Aigues mortes, la Camarga

Por Pedrojosé Ynaraja

La prehistoria, tal vez las raíces, de mi predilección por esta tierra, se iniciaron en mis tiempos de bachillerato en Burgos, aquel bachillerato de 7 cursos y Examen de estado. El profesor de francés, el último día del primer trimestre, nos traía a clase un gramófono de aquellos a los que se les tenía que dar cuerda y reproducía con un disco de bakelita a 78 revoluciones por minuto. Escribía unas líneas en la pizarra y escuchábamos después una canción francesa navideña. Recordaba yo todavía algunas frases de aquel l himno y he encontrado por Internet el texto completo. Se trata de la Marcha de los Reyes de Oriente. Copio algunas líneas.

« Trois grands rois / Modestes tous les trois / Brillant chacun comme un soleil splendide / Trois grands rois / Modestes tous les trois / Étincelaient sur leurs blancs palefrois… »

Después he sabido y escuchado la melodía que recoge Bizet en “L’Arlésienne” y que es el leitmotiv de la composición musical.

CRIN BLANCA

Muchos años después, cursando ya los últimos de seminario, nos facilitó el consulado francés el precioso cortometraje de Albert Lamorisse, gran premio en el festival de Cannes, titulado “Crin Blanca”. En 34 minutos se nos ofrece el amor de un chiquillo a un caballo salvaje de la manada que puebla la Camarga. Cautiva y emociona la aventura del chaval, que acaba huyendo a galope, penetrando en el mar, mientras se escucha una voz en off que dice: nadó, nadó, fueron a un país donde los caballos y los hombres son siempre amigos.

Leí Mireia, (o Mireio en occitano) el poema provenzal que, principalmente, mereció que su autor, Federico Mistral, recibiera el premio Nobel de literatura en 1904. Cuenta el amor de Vincent un hijo de “gardian”, plebeyo, pues, y de la bella Mireia, jovencita de 15 años, de clase alta. Historia equiparable a la de Romeo y Julieta, esta novelita rosa, se expresa en lengua occitana.

Si hasta aquí todo lo dicho era prehistoria, la historia empezó cuando con un utilitario Citroen 2cv, tienda de campaña y butano, me moví por tierras del delta del Ródano, que son de las que estoy hablando, cosa que he repetido muchas veces. Ya lo dije, me separan de estos parajes poco más de 400km

AIGUES_MORTES

La Fotografía aérea que aparece, evidentemente, no es mía, pero buena ilustración de lo que vengo diciendo. La población permaneció durante mucho tiempo encerrada y protegida por murallas. Ya di noticias la semana pasada de la iglesia de Nôtre-Dame des Sablons, supongo que la advocación mariana podría traducirse como Nuestra Señora de los arenales. En la puerta la lápida y en el interior la imagen del protagonista: el Rey San Luis, aparecía y comentaba la semana pasada. Hoy describo brevemente el interior. Al lado de la imagen del rey está el pequeño cofre, con reliquias del santo. Ya sé que las tales no entusiasman a la mayor parte de los cristianos occidentales de hoy en día. Pero no fue así en otros tiempos. Para más inri, añado que, cuando acerco mi péndulo a unas reliquias, yo que no creo en la radiestesia como ciencia, pero que admito debo ser zahorí, la experiencia que dicta que algo proclama, pues la piedrecita que cuelga, siempre se pone de inmediato a circular en sentido contrario al de las agujas del reloj. No creo, solo observo y digo. Algo debe haber sin duda, que no es capaz de captar los métodos de investigación y análisis de los laboratorios de I+D. Respecto a las reliquias, algo más que yo sin duda, sentirían los antiguos, que peregrinaban con devoción a visitarlas, estas y otras muchas.

CONJUNTO DEL PRESBITERIO

En la fotografía del conjunto del presbiterio se observará a la derecha un gran emblema, se repite el mismo signo en una ilustración del exterior. Se trata de la insignia de la Camarga, de reciente diseño, como también puede leerse en otra foto. Choca que una tal expresión de Fe y territorio, en la Francia laica actual y en lugares públicos, la observe uno en diversas ocasiones, viniendo como yo de la antigua católica España, que olvida publicitar su Fe, o la niega y tal vez para algunos avergüenza. Como reza una de las fotografías: la Cruz simboliza la Fe, el Corazón la Caridad y el Áncora la Esperanza.

COLECCIONISTA

Se dice que el hombre es un animal coleccionista y yo no soy una excepción. Adquiero, pues, la correspondiente “medaille et patrimoin” de las “monnaie” de Paris” que uno encuentra por los rincones insignes de la vieja Europa. Advierto que son de vulgar latón y precio al alcance de cualquier hijo de vecino. Tengo bastantes y cómo las fotos evocan visitas queridas. Observará el lector en ella la fachada de la iglesia y la efigie del soberano. El reverso es semejante a todas, no vale la pena adjuntarlo.

La torre de Constancia que sobresale siempre en el paisaje de Aigues-Mortes, fue erigida en 1242 por Luis IX, sobre cimientos de época de Carlomagno. Es fortaleza de protección, algo así como la Torre de Homenaje de tantos castillos. Fue también cárcel de mujeres hugonotes, de lo que, según leo, queda constancia, entre otros garabatos, la palabra “resistir” escrita en la bóveda, de la que fue autora Marie Durand, mujer que permaneció encerrada de los15 a los38 años, cuando fue liberada.

Las salinas y la playa están a corta distancia, este último viaje no nos acercamos a verlas y las fotos que en otro tiempo saqué se han deslucido, mal que sufrieron todas las de los tiempos de la fotografía en color química.

CABALLOS

A estos recuerdos religiosos y culturales, se le añaden hoy en día los caballos de raza propia, aptos los domados, para cabalgar el turista. Los de vida salvaje habitan la parte que es parque natural y a la que el simple viajero no puede acceder. Algo semejante ocurre con los toros propios, de inferior alzada a la de los de lidia de las ganaderías españolas. Los flamencos rosa de estrambótico y curiosas posturas, vuelan y se posan cuando quieren. Leo que es la más numerosa colonia de Europa y que emigran cuando llega el invierno a tierras africanas.

Repito lo intrínsecamente dicho. Si uno quiere conocer la Camarga, debe visitarla, compartir con habitantes, leer Mireia, ver Crin Blanca y escuchar la Arlesiana.