1.- EL PADRENUESTRO

Cuando Jesús enseñó a orar a sus Apóstoles –y a través de ellos a toda la humanidad pasada, presente y futura— planteó una plegaria comunitaria y no una oración individual. Eso no debemos olvidarlos nunca y así evitar adentrarnos en la soledad de ciertas “torres de marfil”. Es verdad que cuando se siente fehacientemente la presencia y cercanía del Señor parece que ya nada más hace falta. Pero eso puede ser tentación. Jesús nos reveló que Dios es amor y que ese amor se plasma no solo en la adoración a su Persona si no en la acción –amorosa— de servicio hacia los hermanos.

Pues claro que cuesta. Siempre estamos haciendo acepción de personas. Y nos gustan más aquellas personas que, de una forma u otra, se acercan a nuestro ideal físico, intelectual y social. Eso no puede ser. Hemos de adiestrarnos en la asignatura del amor y pedirle al Señor que nos abra el camino al respecto, que nos saque de nuestras soledades para llevarnos al escenario amoroso y solidario de la ayuda permanente del prójimo.

SIN RUTINA

La vida del creyente no puede ser rutina. Nunca es posible decir: “ya he llegado”. Es un camino duro y cambiante, cuya única realidad permanente es que el Señor nos acompaña siempre. Y en este sentido hemos de tener cuidado no dar la espalda a nuestro Maestro. A veces, nuestra rutina se hace como una fortaleza de difícil asalto y entonces convertimos la religión en una burla y en un absurdo. Mi impresión es que todos los días hay que pedirle al Señor que nos renueva, que nos abra los ojos hacia la realidad de nuestros hermanos y que, en este sentido, ni siquiera nos deje descansar. No es que se trata de abandonar lo que ya tenemos y que cambiemos como veletas movidas por el viento de mil y una direcciones. No es eso. De lo que se trata es que estemos abiertos a nuevas posibilidades, sin olvidar ni un milímetro de lo que ya aprendimos.

NO AL AISLAMIENTO SOBERBIO

El síntoma más claro de que nos estamos apartando del camino será, precisamente, ese aislamiento soberbio, una soledad consentida alejada del sufrimiento o de las alegrías de nuestros hermanos. A veces ese aislamiento es tal que hasta se hace de menos a la familia, a la gente más cercana a nosotros. Y eso sí que puede ser un gran pecado y un terrible error. Cada vez que sintamos que nos queremos aislar podemos aplicar un remedio muy sencillo: rezar muy despacio el Padrenuestro empezando precisamente, por el encabezamiento: “Padre Nuestro...” Saboreando aquellas frases que nos hablan de comunidad, de hermanos unidos y presentes. “Venga a nosotros tu Reino”, “perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros personamos a quienes nos ofenden”, “el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”, “no nos dejes caer en la tentación”. Pero además no hemos de olvidar las frases de adoración que hacemos todos juntos “Santificado sea tu nombre”, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Y digo esto porque hay, asimismo, una tentación entre aquellos que están sanamente dedicados a los hermanos: olvidar lo principal, dejar de lado la adoración de Dios.

ACCIÓN Y CONTEMPLACIÓN

El domingo pasado oímos el Evangelio de san Lucas en que se “enfrenta” la “acción” de Marta frente a la contemplación de María. Las hermanas de Lázaro, de Betania, han personificado siempre esa supuesta diatriba entre la quietud de la oración y la dificultad del trabajo duro por los hermanos. Jesús parece que se decanta por la contemplación. Y no es así. Jesús lo que hace es dar la prioridad exacta. Hay que atender a Dios antes que a los hombres, pero no podemos dejar sin comer a nuestros prójimos. Y, en cualquiera de los casos, esas beneméritas personas que día tras día, hora tras hora, rezan por todos, no lo hacen en soledad. Acometen la contemplación para todos, para mayor gloria de Dios, para el bien de la Iglesia y por la felicidad de los hermanos. Rompamos, pues, nuestra tendencia al aislamiento. Y no tomemos la adoración a Dios como pretexto para olvidar y dar la espalda al prójimo. Cuando vayamos al templo tomemos conciencia de que Jesús nos pide que recemos al Padre todos juntos.

 

2.- NECESITAMOS APOYO ECONÓMICO… Y MUCHAS ORACIONES

No hemos forzando demasiado la invocación a la generosidad de nuestros lectores, tras los problemas suscitados hace meses. Pero, realmente, la situación económica de Betania sigue siendo muy difícil y no se descarta su desaparición. Con las aportaciones de tiempo atrás –y estamos profundamente agradecidos— pudimos seguir adelante. Pero ahora nuevamente tenemos problemas. Hay que atender a nuevos gastos, algunos los mismos que se resolvieron en aquellos días. Hemos abierto ahora la posibilidad de ingresos con la publicidad, con los anuncios, pero no sabemos su rendimiento posible. Y, al parecer, no es muy alto.

Hasta ahora, no había nadie –salvo los lectores— que faciliten recursos económicos a nuestra web. La aportación económica del propio Editor es ya imposible y, probablemente, deje de trabajar en Betania pronto. No somos capaces de llevar a cabo un equipo técnico que sustituyera al trabajo del Editor. Y aunque hay planes para modificar este aspecto, también en la transición necesitamos ayuda. Y lo que pedimos con el corazón son oraciones por la continuidad de Betania. El Espíritu ha estado siempre de nuestra parte y creemos que así seguirá. Pero hay que pedírselo… Necesitamos también muchas oraciones.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Prensa Escorial edita, entre otras cosas, una revista quincenal impresa, especializada en finanzas y banca, BANCA 15, que tiene también una web de periodicidad diaria, www.banca15.com. Nuestras coordenadas son

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