TALLER DE ORACIÓN

SOY PERSONA HUMANA

Por Julia Merodio

(Por si alguien no entro en la página la semana pasada, quiero repetir que, si todo esto lo plasmo en presente, es debido a que intento brindaros una oración personal y cada persona es única e irrepetible, por lo que tiene que hacer los planteamientos en primera persona. En otro momento intentaré ofreceros oraciones comunitarias, pero con vuestro permiso, voy a empezar por aquí)

VER

De nuevo nos sentimos esperados por el Señor. Tomamos conciencia de que llegamos a su presencia. No sólo nos presentamos, sino que nos hacemos presentes con todo lo que ese significa. Cerramos los ojos y volvemos a contemplar a Dios creador.

•Ahora vamos a centrarnos en el momento en el que Dios crea su obra maestra: Lo vemos creando a la persona humana, a la humanidad.

•Démonos cuenta del cambio tan absoluto que ha dado al pronunciar esas palabras. Veamos con cuánta majestad dice: ¡Hagamos!

•Observemos que crea al hombre y no le satisface. Ve que le falta algo para ser semejante a Él. “No está bien” son sus sorprendentes palabras. Solo no podrá crear, ni amar, ni comunicarse… imposible parecerse a Dios.

•De nuevo escuchemos lo que va a decir: “Hagámosle una compañera semejante a Él” No quiere hacer algo distinto, quiere hacer algo idéntico, de su misma esencia… y crea a la mujer, con un trozo sacado del hombre. No puede ser de otra forma. Todos los elementos constitutivos has de ser idénticos. Al verlos Dios se admira de lo que ha realizado y dice: “Esto es: muy bueno” La única vez que el Señor pronuncia estas palabras para admirar su obra.

•Y el Señor los pone en medio del Paraíso: ¡todo esto será vuestro! Todo es un regalo para vosotros. Dediquemos tiempo a contemplar esta bellísima escena.

• Pero no te ciñas a mis planteamientos deja que sea, el Señor, el que te siga guiando por tanta grandeza.

Y desde lo profundo de tu ser dile con fuerza:

Señor, bien sé que conocías el fondo de mi alma. Pero... ¿Dónde estaba yo entonces?

Tú eras “aprendiz de hombre” me dijo el Señor, y lo sigues siendo. Toda tu vida serás “aprendiz de hombre” y te conviene tenerlo muy en cuenta para que nunca te creas más que los demás.

JUZGAR

Es cierto que cada uno libremente tiene capacidad para juzgar lo que le presentan. Pero cuando se hace desde la Palabra de Dios todo adquiere otro sentido.Por lo que os adjunto unas cuantas citas para la oración personal.

• Y dijo Dios: “hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra” Y lo formó del polvo de la tierra y le inspiró en el rostro aliento de vida y así fue el hombre ser animado. Y formó también a la mujer. Hombre y mujer los formó. Y vio Dios que era muy bueno”(Gn. 2, 5 – 9)

• Dios debe de tener tanta predilección por la persona que siempre la antepone a todo.

• Dios detiene el brazo a Abraham después de probarle su fe: “Abraham, Abraham: no extiendas tu brazo sobre el niño, ni le hagas daño, porque ahora he visto que en verdad temes al Señor.(Gn. 22, 11 – 13)

• Yahvé llamó a Moisés desde la zarza: ¡Moisés, Moisés! Él respondió: ¡Heme aquí! Y Yahvé le dijo: No te acerques, porque el lugar que pisas es tierra santa. Y añadió: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaías, el Dios de Jacob. Moisés se cubrió el rostro, pues temíamirar a Dios.(Éxodo 3, 4 – 7)

• José con María, su esposa, subió de Nazaret a la ciudad de David, a un pueblecito llamado Belén, para empadronarse y estando allí se cumplieron los días para el parto y María dio a luz a su hijo, llamado Jesús.“Dios con nosotros”(Lc. 2, 4 – 8)

• Es tan rico en citas evangélicas, este tema, que se puede orar: Con algunas curaciones, como la de la hija de Jairo.Se puede orar con la llamada de los apóstoles. Una llamada personal. Con el pasaje de la mujer adúltera, del hijo pródigo...

• Como última cita os presentaré la de Pilatos. “Pilatos saliendo fuera les presentó a Jesús, con el manto de púrpura y la corona de espinas y les dijo: Ahí tenéis al hombre” (Jn. 19,4-6)

ACTUAR

Yo soy persona, pero no soy única. El mundo está lleno de personas, creadas como yo, amadas como yo, con derecho a la vida como yo.

Vivo en relación. Porque Dios así lo quiso. Él mismo, un día, se hizo persona humana para compartir nuestra vida. Todos somos necesarios, nos necesitamos unos a otros y de nuestra manera de actuar depende el que vida se realice según el plan de Dios o según el plan del hombre.

¿De qué le serviría a uno haber hecho la carrera de arquitecto si no existiesen albañiles, fontaneros, electricistas, carpinteros…? ¿De qué serviría encontrar un restaurante si no hubiese una cocinera, un camarero, un recepcionista…?

Todos nos necesitamos aunque, la verdad es, que nuestra actuación no siempre es correcta. El Señor lo sabía, muy bien, desde el momento en que decidió crearnos y me imagino que pensó que entre todos iríamos supliendo esas carencias que se nos irían presentando.

¡Qué bien conoce su obra el Señor! ¡Y qué pequeño es el hombre en su presencia!

Ya sé que, entre los que estáis leyendo, habrá muchos que tendréis estudios superiores, otros tendréis cargos importante, también habrá quien cuente con amistades de alto rango.... pero os aseguro que todo eso deja de contar cuando nos acercamos a Dios.

San Pablo, que debía saberlo muy bien nos dice: “Fijaos en nuestra asamblea, entre nosotros no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas. Dios escoge a lo débil del mundo para confundir a los poderosos”.

Pero el mundo pasa todo esto por alto y con frecuencia nos encontramos con gente que dice: yo me las arreglo solo, no necesito a nadie, tengo carrera, bienes, dinero...

Otra vez sale al paso San Pablo: “Pues mirad el que quiera presumir que lo haga en el Señor”

CERCANOS Y QUERIDOS

Todo esto implica que, a mi lado, existan todos esos seres cercanos y queridos que me llenan la vida, otros, un poco más lejanos, que me ayudan y les ayudo a vivir en relación y todos aquellos lejanos, unos conocidos y otros no, que se cruzan en mi vida, que caminan a mi lado y que son multitud.

Os invitaría a que nos sentásemos un rato y observásemos los rostros de los que marchan a nuestro lado. En todos ellos aparecen las marcas del camino: el cansancio, la duda, el frío, la oscuridad, el dolor... Sorpréndete al ver que a pesar de todo lo pasado, muchosno han perdido todavía la sonrisa.

Fíjate, hay rostros arrugados, polvorientos, curiosos, llenos de ansiedad; parece que requieren tu atención. Pero no ignores a esos, que a pesar de todo, siguen iluminados por la luz del sol.

Siéntete fascinado ante ellos. Piensa que Dios un día también tuvo un Rostro, y observa como cada hombre tiene un poco del Rostro de Dios.

NI SIQUIERA LOS CONOZCO

¿Por qué has querido mostrarme estos rostros, Señor? Si a muchos ni siquiera los conozco ¿Por qué tengo que presenciar esas imágenes tan duras?

He visto:

• Esa patera que arribó ayer, con mujeres embarazadas y niños a punto de morir.

• He visto, esas mujeres y hombres, muertos por manos que parecían amarlas.

• He visto gente llorar por injusticias y sinrazones.

• He visto juicios injustos y condenas sin criterios.

• He visto como se compren favores, como se muere de hambre, como se llora de frío y como se encoge el alma.

• He visto como se ignora a los lejanos, como se machaca al pobre y como se va endureciendo el corazón del hombre.

Pero Tú lo has querido así y aquí estoy, Señor, ante una realidad que no me gusta, pero que es cierta. Gracias porque todavía se conmueve mi corazón con sólo recordarla. Gracias por haberme enseñado que Tú habitas en cada uno de esos hombres marginados y explotados.

TUS RAROS CRITERIOS

¡Ciertamente son raros tus criterios Señor! ¡Debes comprender que es imposible encajarlos en el mundo de hoy!

Pero sé bien, que por mucho que esto se escape de nuestra mente, no podemos manipular la Palabra de Dios, no podemos hacerla razonable según los criterios humanos. Cristo que formó nuestras entrañas y conoce lo más profundo de nuestro corazón nos dice hoy:

La vida que yo pensé para ti, para que fueses feliz, supone: despego, separación, alejamiento del tipo de mentalidad que el mundo te brinda, de los hábitos que te impone, de la lógica que te predica.

La vida que yo pensé para ti era bella y hermosa. Yo pensé un mundo donde reinase la paz, donde los hombres fueran hermanos, donde la libertad reinase y el amor fuera la fuerza de la vida.

El problema ha llegado cuando las personas hemos decidido arreglar los planes de Dios y buscar la felicidad por nuestros medios.

Todos vamos tras ella. Nos pasamos la vida: ansiosos, insatisfechos, cansados, angustiados… buscando la felicidad. No nos hemos dado cuenta de que hemos confundido felicidad con placer y el placer no llena las ansias del hombre.

El secreto de la felicidad reside en Dios, y la gente no la encuentra porque la busca en otros sitios. Viven acomodados y adormilados en su bienestar y no sospechan que existan otras posibilidades.

Observa, en este rato de oración, los sentimientos que todo esto produce dentro de ti. Mira lo que supone saber que Dios te formó, te entretejió, te fue haciendo y te regalo una vida en relación.

Entra en ese mundo nuevo de Dios, ponte en su presencia que inunda de vida cuanto existe, haz un parón en tu camino y dile al Señor:

Tú me sondeas y me conoces. Desde que entraste en mi vida la existencia se me ha inundado de luz.