1.- NO ES UN EJEMPLO A SEGUIR

Por David Llena

Rendirse: eso no es lo que distingue al ser humano. ¿Es fallo del individuo que decide poner fin a su existencia o es fallo de esta sociedad donde solo lo que produce es válido? Solo el que nos es útil merece la pena, solo nos interesa de los demás lo que podemos sacar de ellos. La película “Mar adentro”, es la historia real de Ramón Sampedro, un marinero que tras un accidente se ve postrado en una cama y de sus intentos por poner fin a su vida. No es mi idea hablar de la película, pues no la he visto, aunque debe ser buena pues ha obtenido ya varios galardones. Lo que me interesa es proclamar que, como digo en el título, este no es un ejemplo a seguir.

No puedo entrar en las interioridades de este hombre y “sus razones” tendría para desear acabar con su vida. Pero no es eso lo que un cristiano debe pensar, ni sentir, ni recomendar. Para nosotros, como otras veces he dicho, hay un Dios que tiene sus planes, que tiene sus razones y que es el único dueño de la vida, porque Él es la Vida.

Tenemos el impresionante ejemplo de Stephen Hawking, cuyo cuerpo también está inválido, pero no así su persona. Ha escrito varios libros y sus ideas han contribuido al desarrollo de la ciencia. Esta persona, ha sabido superarse, no se ha rendido, no ha matado antes a su espíritu que a su cuerpo (como el caso que nos muestra el film en cuestión).

Pero donde encontrar una esperanza a esos casos. Muchos dicen que hay que estar en su situación para entenderlos, pero quizás en esas situaciones la mente no puede estar lúcida, recupero aquel dicho “En tiempo de tormenta no hacer mudanza”. Cuando alguien está perdido en un bosque, solo los que están fuera de él pueden ver la salida y ayudarle a salir. El que está en el problema necesita fiarse de alguien que le muestre el camino, pero como siempre digo, si uno no quiere no hay cambio posible. Siempre hay una razón para vivir, la muerte no es la solución. Si Ramón no supo encontrar su razón en esta vida, ¿es culpa suya o nuestra que no le guiamos? Sea como sea, vuelvo a repetir que este no es un ejemplo a seguir.

 

2.- COTTOLENGO

Por Pedrojosé Ynaraja

Me dice un compañero que leyó el último artículo: chicas como Ana hay muchas más y le contesto que no lo pongo en duda. Continúo afirmando mi admiración por la chiquilla y rezando para que persevere en su buen hacer, pero, como ocurre en otras ocasiones, vuelvo esta vez a decir: el acento, no lo había puesto en ella.

Nuestra actualidad pasará a la historia como la de las “nuevas comunidades y los nuevos movimientos” paralelamente a otras que se caracterizaron por serlo de las órdenes mendicantes, las hospitalarias, etc. Cada época se caracteriza por sus genialidades y sus limitaciones. Pero, a diferencia de lo pasado, las limitaciones y defectos de los “inventos” actuales, los sufrimos nosotros y no debemos limitarnos a que los futuros manuales los consignen: Nuestra obligación es detectarlos, denunciarlos proféticamente y hacer lo posible para que se superen y enmienden.

Hay algunos que viven consecuentes con su Fe pero otros todavía no han sentido la necesidad de superarse. Como la imaginación de Dios es prodigiosa,llega un día en que se cuestionan radicalmente su vida y desean darle sentido. También pasa que algunos, con un más o menos rico bagaje espiritual, arrastran una existencia mediocre, pero cambian y desean salir de su estéril inutilidad. No se trata de tener conciencia ecológica o erudición religiosa. La línea divisoria fundamental es la que separa generosos de egoístas. Llámese a estos últimos tacaños, avaros o roñosos.

Para escaparse de la sensación de hastío y elevarse a gozos superiores, hay que emprender senderos de desinterés y entrega. No es necesario tener estudios teológicos, ni nutridas bibliotecas, ni frecuentar cenáculos de iniciados. Pero llegado el momento surge la pregunta agobiante ¿a dónde ir? ¿Quién me puede acoger a mí? ¿Donde encontraré una organización en la que ponga en práctica mis desvelos?

Comprendo que las instituciones tengan una prudente desconfianza, pero con frecuencia exceden sus precauciones y exigencias. Una chica fue a ofrecerse y lo primero que le dijeron fue: nena, ¿cuánto hace que te ha dejado el novio?O ¿quien acepta ayuda si la persona no se compromete por un largo periodo? O ¿quién acoge al que no es de su ideología? Durante mi vida me ha resultado difícil encontrar un lugar para quien deseaba vivir, como fruto de una sincera conversión. Sé de quien fue a África con aires redentores, o a India convencido de que solucionaría sus tremendos problemas y ha resultado dificilísimo lograr que vuelvan pues peligraba que su desequilibrio mental contaminara todo el continente o se descoyuntaran los lugares de acogida. Pero entiendo que hay que correr el riesgo, hay que apostar. Es necesario creer que cualquier hombre o mujer, puede ser bueno, mejor o santo. Y hay que aceptar su colaboración.Esto que es tan fácil de decir, es difícil de encontrar en los nuevos “inventos”. En el Cottolengo se acepta a cualquier persona que ofrezca ayuda, sin preguntar su procedencia. Que lo sepa quien busca, que lo sepan otras organizaciones, para que sean valientes, se arriesguen y confíen en los demás, aunque no sean de los suyos, cosa que les resulta tan difícil.