Domingo XXVII del Tiempo Ordinario
3 de octubre de 2004

Orar con la Liturgia

**Textos para los Grupos Betania de Oración


Domingo VigÉsimo SÉptimo del Tiempo Ordinario

Los "formularios" que publicamos todas las semanas tienen como misión facilitar el acto de hacer oración y van, especialmente destinados a todos aquellos que participan en los trabajos litúrgicos o de preparación de la misa dominical. Muchas veces el trabajo de lectores o de monitores resta atención a lo que se lee o a lo que se dice en función del peso de la responsabilidad de tener que comunicarlo a los demás. Y por ello nos preguntamos continuamente, ¿reciben lectores y monitores el mensaje que están facilitando a los demás? Pues tal vez no y por eso es bueno pararse a meditar previamente lecturas y demás piezas que constituyen lo esencial de este domingo.

LA FORMA

El grupo debe reunirse en un momento de tranquilidad olvidando la presión de los futuros trabajos --fotocopias, turnos de lectura, etc.-- y ser conscientes todos de que se abre un momento de plegaria a Dios.

Si asiste un sacerdote deberá dirigir la oración. Si no es así lo hará cualquiera de los integrantes del grupo de liturgia. Es bueno pedir ayuda a Dios, antes de nada, para realizar con frutos esos momentos de oración. Y la formula puede ser:

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.

Tras un breve silencio se leerán las lecturas del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario. Es interesante, también, leer también las moniciones pues nos acercarán mejor al contenido total de lo que queremos hacer. Y asimismo las homilías darán material de reflexión. La idea es preparar unos folios especiales en los que se peguen moniciones y lecturas. Y luego las preguntas para la meditación.

LA MEDITACIÓN

A continuación, en ambiente de gran recogimiento, un buen lector leerá lenta y con buena entonación las siguientes ideas fuerza que servirán para la meditación.

1.- La Fe es patrimonio del amor, porque Dios es amor y si sentimos amor sentiremos a Dios. Antes de hablaba de la “fe del carbonero”. Hoy buscamos la fe del amor.

2.- ¿Cuáles son las montañas que debemos mover? La primera es nuestro egoísmo, que desde luego no es un montecillo chico. Es un risco casi inalcanzable. Y la segunda: nuestra falta de auténtico amor por los hermanos. No podemos seguir viviendo cerca de la Iglesia con tanto egoísmo y tanta ausencia de amor por todo y por todos. Pero, realmente tenemos fe en Dios. Pues parece que no.

3.- Hace ya un mes que volvimos de vacaciones. ¿Hemos hecho algo? ¿O todo sigue igual? Nuestros grupos no avanzan. Pero, ¿qué pasa? Pues que nos falta fe y amor.

Esta semana no hay más preguntas. Creemos que son suficientes. Hasta la semana que viene.