Domingo XVII del Tiempo Ordinario
28 de julio de 2019

Moniciones


 

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta Eucaristía del Domingo XVII del Tiempo Ordinario, en la que se refuerza nuestra unidad en torno a Dios Padre… Y es que hoy Jesús nos va a enseñar que somos comunidad y no individualidades. Nos enseña a rezar llamando al Padre “Nuestro” y no “Mío”. Nos reunimos en esta asamblea que es la Eucaristía como comunidad viva y jamás como una reunión de extraños. Somos grupo y ese grupo reza al Padre que es Nuestro. Esa es la enseñanza de Jesús de Nazaret. Sublime enseñanza, desde luego.

 

MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Se nos muestra en la primera lectura, del Libro del Génesis, un relato entrañable: cuando Abrahán, de manera insistente, negocia con Dios la salvación de Sodoma y Gomorra. Y esa negociación se lleva acabo en proximidad total, en diálogo de amistad. Abrahán fue un gran amigo de Dios.

S.- El Salmo 137 recuerda el acto de agradecimiento de David a Dios por haberle dado el Trono de Israel y por la promesa de estabilidad para su dinastía. A nosotros nos sirve este salmo como acción de gracias por los bienes recibidos y en espera que Dios nos proteja siempre.

2.- En la Carta a los Colosenses, la segunda lectura de hoy, Pablo señala que el misterio pascual de Cristo está presente en el bautismo y su poder regenerador alcanza a todos por la fe. Nos dice, además, que Dios nos dio la vida en Cristo, perdonándonos todos los pecados.

3.- Sabemos por la Sagrada Escritura que Jesús rezaba constantemente y que iba a un lugar despoblado a rezar al Padre. Hoy, el Evangelio de Lucas nos muestra como es Él quien nos enseña a orar. Enseña a sus apóstoles –y a nosotros-- el Padrenuestro, que es una plegaria fundamental y modélica. Pero además nos revela la constante disposición del Padre a escuchar a sus hijos.


Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

Javier Leoz nos ha preparado esta bella plegaria para los últimos momentos de nuestra Eucaristía en la Solemnidad del Apóstol Santiago

 

GUÍADOS POR LA FE

Hacia ti y contigo, Santiago, cada peregrino

encuentra su propio milagro.

En ti y contigo, Santiago, quien mira hacia el cielo

siente que está llamado a vivir con Cristo

a sentir y avanzar, por los caminos de la vida,

con Aquel que, en el camino, dejo una cruz con su sello.

 

Hoy, caminando contigo,

descubrimos la belleza que te hizo grande e invencible

Sabemos que, tus pies, se pusieron en movimiento

porque tuvieron la intuición de que fue tierra firme

de que, más que polvo, eran luz hacia lo divino.


Exhortación de Despedida

Es nuestra fiesta. Santiago es el Patrón de España, pero también pesa en muchos otros lugares, dada la universalidad de su nombre.