TALLER DE ORACIÓN

SOY CREADO

Por Julia Merodio

En nuestra reflexión de la semana pasada, todo giraba hacia la interioridad de la persona, seguía por un proceso y concluía en la manera de llevarlo a cabo. El comienzo y la meta: Cristo.

De forma que iremos haciendo un recorrido por nuestra vida y como dijimos poniendo una especial atención en “el cómo”:

•¿Cómo lo acepto?

•¿Cómo lo hago?

•¿Cómo lo ofrezco?

•¿Cómo lo agradezco?

•¿Cómo me esfuerzo?

•¿Cómo me siento al realizarlo?

•¿Cómo…? (A cada uno nos corresponde seguir poniendo esos “cómo”)

Y dado que vamos a hacer un proceso me ha parecido oportuno empezar desde los orígenes, desde el comienzo.

SOY CREADO: DESDE SIEMPRE ESTABA EN LA MENTE DE DIOS

(Quiero aclarar que si todo esto lo plasmo en presente, es debido a que intento brindaros una oración personal y cada persona es única e irrepetible, por lo que tiene que hacer los planteamientos en primera persona. En otro momento intentaré ofreceros oraciones comunitarias, pero con vuestro permiso, voy a empezar por aquí)

VER

Nos ponemos en posición orante, dejamos las prisas, nos relajamos y pedimos al Señor su gracia para que nos ayude a hacer la oración.

Cerramos los ojos y contemplamos a Dios creador.

•Ver la tierra sin forma, sin mares, sin firmamento, sin estrellas…(Estoy segura que a vosotros se os ocurrirán muchas más formas de ver aquel caos. Obsérvalo durante un rato).

•Mira a Dios contemplando las cosas que va haciendo. Mira con qué cuidado las hace, con qué mimo… deben de ser para alguien muy importante.

•Déjate impresionar delcambio que experimenta todo cuando decide crear a la persona humana.

•No te ciñas a mis planteamientos deja que sea, el Señor, el que te siga guiando por tanta grandeza.

Y desde lo profundo de tu ser dile con fuerza:

Todavía no comprendo como pudiste pensar en mí Señor. Todavía no me acostumbro a saber que, yo estaba en tu mente antes de que se iniciara mi vida ¿qué viste en mí para elegirme como hijo? ¿Qué te impulsó a pensar en mi creación? Yo sé que para todo esto sólo hay una respuesta, yo sé que todo es, tan sólo fruto de tu amor. Y precisamente porque soy consciente de ello quiero gritarte con toda mi alma: “Te doy gracias porque me has elegido portentosamente”.

JUZGAR

Es cierto que cada uno libremente puede juzgar tan inmensurable obra, pero creo que lo más objetivo es: mirarla,juzgarla y admirarla desde la Palabra de Dios, por lo que os adjunto unas cuantas citas para la oración personal.

•Al principio Creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era una soledad caótica y las tinieblas cubrían el abismo, mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. (Génesis 1, 1- 3)

•Sería muy importante que leyésemos los capítulos 1 y 2 del génesis.

•Asípues, bienaventurado el que halla al Señor y alcanza su poder, porque la sabiduría habrá edificado su casa. Con él estarán las riquezas y la gloria, y su fortuna será la justicia. Su fruto será mejor que el oro puro, y su ganancia, mejor que la plata acrisolada.

•Conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra.

•Porque la Palabra de Dios es viva, eficaz y tajante y penetra hasta la división del alma y del espíritu, discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

ACTUAR

Fue, en un tiempo remoto. Fue un día, en el que tu mente de Padre empezaba a poner rostro a cada hijo de una forma muy personal. Fue entonces cuando pensó regalarnos un sitio delicioso donde pudiésemos vivir, fue entonces cuando empezó a crear, una tras otra, todas las cosas maravillosas que cada día encontramos paso a paso en nuestro caminar y que nos pasan desapercibidas por tantas veces como las hemos visto.

•Daré a mis hijos luz y calor, se dijo, empezando a formar el sol, la luna, las estrellas y todos los astros visibles y no visibles.

•Les daré agua, que produce vida para su bienestar. Y así formó ríos, mares, y océanos. Envío la lluvia y el rocío, e hizo que fueran empapando la tierra.

•Los alimentaré con árboles de todas las clases. Tendrán multitud de frutos y frutas y la hierba fresca les servirá para poder descansar.

•Me falta todavía crear animales de infinitud de especies. Todos estarán sometidos al hombre, le servirán de alimento y compañía, y le ayudarán en muchas tareas a realizar.

Cuando tenía todo preparado, su corazón empezó a latir con fuerza. La emoción le corrió por todo el cuerpo y su boca pronunció temblando la palabra “ser humano”. Estaba decidido. Iba a crear la humanidad.

•Hagamos al ser humano, se dijo. Hagámoslo a imagen y semejanza nuestra. Y así fue. Hombre y mujer los creó. Iguales a Dios en su espíritu y semejantes a Él en su vivir.

Un hombre y una mujer capaces de amar, de crear, de comunicarse. Capaces de seguir completando la obra más bella salida de sus manos. La Creación.

Y ante todo lo que hemos orado, nos interrogamos: ¿Cómo actúo yo?

No me atrevo casi a preguntarme qué diría el Señor de todo lo que creó, si decidiera darse una vuelta por la tierra.

¿Qué hemos hecho y estamos haciendo con la creación?

¿Qué estamos haciendo con la dignidad del hombre?

¿Qué podemos decir de nuestra condición de hermanos, hijos de un mismo Padre?

Me parece que nuestra insensibilidad no nos ha dejado apreciar los regalos que Dios nos hace. Hemos tenido todo demasiado fácil como para apreciar tantos dones recibidos. Se nos ha dado tanto que nos hemos sentido desbordados.

Pero esto no nos evita el preguntarnos: ¿podríamos hoy decir que el hombre es el Señor de la creación tal y cómo Dios quiso que fuese al crearlo? Creo que muchos tendríamos que bajar los ojos para que no nos delatara el cruzarnos con los ojos de Padre.

Sin embargo me quedo asombrada al ver el ejemplo de ese árbol que da sus frutos para cuantos pasan a su lado y los quieren coger. No pone etiquetas, no los regala a unos sí y a otros no. Ama a todos al estilo de su creador.

Me cuestiona el encontrarme en un jardín abarrotado de flores cuyo perfume exhalan para el que está a su lado; su misión es perfumar y eso hacen con toda la intensidad que pueden.

Me encanta leer en la Palabra de Dios que: “el Señor hace salir el sol para buenos y malos y envía su lluvia para justos e injustos”

La sabiduría del hombre está en su inteligencia. El hombre es un ser inteligente y eso tiene que servir para algo. Mas yo me pregunto ¿Y para qué le sirve al hombre su inteligencia? Para etiquetar, para discriminar, para seleccionar, para decidir a quienes tiene que dar una cosa y a quienes otra. ¿Con qué criterio?Acaso no somos todos hijos de un mismo Padre y por lo tanto hermanos.

Los hombres, al contrario que el resto de la creación, tienen que sacar utilidad a lo que hacen. Tienen que sentirse adulados, reconocidos, ensalzados. Los hombres compramos y vendemos todo, los bienes, las situaciones, la fama, el poder; por eso nos resulta tan difícil entrar en la mente de Dios.

Por eso en esta oración yo quisiera que nos preguntásemos:

¿Qué he hecho con tus obras Señor?

¿Qué hago con esos hijos tuyos, brotados de tu amor?

¿Los recibo como hermanos? ¿Les ayudo? ¿Los amo?

¿Qué hago con esos hermosos regalos salidos de tus manos para mí?

¿Los cuido? ¿Los valoro? ¿Los comparto?

¿Los uso como Tú esperabas, o los despilfarro y los derrocho sin la menor consideración?

Dame hoy, Señor, la gracia de cerrar los ojos y mirar mi realidad. Ayúdame a descender hasta la profundidad demi corazón para ver lo que estoy haciendo con los dones que me dejaste para que los administrara, pero que son tuyos.

Haz que en este silencio pueda escuchar tu palabra hablándome en lo secreto de mi alma. Que en esa cercanía te sienta, te oiga, te encuentre y pueda decirte con la mayor sinceridad: ¡Tú estás aquí, Señor, siento que me amas