Domingo XXVII del Tiempo Ordinario
3 de octubre de 2004

PRIMERA LECTURA

LECTURA DE LA PROFECÍA DE HABACUC 1, 2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?

El Señor me respondió así:

-- Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL

SALMO 94

R.- OJALÁ ESCUCHÉIS HOY LA VOZ DEL SEÑOR: NO ENDUREZCÁIS VUESTRO CORAZÓN.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R. -

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R. -

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto,
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R.-
-

 

SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 1, 6-8. 13-14

Querido hermano:

Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que de Dios te dé. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor cristiano. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Palabra de Dios

 

ALELUYA 1 Pe 1, 25

La Palabra del Señor permanece eternamente; y esa Palabra es el Evangelio que os anunciamos.

 

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor:

-- Auméntanos la fe.

El Señor contestó:

-- Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa montaña: "Arráncate de raíz y plántate en el mar," y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa? ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer."

Palabra del Señor