XXIV Domingo del Tiempo Ordinario
15 de septiembre de 2019

 

 

Plegarias


ANTÍFONA DE ENTRADA Si 36, 18

Señor, da la paz a tus fieles, que tus profetas te sean leales. Escucha la súplica de tu siervo y la de tu pueblo Israel

ACTO PENITENCIAL

El Señor Jesús nos invita a reconocerle, a decir quien es. Y al mirar hacia nosotros mismos –como Pedro-- nos reconocemos pecadores.

Señor, Tú que quieres a salvarnos, Señor ten piedad

R.- Señor ten piedad

Señor, Tú que nos pides que con amor y humildad, reconozcamos nuestras faltas, Señor ten piedad.

R.- Cristo ten piedad.

Señor, Tú que te compadeces de los que están como ovejas sin pastor, y pides al mundo que sea más justo y solidario, Señor ten piedad.

R.- Señor ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Oh Dios creador y dueño de todas las cosas, míranos; y para sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón

Por Nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, este pan y vino, que Tú antes nos ha dado. Y junto al pan y el vino te ofrecemos también nuestros deseos de paz y justicia para todos. Concédenos Señor que esta Eucaristía nos haga más felices, como tu Hijo Jesús nos prometió en las Bienaventuranzas y esa felicidad presente nos lleve a la vida que nunca acaba.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

 

Jesús, que nuestra comunidad,

sea de aquellos que arriesgan en su vida.

La vida sólo merece la pena si es para entregarla a los demás.

No permitas que nos cierre el orgullo,

el dinero, la fama, el egoísmo, la guerra,

el miedo, los ídolos de barro.

 

Y al pedirnos que digamos quien eres Tu,

ayúdanos a salir de la falta de compromiso

y ser capaces de confiar en ti.

Haznos disponibles para luchar contra la injusticia,

y fiados de tu amor luchar por un mundo más justo.

 

Que nuestra vida sea un espacio de encuentro,

de relación y posibilidades para todos.

Tenemos que reconocer,

cuántas veces nos olvidamos de ti y de los hermanos.

Pero sabemos que tú eres la palabra plena,

la vida que se entrega y el amor auténtico.

Por eso con todas las personas buenas del mundo entero,

te decimos.

SANTO, SANTO, SANTO...

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 35,8

¿Que inpareciables es es ru miserucirdia, oh Dios! Los humanos se acogen a la sombra de tus alas.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que tu presencia indeleble en este sacramento nos haga mejorar en el cuerpo y en el espíritu, sepamos ser ofrenda permanente para la salvación de nuestros hermanos y testigos de tu generosidad sin límites.

Por Jesucristo Nuestro Señor