ORACIÓN PARA ESTOS TIEMPOS

Por Ángel Gómez Escorial

Señor Jesús:

Tú eres cabeza de tu Iglesia. No la abandonas nunca. Ella prevalece siglo tras siglo porque la alimentas con tu Cuerpo y la das calor con tu Espíritu. Muchos de tus hermanos --hombres y mujeres-- han conocido tu consuelo y amor dentro de esta Iglesia santa, refugio de pecadores, lugar de humildes, casa de pacíficos y retiro de cansados y agobiados. Todos ellos --todos nosotros-- imperfectos y pecadores han sabido servirte y mantener viva la llama de fe, de la esperanza y del amor.

Te voy a pedir, Maestro y Amigo, por aquellos que son constructores de la paz, que viven en pobreza por el espíritu, que lloran, que son perseguidos y que tiene el corazón limpio. Pero te voy a pedir también por los soberbios, por los ejercen --aun hoy en día-- de fariseos, por quienes pretenden estar en tu Casa sin amor por los hermanos. También, te ruego por las mujeres que están a punto de abortar, para que cambien y acepten a su hijo. Y por aquellos que no pueden salir de la droga o, incluso, por quienes infectan al mundo con el alevoso narcotráfico. No puedo olvidar a los autores de las matanzas terroristas que todos tenemos en mente. Y por los que no evitan o mantienen las guerras. Te pido por todos, por los buenos y los malos. Por los que me gustan y por quienes no. Por mis amigos y mis enemigos.

Mi suplica se dirige a encomendarte, Mi Jesús, al Papa Juan Pablo II, personaje histórico providencial --la Providencia eres Tú, Señor-- y, sobre todo, magnífico Pastor para unos tiempos a los que ha abierto el camino de la esperanza. Pasó el umbral del Milenio –como el deseaba-- desde antiguo con toda alegría y gozo. Ahora su salud inquieta, pero él sigue adelante. Mi ruego se dirige ahora a Ti para que des fuerza, sagacidad y aciertos a todos los prelados de tu Iglesia, a los teólogos, a los sacerdotes y ministros, a los consagrados y vírgenes y, también, a esa legión de laicos que trabajan, asimismo, para expandir tu Gesto y tu Palabra. Y, tal vez, en especial a los obispos españoles, que sepan pasar con fidelidad, inteligencia y sagacidad el nuevo tiempo –no fácil—que se abre en España.

Qué tu Espíritu, Señor del Amor, ilumine y enseñe a los políticos de esta hora, para que vean que tu doctrina es inspiración suficiente para crear una nueva relación entre los hombres y mujeres de este tiempo, que lleve a la paz, al respeto y la construcción de un tiempo que ya nos profetizó Isaías. Ya habido suficientes guerras, demasiadas hambres, excesiva violencia. No hacen falta más. Señor Jesús, comunícanos tu Esperanza para que veamos con ilusión los nuevos tiempos y podamos construir un reino como tu lo deseas.

Quiero ya --con mi oración humilde pronunciada en voz baja y dicha cerca de tu regazo-- pedirte por Betania, por quienes la escriben, diseñan, maquetan y leen. Betania anda también en tiempos de cambio. Que las gentes de Betania sepan reconocerte en estas páginas o en cualquier lugar que te manifiesten. Mi súplica ahora se dirige para que tengas en cuenta a este medio y a toda la red de Internet. Y que tus Santos Ángeles --que sé que entienden de tecnología-- nos acompañen en la variopinta navegación. Hay peligros, pero también hay lugares para aprender, rezar y sentir que los hermanos están cerca. Muchos hermanos tuyos y nuestros pasan por esta vía. Tenlos en cuenta y muéstrales tu camino. Y, sobre todo, no permitas, Señor, que nunca nos separamos de Ti.