estudiar con atención la «Institutio Generalis», es decir, el ordenamiento general del Misal Romano en la tercera «Editio typica» y alimentar a los fieles con una rica catequesis. La manera en que celebramos la misa tiene que manifestar nuestra conciencia viva de la presencia real de Cristo. No hay que olvidar los momentos de silencio. Largos períodos de adoración de Jesús presente en el tabernáculo demostrarán nuestro amor por él. La adoración del Santísimo Sacramento fuera de la misa tiene que ser este año un compromiso especial de las parroquias y de las comunidades religiosas. En particular, hay que acentuar la reparación, la contemplación, la meditación bíblica y cristocéntrica. La solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo debe ser celebrada también con la procesión, como una proclamación de nuestra fe eucarística.

Capítulo III: Eucaristía, manantial y manifestación de comunión

Los discípulos de Emaús pidieron al Señor que se quedara «con» ellos (Cf. Lucas 24, 29). Jesús hizo algo más. Él se dio a sí mismo en la santa Eucaristía para permanecer «en» ellos: «Permaneced en mí, como yo en vosotros» (Juan 15, 4). La comunión eucarística es una compenetración íntima entre Cristo y quien comulga. La comunión eucarística promueve también la unidad entre los que comulgan. San Pablo dice a los corintios «Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1 Corintios 10, 17). La Eucaristía manifiesta también la comunión eclesial y llama a los miembros de la Iglesia a compartir sus bienes espirituales y materiales. Esta comunión eclesial se manifiesta espléndidamente en el obispo que celebra con su presbiterio en la iglesia catedral, con la participación plena del pueblo de Dios. En este año de la Eucaristía habrá que prestar particular importancia a la misa dominical en la parroquia.

Capítulo IV: Eucaristía, principio y proyecto de misión

Los dos discípulos de Emaús, después de haber reconocido al Señor, «se levantaron al momento» (Lucas 24, 33) para comunicar la bella noticia. El encuentro con Jesús en la Eucaristía lleva a la Iglesia y a cada cristiano a testimoniar, a evangelizar. Tenemos que dar gracias al Señor y no dudar en mostrar nuestra fe en público. La Eucaristía nos lleva a ser solidarios con los demás, haciéndonos promotores de armonía, de paz, y especialmente a compartir todo con los necesitados. El Año de la Eucaristía tiene que llevar a las comunidades diocesanas y parroquiales a un particular interés por las diferentes manifestaciones de la pobreza en el mundo, como el hambre y las enfermedades, especialmente en las naciones en vías de desarrollo, la soledad de los ancianos, el desempleo y los sufrimientos de los inmigrantes. Este criterio de caridad será el signo de la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas.

Conclusión

El Santo Padre reza para que este año de la Eucaristía pueda ser para todos una preciosa oportunidad para alcanzar una renovada conciencia del incomparable tesoro que Cristo confió a su Iglesia. Corresponde a los pastores de las iglesias locales elaborar iniciativas específicas. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ofrecerá sugerencias útiles y propuestas. El Santo Padre no pide que se hagan cosas extraordinarias, sino más bien que todas las iniciativas estén caracterizadas por una gran profundidad espiritual. Hay que dar prioridad a la misa dominical y a la adoración eucarística fuera de la misa. El Papa exhorta a todos los miembros de la Iglesia --obispos, sacerdotes y otros ministros, seminaristas, consagrados, fieles laicos, en particular a los jóvenes-- que hagan lo que les corresponde a favor del éxito de este año eucarístico. Pide a la Virgen María, a la que mira como su modelo, que sea imitada también en su relación con este santísimo misterio. Mientras la Iglesia entra en el Año de la Eucaristía, en esta bella carta apostólica «Mane nobiscum Domine», firmada el 7 de octubre de 2004, encontramos nuestra guía, la lámpara que nos ilumina, nuestra estrella, el aliento y la guía en nuestro camino.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]


LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA HA PERDIDO AL 10% DE SUS FIELES

** Constata el cardenal de São Paulo

GUADALAJARA (ZENIT.org-El Observador).- La importancia del Congreso Eucarístico Internacional de Gudalajara es decisiva para América Latina por dos motivos: el elevado número de católicos que han abandonado la Iglesia y las injusticias que sufren sus habitantes en el contexto de la globalización. Esta es la conclusión a la que llegó durante la homilía de la solemne concelebración eucarística de renovación del patronato de Nuestra Señora de Zapopan, este lunes en la explanada del Instituto Cultural Cabañas, el cardenal Claudio Hummes OFM, arzobispo de São Paulo (Brasil). Por una parte, el purpurado insistió en que en América Latina ha disminuido en un diez por ciento en las últimas décadas el número de fieles católicos, quienes han virado hacia otras religiones históricas o sectas de nuevo cuño. Por otra parte, reconoció que la globalización financiera está golpeando de forma inmisericorde a los pueblos más pobres del mundo, en especial, de América Latina.

«Va creciendo la exclusión social de cientos de millones de personas y países enteros van siendo excluidos de la participación del nuevo orden económico mundial, porque estos países no tienen capital propio suficiente para atraer nuevas inversiones», denunció el cardenal. Por este motivo, confió en que el Congreso Eucarístico Internacional sea una plataforma de relanzamiento de la fe en la Eucaristía. La celebración fue seguida por cerca de quince mil personas, en la explanada que del Instituto que alberga una impresionante exposición de arte sacro de los últimos cuatrocientos años en el Occidente de México. El Cardenal Hummes mostró su dolor al constatar que, en lugar de iniciar el Tercer Milenio en la paz de Cristo, la humanidad lo ha iniciado en un tenso ambiente de guerra y terrorismo.

Finalmente pidió la intercesión de la Virgen de Zapopan, patrona de la Arquidiócesis de Guadalajara, para que los obispos y el Papa Juan Pablo II, «junto con todo el pueblo de Dios, renueve la fe y seamos instrumentos de amor, especialmente para los más pobres, los pecadores y los que se alejaron de la práctica religiosa».


CARDENAL ROUCO RECIBE EL ALTA MÉDICA TRAS CIRUGÍA RENAL

MADRID (ACI).- El Arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Cardenal Antonio María Rouco Varela, recibió este lunes el alta médica tras haber sido sometido a una operación quirúrgica de urgencia en la que se le extirpó el riñón derecho. Fuentes del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, donde ingresó el Purpurado el pasado jueves, informaron que la intervención se debió a la presencia de un tumor en el riñón derecho. Está aún por determinarse la malignidad del tumor, aunque las mismas fuentes señalaron que tenía “buen pronóstico”.

El Arzobispo de Madrid ha recibido el alta “habiendo tenido un proceso evolutivo satisfactorio después de la cirugía renal a la que fue sometido el pasado día 7 de octubre de 2004”, señala el parte médico.En el comunicado enviado por el Arzobispado de Madrid, se informa que “desde el punto de vista médico se le ha recomendado reiniciar paulatinamente sus actividades habituales, debiendo seguir aún bajo control médico ambulatorio”.


MIL BRITÁNICAS ABORTAN ANUALMENTE DE FORMA ILEGAL EN BARCELONA

MADRID, (ACI).- Personal de la clínica privada Ginemedex de Barcelona reconoció que este centro realizaría abortos ilegales, incluso más allá de las 24 semanas de gestación, aduciendo falsas “urgencias ginecológicas”. Según las fuentes, unos mil 120 abortos serían practicados anualmente a mujeres británicas en periodos de gestación más avanzados. Esta información fue obtenida en conversaciones grabadas por dos periodistas del The Sunday Telegraph, que publicó un amplio reportaje sobre el aborto libre que procura esta clínica.

Según señala el diario ABC de Madrid , “el 80 por ciento de los clientes de Ginemedex procede del Reino Unido, donde la ley permite abortar libremente hasta la 24 semana”. “Unos mil 120 abortos de mujeres británicas en periodos de gestación más avanzados se realizan anualmente en Ginemedex. Probablemente en la mayoría de los casos se trata de fetos en perfecto estado de salud y de madres sin riesgos físicos o mentales, ya que de lo contrario esos abortos podrían realizarse en el Reino Unido sin problemas legales y a menor precio”, reseña el diario. “Si usted tiene un embarazo normal y quiere abortar, lo que ponemos en el papel es que había una urgencia ginecológica”, aseguró a los periodistas británicos una responsable del centro, añadiendo que de esta forma se aprovecha un subterfugio de la ley española

Vínculos de la muerte

El diario español informa que Ginemedex mantiene una estrecha relación con el British Pregnancy Advisory Service (BPAS), una institución británica que realiza abortos y recibe subvenciones del Sistema Nacional de Salud. BPAS “aconseja abiertamente a quienes se encuentran en el límite de las 24 semanas de gestación o ya lo han sobrepasado que si quieren abortar pueden dirigirse a la clínica barcelonesa, cuyo teléfono ofrecen sin especificar que la intervención será igualmente ilegal en España”. Por su parte, el ministro de Sanidad británico, John Reid, ha anunciado una investigación, porque una institución con subvención estatal no puede practicar abortos más allá de lo previsto por la legislación británica “ni que quebranten la ley de un país europeo”.

La periodista de 26 semanas de gestación

Después que BPAS invitara a ponerse en contacto con Ginemedex, la periodista británica con 24 semanas de gestación, Charlotte Edwardes, llamó a la clínica barcelonesa para confirmar que allí podría abortar. “Edwardes grabó las conversaciones telefónicas, en las que responsables de la clínica Ginemedex afirman reiteradamente que este centro realiza abortos falsificando la documentación y utilizando la trampa de ‘emergencia ginecológica’”. Semanas después, la periodista británica viajó a Barcelona en su 26 semana de embarazo, acompañada por otro periodista. Edwardes fue reconocida por el doctor Tanda, que dispuso lo necesario para el aborto del bebé. “En la visita, una de las enfermeras comentó a la supuesta clienta que allí se realizan incluso intervenciones a mujeres que superan las 30 semanas de gestación, a cuyos fetos se les aplica una inyección letal. Con toda esta información recogida, los dos periodistas desaparecieron y regresaron a Londres”, concluye el ABC.


ARZOBISPO COMPARA RESPALDO A “MATRIMONIOS” HOMOSEXUALES CON APOYO A HITLER

TOLEDO (ACI).- El Arzobispo de Toledo, Mons. Antonio Cañizares Llovera, afirmó que el anteproyecto de ley que equipara las uniones homosexuales a los matrimonios “va en contra de la naturaleza, de la familia y de una sociedad sana”, y subrayó que el apoyo mayoritario que puede recibir “no tiene que ser acertado, como tampoco lo fue el apoyo a Hitler”. Según el Arzobispo Primado de la Iglesia en España, el único matrimonio existente es la unión entre un hombre y una mujer y "otras cosas no son matrimonio. No pueden confundirse las palabras” “Si yo decido que el robar es bueno, para mí ¿quién me lo impide, si está en mi libertad? Además las mayorías también se equivocan. Tampoco es una medida que valga porque tenga el respaldo de la mayoría de la población. La mayoría pidió a Hitler, y no tenía razón”, explicó el Prelado en una entrevista concedida a la Cadena Ser.

Según el Arzobispo Primado, uno de los problemas actuales de la humanidad es que “no tiene presente la verdad y la naturaleza de las cosas”, empeñándose en “someterlo todo a la libertad del hombre”.Al respecto, Mons. Cañizares dijo que al oponerse a que las uniones homosexuales sean equiparadas a los matrimonios, la Iglesia "no va contra nada ni nadie”. “No se trata de la dialéctica de las mayorías ni las minorías, sino de respetar la verdad de las cosas”, concluyó el Arzobispo.