Solemnidad de Santiago Apóstol
25 de julio de 2019

La homilía de Betania


 

1.- SANTIAGO PREDICÓ EN LOS CONFINES DE LA TIERRA

Por Francisco Javier Colomina Campos

2.- EL APÓSTOL SANTIAGO, PROTOMÁRTIR DE LOS APÓSTOLES

Por Gabriel González del Estal

3.- LA FE AL SERVICIO DE LA JUSTICIA, EL DERECHO Y LA PAZ

Por José María Martín OSA

4.- LA VIRGEN, A ORILLAS DEL EBRO, SE LE APARECIÓ...

Por Antonio García-Moreno

5.- CON SANTIAGO QUE LLEGUE EL EMPEÑO RENOVADOR PARA LA IGLESIA

Por Javier Leoz

6. - EL APÓSTOL SANTIAGO, LUZ DE EUROPA

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILIA MÁS JOVEN


VALORES

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- SANTIAGO PREDICÓ EN LOS CONFINES DE LA TIERRA

Por Francisco Javier Colomina Campos

En el día de hoy, la Iglesia recuerda a uno de los doce apóstoles, Santiago el Mayor. De modo especial celebramos esta fiesta en España, pues Santiago Apóstol es patrón de nuestro país. Según la tradición, Santiago llegó a España, donde predicó el Evangelio, siguiendo la instrucción del Señor de llevar su palabra hasta los confines de la tierra. Galicia era el final de la tierra conocida en aquel tiempo. Hasta allí llegó Santiago, llevando la buena noticia de Jesucristo, y cuando estaba cansado en su labor evangelizadora, María en persona, en carne mortal, se le apareció sobre un pilar junto al rio Ebro en lo que hoy es la ciudad de Zaragoza.

1. Santiago fue llamado como apóstol del Evangelio. La historia de Santiago, como la de los demás apóstoles o como la de cualquier otro cristiano, comienza con una llamada. Es la vocación, la invitación de Jesús a seguirle. Leemos en el Evangelio que Jesús pasó por la orilla del lago de Galilea, y allí estaba Santiago, junto a su hermano Juan, con su padre Zebedeo, repasando las redes de pescar, pues eran pescadores. Jesús pasó por su lado y los llamó. Y Santiago, junto a su hermano Juan, no dudó en seguirle, en ir tras Él. Jesús los convirtió en pescadores de hombres, pues los llamó para que conociesen el misterio de Cristo y para que después fuesen por todos los rincones, hasta el fin del mundo, para llevar esa Buna Noticia. Ser apóstol es esto: conocer a Cristo para después darlo a conocer allá donde uno vaya. Así, Santiago se convirtió en apóstol de Cristo. Vivió con Él durante su ministerio público, escuchando su palabra, viendo sus milagros y conociendo su intimidad. Y después de la resurrección, como los demás apóstoles, fue también enviado a predicar. A pesar de las dificultades, como escuchamos en la primera lectura, Santiago, junto con los demás apóstoles, “daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo”. Y este afán por llevar la Buena Noticia del Evangelio llevó a Santiago hasta el confín de la tierra, hasta España, y según la tradición aquí predicó con celo apostólico el Evangelio, llegando hasta Galicia.

2. Santiago bebió el cáliz de Cristo. Ser apóstol de Cristo es ser su testigo en medio del pueblo. Y el mejor testimonio que se puede dar del Señor es dar la propia vida. La entrega de uno mismo hasta la muerte, como hizo el mismo Jesús en la cruz, es el testimonio supremo que un apóstol puede dar de Cristo. De hecho, todos los apóstoles excepto Juan fueron mártires, como también hubo muchos cristianos que ya desde los primeros tiempo de la Iglesia dieron su vida por la fe. También Santiago murió mártir, dando su vida por Cristo, de hecho, Santiago fue el primer apóstol en dar la vida en el martirio. En la primera lectura escuchamos cómo Herodes mandó pasar a cuchillo a Santiago, que junto con los demás apóstoles daba testimonio de su fe a pesar de la prohibición de las autoridades. De este modo, Santiago bebió del cáliz de Cristo, como el mismo Jesús le anunció en el Evangelio que escuchamos hoy. Ante la petición de la madre de los Zebedeos de sentar a sus hijos a la izquierda y a la derecha de Jesús cuando lleguen a su Reino, Jesús les pregunta si están dispuestos a beber su cáliz, que es el cáliz de la sangre derramada por amor. Santiago y su hermano Juan dijeron que lo estaban y así lo hizo Santiago. Así se manifestó en Santiago, por su muerte, la vida de Jesús, como nos enseña el mismo san Pablo en la segunda lectura.

3. Santiago nos acompaña en el camino de la fe. Con su muerte, Santiago rubricó el testimonio de su fe. Una fe que llevó hasta el confín del mundo. Al llegar a España, predicó aquí el Evangelio de Cristo. Nosotros, los españoles, somos pues herederos de este testimonio del Apóstol. Así, la fe comenzó en España por la predicación de Santiago. Por este motivo, tenemos en España a Santiago como patrón, pues es nuestro padre en la fe. Por eso, a lo largo de los siglos, la ciudad de Santiago de Compostela, donde según la tradición se encuentran los restos del Apóstol, se ha convertido en un importantísimo lugar de peregrinación. Desde la Edad Media, un goteo constante de peregrinos ha llegado desde toda Europa hasta la catedral compostelana para venerar las reliquias de Santiago y darle un abrazo al Apóstol. La experiencia de hacer el camino de Santiago nos recuerda la experiencia del camino de nuestra fe. Las dificultades que encontramos en el camino de Santiago, pasando por las distintas etapas, superando diariamente las dificultades que nos plantea el camino, son para nosotros un reflejo del camino de nuestra propia vida. Santiago nos recuerda que Cristo siempre nos acompaña en el camino de nuestra fe, que ÉL no nos deja solos. La fe que recibimos del Apóstol Santiago y que procuramos vivir en nuestro día a día, nos lleva por el camino de nuestra vida superando las diversas dificultades, y en este camino nos acompaña Santiago, dándonos ejemplo y testimonio de una vida entregada al servicio, como el mismo Señor nos enseña en el Evangelio de hoy.

Que el Apóstol Santiago, patrón de nuestra España, el que trajo hasta estas tierras el mensaje del Evangelio, aquél a quien tantos peregrinos buscan al hacer el camino de Santiago, el apóstol que en primer lugar dio su vida por el Evangelio de Cristo que él predicó, sea para nosotros protector y guía, compañero de camino, maestro de la fe. Pidamos al Apóstol Santiago por la fe en España, para que el mensaje salvador de Cristo que él trajo hasta estas tierras no se pierda, sino que vaya creciendo día a día acompañados por nuestro patrón Santiago.


2.- EL APÓSTOL SANTIAGO, PROTOMÁRTIR DE LOS APÓSTOLES

Por Gabriel González del Estal

1. El rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan. Parece evidente que si el rey Herodes hizo del apóstol Santiago el primer mártir del cristianismo es porque lo consideraba un predicador destacadísimo de la fe en Cristo. El sumo sacerdote de los judíos, y el Sanedrín en pleno, querían matar a todos los apóstoles. Si el rey mandó decapitar sólo a uno es porque consideraba a este, en aquel momento, el más significativo de todos ellos. Por eso, creo que los españoles tenemos derecho a decir que nuestro apóstol Santiago, patrono de las Españas, fue un gran apóstol y merece todo nuestro respeto y nuestra veneración. El valor de los cristianos se mide por el valor en defender la fe en Cristo con palabras y con hechos. El valor cristiano debe ser siempre un valor humilde y generoso, exigente con uno mismo y comprensivo con los demás. Por eso, debemos decir que, dejando a un lado cuestiones históricas, el apóstol Santiago no puede ser considerado patrón de España por haber reconquistado tierras a golpe de espadas, sino por haber predicado con mucho valor la fe en Cristo a las personas que vivían en esas tierras. No queremos pensar en él como principal campeón militar de la reconquista, sino como principal campeón de la predicación de la fe cristiana. Hoy día ningún cristiano quiere recordar al apóstol Santiago como un guerrero que, al frente de las tropas españolas, avanzó invencible reconquistando tierras y animando a sus tropas a matar moros; no queremos atribuir al apóstol Santiago el injusto calificativo de Santiago <matamoros>. El valor del apóstol Santiago fue un valor auténticamente cristiano, que se manifestó en la predicación de la fe en Cristo y en la capacidad para beber todos los cálices amargos que el ejercicio de esta predicación le obligó a beber. Este es el valor del apóstol Santiago, protomártir entre los apóstoles, que hoy queremos nosotros admirar e imitar.

2.- Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Se refiere san Pablo al tesoro de la fe y a la fuerza interior y exterior con que están predicando esa fe. Las dificultades que tuvo que vencer san Pablo y que tuvieron que vencer los primeros cristianos para seguir predicando la fe en Cristo en medio de una sociedad politeísta y acomodada fueron inmensas. El mismo san Pablo y muchos de estos primeros predicadores pagaron con su vida su valentía, como ya hemos visto en el caso del apóstol Santiago, pero no cedieron, ni retrocedieron un paso, antes de morir. Sabían que Dios estaba con ellos y esta seguridad en su fe les llenaba de valentía y de humildad. Son valientes con la valentía del espíritu, aunque se sientan frágiles en la debilidad de la carne. Por eso, quieren alabar a Dios, autor de todo don, y, en medio de su fragilidad, quieren seguir siendo valientes con la fuerza y la confianza que la fe en Cristo les da. Este es el verdadero ejemplo de la fortaleza de los mártires que, a pesar de su fragilidad humana, se sintieron poseídos por la fuerza de Dios.

3.- No será así entre vosotros… ¡Qué frases tan significativas e iluminadoras estas que dice Cristo a sus discípulos, después de que estos discutieran sobre los primeros puestos que iban a tener ellos en el futuro reino que su Maestro iba a instaurar en esta tierra! ¡La tentación de los primeros puestos! Todos podemos ser víctimas de esta tentación en el diario transcurrir de nuestras vidas. En el orden social y secular esto parece hasta bueno y saludable: ¡mejor cabeza de ratón que cola de león! Aspirar a los primeros puestos parece una tentación socialmente aconsejable. Pero desde el punto de vista religioso y cristiano las cosas son distintas: no debe ser así entre nosotros. Entre nosotros, los cristianos, el más grande es el que más sirve y el mejor jefe es el mejor servidor. En esta fiesta del apóstol Santiago es bueno que meditemos en el verdadero significado del valor cristiano, con el humilde propósito de ser siempre los primeros en el servicio a los demás.


3.- LA FE AL SERVICIO DE LA JUSTICIA, EL DERECHO Y LA PAZ

Por José María Martín OSA

1.- Ser testigos. En la primera lectura de los Hechos encontramos una idea clave: los apóstoles, y en concreto Santiago, “fueron testigos”. Los apóstoles comprendieron, desde la experiencia que había supuesto en sus vidas el contacto, el contagio con Jesús, que no podían callar, que no podían guardarse el tesoro. Ellos eran conscientes de los peligros y dificultades, habían visto morir al Maestro, a Juan Bautista, a Esteban, pero la fuerza que les empujaba era mayor, y así entendieron que dar testimonio de Jesús era darse como Él, hasta el final. Fueron auténticamente “mártires”, testigos de Cristo.

2.- La fe no es algo privado e individualista, sino que nace de la escucha y está destinada a convertirse en anuncio, subrayó el Papa Francisco en la en su primera encíclica “Lumen Fidei”. La fe debe estar ligada a la verdad y al amor. La fe sin verdad no se salva. Se queda en mera fábula. La verdad no es intransigente. No se impone. El creyente no es arrogante. Por eso se abre al encuentro interreligioso, a la ciencia y a los no creyentes. La teología es imposible sin la fe. El Papa señala que quien cree nunca está solo y que la unidad de la fe es la unidad de la iglesia. La fe nacida del amor de Dios se pone al servicio de la justicia, el derecho y La paz. No es ajena al compromiso del hombre contemporáneo ni tampoco le aleja del mundo. La fe es un bien para todos, un bien común y ayuda a nuestras sociedades a avanzar con esperanza. El rechazo al mensaje, sin embargo, sigue existiendo. Ciertamente que cada país o cada continente tiene sus características: en unos lugares nos encontramos con mucho fundamentalismo, mucha intolerancia, mucha represión; por el contrario, en otros la oposición tiene otro color, el color gris de la indiferencia con trazos más oscuros de rechazo, aunque conviva con muchas ganas de búsqueda en otras personas Jesús cuenta con nosotros, para luchar por la paz que perdura, por un mundo más justo, para apostar por la civilización del amor, que despliegue velas y arrase con todo lo que es egoísmo, tristeza, angustia y frustración. La fe en Jesucristo debe ser lo más importante de nuestra vida, tal como señala la carta a los Corintios.

3.- No importa ocupar los primeros o los últimos puestos en la tarea de la evangelización. Lo que importa es servir a Jesucristo y estar dispuesto a beber el cáliz con El. Lo que importa de verdad es servir como Jesús, amar como Jesús y entregarnos como El a la misión de transformar este mundo y anunciar su mensaje de Amor. Ahora, como entonces, hay tarea, y la necesidad de la “eficacia” no deja lugar a los intereses particulares, a los primeros puestos, a los lugares de honor. Ser cristiano es mucho más que un título. Venimos a ser y a servir, y somos fuertes porque Él ha puesto su mirada de amor en cada uno de nosotros para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Somos vasijas de barro, pero con un gran regalo, con un gran tesoro en nuestro interior. La vasija puede estropearse, tal vez el calor y la dificultad hasta la resquebraje, puede que los golpes del camino rompan cualquier esquinilla, pero tenemos que recordar que somos portadores de algo grande, ser testigos, de aquel que ha dado la vida por nosotros.


4.- LA VIRGEN, A ORILLAS DEL EBRO, SE LE APARECIÓ...

Por Antonio García-Moreno

1.- EL TESTIMONIO DE LA SANGRE. - Estamos aún en los inicios de la vida de la Iglesia. El recuerdo de la vida, pasión y muerte de Jesús se mantiene vivo, es una herida abierta que escuece en las conciencias de sus verdugos. Ello explica que al escuchar a sus discípulos que el Maestro ha resucitado y que es el Mesías, los dirigentes del pueblo de Israel se llenaran de rabia, conscientes de que si eso era verdad habían asesinado al Enviado de Dios. De ahí que traten de acallar, sea como sea, a esos galileos que proclaman el Evangelio.

Intento inútil. No bastaron las persecuciones, los juicios y los azotes, ni las cárceles pues las cadenas se rompían y las puertas se abrieron, empujando a los prisioneros hacia la libertad y el coraje de seguir predicando. Sólo parecía quedar un camino para que silenciar aquel clamor, la muerte... Santiago el Mayor fue el primero en ser decapitado, cerrando su boca de una vez. Pero ocurrió lo contrario, su testimonio refrendado con su sangre brilló como una luz fascinante e irresistible.

2.- CON LA AYUDA DE SANTA MARÍA. - Este pasaje comienza hablando de la fragilidad del hombre enviado por Dios. Vasija de barro, un cacharro de tierra cocida es el vaso donde el Apóstol lleva el tesoro divino. Así se ve con claridad que la fuerza viene de Dios. Sí, aquellos primeros enviados eran hombres sencillos, lo mismo ocurrirá luego y siempre. En definitiva el mero hecho de ser un hombre conlleva la fragilidad y la torpeza, sobre todo de cara a la proclamación del mensaje evangélico, la Palabra de Dios que nos redime y nos salva.

El evangelizador está convencido de la ayuda divina, sabe que Dios dará el crecimiento, hará que en el corazón del hombre brote la esperanza y el amor, arraigue la fe... La tradición cuenta que Santiago predicó en España, al principio nadie le hacía caso. Eso le hacía sufrir, pero siguió según cuentan la Virgen, a orillas del Ebro, se le apareció... Al cabo de los siglos aquella siempre floreció llenando de esplendor las páginas de la Historia.

3.- LAS HUELLAS DEL APÓSTOL. - Qué sinceridad la de Cristo. Cuando habla de las condiciones para ser su discípulo no aminora las dificultades, incluso parece que las exagera. No quiere que nadie se llame a engaño. Es preciso tener claro que ser cristiano es parecerse a Cristo, también en las persecuciones y trabajos, en el espíritu de servicio generoso y desinteresado... Así lo dice con claridad a los hijos de Zebedeo que piden al Señor los primeros puestos en su Reino.

Jesús les pregunta si serían capaces de beber el cáliz que él ha de beber, refiriéndose a su pasión. Ellos responden sin pensarlo que sí, que serán capaces de lo que sea. El Señor se complace en ese arranque insensato de su juventud, pero al mismo tiempo les dice que esos puestos ya están reservados. Sin embargo, beberán su cáliz. Primero Santiago que murió antes que ningún otro apóstol, refrendando con su muerte el amor de su vida que fue Cristo. Hoy su figura brilla y atrae, empujándonos a seguir su camino de fe.


5.- CON SANTIAGO QUE LLEGUE EL EMPEÑO RENOVADOR PARA LA IGLESIA

Por Javier Leoz

Con Santiago Apóstol, hoy más que nunca, hemos de intentar que Dios llegue a las sociedades actuales por el empeño e impulso renovador de toda la Iglesia. Que aquellos que lo han olvidado, de nuevo, lo recuperen. Que aquellos que lo viven lo actualicen y lo sientan con más vigor. Que aquellos que viven indiferentes a Él vean en los cristianos un reflejo de su presencia.

1.- No cabe duda que, la tradición histórica y todos sus componentes (arte, piedad popular, música, etc.) pueden ayudar en ese objetivo. Y el Camino de Santiago (sin dejarlo huérfano cuando se pretende despojarlo de la huella religiosa y fecundarlo exclusivamente con el elemento cultural) puede ayudarnos muchísimo para comprender lo qué significa el ser tocado por el Señor y por su gracia.

Santiago Apóstol condensa perfectamente el nuevo ardor y el empeño que hemos de tener como cristianos. Él supo madurar, en el árbol de su encuentro personal con Cristo, e inmediatamente ponerse en camino para anunciarlo, enseñarlo y dar respuesta (con el evangelio en la mano) a los hombres de su tiempo.

- ¿Es el evangelio nuestro recurso para responder a los numerosos interrogantes que se nos plantean?

- ¿Podemos decir que nuestra fe ha sido bendecida por un encuentro personal con el Señor o sólo por costumbre?

- ¿Somos valientes y decididos a la hora de inyectar el cristianismo allá donde nos encontramos?

2.- Al igual que los magos de oriente se pusieron en peregrinación hacia el Portal para adorar, ofrecer y reconocer al Señor, también Santiago se colocó en la vereda con un objetivo: que la humanidad del otro lado occidental de la tierra pudiera también conocer, saber, adorar y reconocer al Señor de la historia: a Jesús.

Esta fiesta, la de Santiago Apóstol, nos ha de llevar de nuevo al camino de la fe, al encuentro con Cristo, a la escucha de su Palabra, a la valentía en pro de nuestros planteamientos cristianos. El futuro de la fe no depende del que existan o no existan muchos sacerdotes (por cuyas vocaciones rezamos) sino más bien del compromiso serio y radical de ser todos testigos, heraldos, medios por los cuales se anuncie la muerte y la resurrección de Cristo. El Camino de Santiago no es un camino que lleve a ninguna parte. Todo lo contrario, así como los magos descubrieron una estrella y –esa estrella- los llevó a Jesús, también Santiago (por su camino) nos adentra en un campo estrellado (Compostela) en el cual podemos divisar, recordar y celebrar el núcleo de nuestra fe: Cristo ha resucitado y, nosotros por Él, seremos resucitados. Este es el mensaje clave e irrenunciable de la Nueva Evangelización.

3.- Si nos quedamos en la belleza e historia del camino, en el movimiento del botafumeiro, en las luces y en los colores de la cruz, en la técnica o en las metodologías evangelizadoras, será un repetir y será un gozarnos en lo que tenemos pero sin ser conscientes de lo que nos espera: la prueba o la cruz para ser testigos de Jesús en el mundo que nos rodea.

Santiago, con su vida, nos enseña e invita a darnos. No hay cosecha si, previamente, no hay siembra. Y, no hay siembra si no existe la semilla.

Que, como el apóstol Santiago, sepamos sembrar la semilla del amor de Dios e indicar el Camino de Cristo con nuestro deseo de comunicar y expresar nuestra fe a cuántos nos rodean. Sin imposiciones pero con convencimiento. Sin violencia pero con constancia. Sin timidez y con persuasión. Sin miedo y conscientes de que, el anuncio de Jesucristo implica y trae consigo incomprensión, enojo, traición y hasta sufrimiento.

No olvidemos que, uno de los pilares fundamentales de la primera evangelización que nos trajo Santiago Apóstol, fue precisamente el que a nosotros nos falta y más nos hace falta: el testimonio de la fe.

4.- GUÍADOS POR LA FE

Hacia ti y contigo, Santiago, cada peregrino

encuentra su propio milagro.

En ti y contigo, Santiago, quien mira hacia el cielo

siente que está llamado a vivir con Cristo

a sentir y avanzar, por los caminos de la vida,

con Aquel que, en el camino, dejo una cruz con su sello.

 

Hoy, caminando contigo,

descubrimos la belleza que te hizo grande e invencible

Sabemos que, tus pies, se pusieron en movimiento

porque tuvieron la intuición de que fue tierra firme

de que, más que polvo, eran luz hacia lo divino.

Que, Señor Santiago, descubramos que, la vida de cada uno,

es un pequeño santuario en el que podemos

dar cobijo o, por el contrario, desterrar a Dios.

Que, Señor Santiago, sepamos agarrarnos a la cruz que fue tu gloria

para no desplomarnos por los senderos inciertos

en los que, la falsedad y el todo vale,

nos aleja de aquello que trajiste contigo: el Evangelio.

 

Acoge, apóstol con ruido de trueno,

las súplicas de los que en este día festejamos tu proeza.

Danos valor en la lucha, para que no decaigamos

Danos ilusión en la palabra, para que tenga sabor a Dios

Danos empeño en el trabajo, para que no nos desanimemos

Danos visión de futuro, para que no nos quedemos en el presente

Danos oración en lo que hacemos, para que no seamos activistas

Danos silencio en el ruido, para que escuchemos la voz del Señor

Danos agua en el camino, para que renovemos nuestro Bautismo

Que sepamos vivir, el camino de nuestra existencia,

con los pies en la tierra, con los ojos en el cielo,

con el corazón en el Evangelio y con el pensamiento en la eternidad.

Amén.


6. - EL APÓSTOL SANTIAGO, LUZ DE EUROPA

Por Ángel Gómez Escorial

1. - El Camino de Santiago supuso, durante toda la Edad Media y no poco de la Moderna, el segundo punto obligado de peregrinación en Europa. El primero era Roma. Al amparo de ese recorrido se fue consolidando la realidad europea y bien puede decirse que la corriente espiritual cristiana –espacio permanente de conversión a la Palabra del Señor Jesús-- más densa, laica y culturalmente más fuerte salió de dicho camino y de sus caminantes: los peregrinos. El Apóstol Santiago se iba a convertir en el auténtico faro, en la luz guiadora de Europa y de su pujante primer cristianismo.

2.- Es indudable que la celebración litúrgica de hoy tiene ese sentido especial que le da la propia historia del enterramiento en tierras de Galicia del Apóstol Santiago. No hay referencias claras a las tumbas de los Apóstoles. Es obvio que bajo la Basílica de Roma, junto a la sede del Vicario de Cristo, reposa el primer Papa: San Pedro. Y luego Santiago en tierras de Galicia. La importancia de esa presencia da un contenido permanente a la Historia de España y no por exclusivas razones políticas o civiles. Santiago es origen de la fe católica en España.

3. - Es muy atractivo pensar en esa estancia española de Santiago. Es cierto que no está acreditada históricamente, pero no es difícil pensar, sin gran margen de error, que el Apóstol estuviese en el actual territorio español, entonces llamado Hispania y provincia importante del Imperio romano. Como se sabe, se ha especulado mucho también sobre un viaje --o viajes-- de Apóstol Pablo a la península ibérica. El mismo anuncia en sus cartas la cercanía de tal visita. No hay constancia del viaje, pero eso no quiere decir que no se hubiera producido. Las referencias a la actividad apostólica son muy escasas. Solo están los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de Pablo. De ellas se sabe que solo han llegado a nosotros unas pocas y no enteras. La secuencia histórica de tal actividad está más que incompleta. Y en ese sentido lo mismo puede ocurrir con Santiago. Y se dice todo esto porque hay muchos detractores respecto a la veracidad del trabajo pastoral de Santiago en España. Poco importa. Desde el punto de vista documental ninguna de las dos posiciones puede ser confirmada, pero la herencia de muchos años y los frutos de fe ahí están. Consideramos --y nos sentimos felices por eso-- que el Apóstol Santiago es el padre de la fe de los españoles y, por ende, el origen primero de la fe de los Iberoamericanos.

4. - La Misa de la Solemnidad de Santiago es de una gran belleza litúrgica. Los Hechos de los Apóstoles narran brevemente la ejecución a espada de Santiago por orden de Herodes. El texto habla también de la detención de Pedro y Juan. Y en su defensa, Pedro va a expresar una de las frases más radicales y ciertas del pensamiento cristiano universal. Dice: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos somos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen". San Pablo con su prodigiosa expresividad va a condensar mucho de lo que ocurre con el difícil camino de seguimiento de Jesús. "Nos aprietan por todos los lados --dice Pablo--, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo". ¿No es así desde entonces? Confesar a Jesús no es un camino de rosas, ni antes, ni ahora. En nuestro mundo actual la condena de las actitudes de la Iglesia y de sus fieles es permanente. Se ejerce una persecución más sutil que es el ataque indirecto o la condena secreta.

 4. - El Evangelio de San Mateo que leemos hoy contiene uno de los episodios más hermosos y densos de la Escritura. Es la madre de los Zebedeos quien pide para sus hijos el mejor puesto en el futuro Reino del Mesías. Jesús responde: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Y añade: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre". Estaba profetizando sobre la cruz que tendrían que vivir y que se iguala con la de Cristo. El martirio de Santiago, El Zebedeo, a manos de Herodes es lo que celebramos hoy.

 5. - Y, en fin, continuamente los apóstoles están en la espera del reino material. Se lo iban a preguntar --"vas a restablecer ahora el Reino de Israel-- poco antes de la Ascensión, sin que todavía se hubieran dado cuenta de la naturaleza profunda del Reino de Dios. La proposición de la madre de Juan y Santiago iba a producir el resquemor de los otros apóstoles, que, tal vez, ellos esperaban lo mismo, pero no se habían atrevido a pedirlo. El Señor Jesús sabe lo que hay en sus corazones y, entonces, les dice: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros; el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos". Es una enseñanza clara y diáfana, sin lugar a interpretaciones. Pero, sin embargo, los cristianos dentro y fuera de la Iglesia seguimos atesorando puestos y buscando el poder sobre los demás, porque el matiz de mandar sirviendo es muy difícil. Una autoridad ejercida desde el principio de relación entre amo y esclavo, siendo el esclavo quien tiene la responsabilidad de las decisiones, es una gran paradoja.

6.- Pero el mensaje de Cristo está lleno de estas paradojas que nos sirve para pensar sobre nuestra relación con los hermanos. Una de las divisas del Romano Pontífice es el "Siervo de los Siervos de Dios" y surge de esa doctrina. Debemos desactivar imperio y poder. Servir a los demás de tal manera que nuestro servicio se traduzca en decisiones comunitarias que marque el camino de todos. Un buen comienzo sería iniciar en nuestra mente el pensamiento que somos el menor y el menos preparado de todos. Y que sirviendo a los demás no hacemos otra cosa que cumplir con nuestro deber. Al final la entrega total de los mártires es algo como eso: con su radical servicio dirigen la vida de la Iglesia.


LA HOMILIA MÁS JOVEN


VALORES

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Se habla hoy mucho de valores. La cuestión se plantea, generalmente, respecto a la juventud. Afirman unos que no los tienen, otros dicen que sí, pero que son distintos de los que dirigen el proceder, de los adultos, o de los ancianos. No es esta la cuestión. Desde que aparece la capacidad de reflexión, la humanización del ser viviente, de una u otra manera, en su cerebro se establecen patrones de actuación, que son criterios, que suponen aceptación de valores iniciales. Alojarlos sin orden no es suficiente. Es preciso establecer una escala de valores, tenerla presente y que sea la norma del obrar de cada uno. Es la labor de la civilización o progreso humano.

2.- Los Apóstoles tenían una escala de valores, que era diferente de la que tenían los que les habían hecho prisioneros y que ahora les estaban juzgando. Ellos no se quedan mudos. Aprovechan la ocasión para comunicárselos sincera y brevemente. Los jueces no les hacen caso, evidentemente. ¿sabéis vosotros, mis queridos jóvenes lectores, de proceso alguno en el que los juzgadores se hayan puesto de parte de los que consideran son reos? Mantener tal actitud espiritual cuesta y es peligrosa. Pero ellos, los apóstoles, no se rinden, ni se ocultan, ni se acobardan.

3.- El que manda siempre quiere salirse con la suya y si no le hacen caso, decreta un escarmiento. Quien tiene el mando no siempre, tiene el poder, pero a todo trance, lo quiere mantener. Implantar y poner en práctica la pena de muerte, parece sea un buen medio. Herodes manda decapitar a Santiago. Se ha salido con la suya. Contemplado tal proceder, aunque sea aplicando criterio histórico, es un fracaso. Repito que hablo históricamente. Y en la historia se incluyen los hechos, las tradiciones y las leyendas, sin aplicar yo hoy, juicios de veracidad. El sepulcro de Herodes yace en un rincón de un jardín de Jerusalén y cuesta encontrarlo. Hasta una buena señora de la ciudad que paseaba su perro por el parterre, lo desconocía y estaba a poco más de 50 metros. Lo buscaba yo y al fin logré encontrarlo. Otros, hablo de amigos míos también interesados en la cuestión, no lo han conseguido. El de Santiago es visitado por miles de personas cada año y por media Europa encuentra uno indicaciones y signos de por dónde debe dirigirse uno, si quiere llegar a Compostela. Geográfica e históricamente considerados, Herodes el reyezuelo mandamás de un territorio, que ordenó ejecutar a Santiago, triunfó en aquel momento. Hoy es un desconocido. Jacobo, Jaime o Santiago, amigo del Señor continúa atrayendo a multitudes que le admiran y solicitan su intercesión.

4.- El texto evangélico de la misa de hoy obliga a aterrizar, si es que Compostela y todas las historias, tradiciones y leyendas nos han deslumbrado. La madre de Santiago era ambiciosa, ellos los dos hermanos, también. El Señor recrimina, pero no condena. Anuncia, pero no desanima. El fuego y el frío templan el acero. Las pruebas, las crisis, “la noche oscura del alma” de la que hablan los místicos, las situaciones depres, dicho en lengua vulgar, son episodios que endurecen el espíritu, sin privarlo de sensibilidad. Que no os desanimen.