TENSAS RELACIONES ENTRE EL GOBIERNO ESPAÑOL Y LA IGLESIA CATÓLICA.

Aunque ya hemos aludido en varias ocasiones al visible deterioro de las relaciones entre el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero y la Iglesia católica, ahora parece que se inicia una nueva situación más difícil. El presidente del PSOE, Manuel Chaves, personaje de enorme peso histórico en el interior del socialismo español ha señalado que hay que terminar con los privilegios de la Iglesia católica. Chaves es, además, presidente del Gobierno autonómico de Andalucía, una de las regiones de mayor población y pujante peso económico. Ya se habían producido, a su vez, unas declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, en esa misma direccionalidad.

CONCORDATO: ¿RENEGOCIACIÓN?

Parece que la intención del Gobierno socialista es renegociar los contenidos del Concordato con la Santa Sede que reglamenta las relaciones entre la Iglesia española y la Santa Sede. De todas formas, la mayoría de los dirigentes socialistas no hablan de modificar el Concordato si no de aplicarlo bajo la óptica de un Gobierno más laico. Algunos observadores políticos imparciales creen que el Gobierno de Rodríguez Zapatero recibe mal las opiniones de la Iglesia respecto a sus acciones políticas y administrativas.

Recientemente, asimismo, se ha promulgado una nueva ley sobre el divorcio que lo hace más rápido. Parece que no había demanda social alguna para modificar la ley del divorcio en estos momentos. La Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal Española, ha manifestado que esa facilidad traerá más divorcios y, por tanto, una inseguridad mayor a la continuidad de las parejas. También, en octubre el Gobierno legislará sobre el matrimonio civil entre homosexuales, que será un matrimonio idéntico al de las parejas de hombre y mujer. Es obvio que, asimismo, la Iglesia católica se opone a esa nueva legislación.

El tema de la educación y de la enseñanza de Religión ha hecho chocar nuevamente a las dos instituciones. Los retoques a la antigua ley del Partido Popular sobre la enseñanza de la religión plantea que se sitúa una asignatura que es historia de las religiones, no escrita –según el Gobierno—según la óptica prioritaria de ninguna religión. A su vez la enseñanza de la religión católica queda, exclusivamente, sobre la demanda de cada alumno y de ofrecerá en el caso de que haya número suficiente de alumnos para realizarla y profesores adecuados. Hay que decir que la enseñanza primaria es gratuita en todos los colegios –públicos y privados—y que por ello los privados reciben una subvención. De ahí la “superioridad administrativa” que mantiene cualquier Gobierno al respecto.

LA IMPRESIÓN DE BETANIA

La impresión que tenemos en Betania es que el Gobierno no acepta que la Iglesia sea interlocutora de ninguno de estos temas y le niega capacidad pública para oponerse a cualquier decisión administrativa realizada por un Gobierno democráticamente elegido. Es decir, como la Iglesia no tiene sitio en el Parlamento ha de callarse o limitar sus protestas a los templos. Esto es muy grave y abre una etapa de confrontación nunca vista en los 25 años de democracia que vive España. De todas formas, recomendamos a nuestros lectores españoles prudencia, que no significa que se abajen de sus convicciones. Bien al contrario. Pero la confrontación –parece que la busca el Gobierno—no es útil. Lo que si es útil es difundir sin pausa los principios que Jesús de Nazaret nos ha enseñado y que no son otros que el amor a Dios y a los hermanos. Y dentro de eso la paz, el respeto por todos, la no violencia, pero también no guardar nuestras ideas, porque la luz del candil se enciende para que sea vea y no se esconde bajo el celemín.

Y otra circunstancia es que los católicos debemos estar más unidos que nunca, obviando diferencias que no van a ayudar nada en estos momentos. La Iglesia es un pueblo amplio, pastores y fieles, que tiene su derecho de expresión. El argumento de que la Iglesia debe modernizarse, o no inmiscuirse en las decisiones políticas es falaz. Todos los Gobiernos han querido siempre que la Iglesia --sus hombres y mujeres-- no salga a la calle y permanezca en las sacristías. Ahora no se trata de obviar la, casi siempre, inútil pugna entre “conservadores” y “progresistas”, porque lo prioritario es saber hasta donde llega el intento de aislamiento que el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero está desplegando. Tendremos que seguir tratando este tema de manera continuada.