III Domingo de Adviento
15 de diciembre de 2019

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


 

1ª idea: descubrir la alegría que produce el encuentro con el Señor.

2ª idea: compartir y brindarnos a los demás es una forma de llegar hasta Él


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, amigos y hermanos, a esta celebración del tercer domingo de adviento, donde se nota ya la ALEGRIA del Señor que está cerca.

¿No es el nacimiento de un niño alegría para una familia? ¿Cómo no va a ser, el nacimiento de Cristo, una gran alegría también para nuestra gran familia cristiana? ¡Ojala muchos de los hombres que no lo conocen, supieran que la fe en Jesús, es fuente y causa de una alegría auténtica y duradera!

Pongámonos de pie, el Señor está cerca, ¿no lo veis? ¡Ya viene! ¡Iniciemos esta Eucaristía encendiendo, además, la tercera vela de la Corona de Adviento!

2. MOMENTO PENITENCIAL

a) Tu llegada es motivo de fiesta, de Buena Noticia. Pero, parte del mundo –y nosotros mismos- hacemos oídos sordos. Señor ten piedad (Simultáneamente un joven o un niño pueden taparse los oídos o colocarse unos auriculares sobre las orejas)

b) Tu nacimiento es llamada a la alegría. Pero el corazón lo tenemos lleno de trastos que nos causan ansiedad. Cristo ten piedad (Un joven o un niño presentan un corazón lleno de: “euros” “placer” “bebida” “viajes” “dulces”….)

c) Tu presencia, Señor, es un impulso para ser mejores. Pero, muchas veces, miramos sólo nuestro propio bien. Señor ten piedad (Un joven o un niño levantan, abrazándola, una caja de caudales, una hucha…)

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Vamos a escuchar dos lecturas, las primeras, donde se nos invita a ser fuertes, valientes y pacientes. La venida y la cercanía del Señor produce ese efecto: la alegría y la paz de corazón.

3. ORACIÓN DE LA COMUNIDAD CRISTIANA

a) Pidamos, una vez más, por la Iglesia. Para que piense cómo dar a conocer el mensaje de Jesús. Un mensaje que, aquellos que lo reciben, son penetrados por una alegría indescriptible. Roguemos al Señor.

b) Por los que no conocen un día con alegría; por los que viven en guerras y en una constante angustia. Para que, estos próximos días de Navidad, caigan en la cuenta de que Dios es salvación. Roguemos al Señor.

c) Por nuestras familias cristianas. Para que la alegría de estas próximas fiestas, no sea lo secundario: ni la televisión, ni el afán consumista u otras actividades que empañan la armonía familiar. Roguemos al Señor.

d) Por nosotros los jóvenes y los niños. Para que seamos alegría y esperanza, futuro y nos dejemos sentir con los buenos valores de la sonrisa, de la música y de los villancicos allá donde estemos. Roguemos al Señor.

e) Por todos los que nos encontramos en esta Misa Familiar. Para que pensemos en qué tenemos que cambiar para que, la próxima Navidad, sea una Navidad santa y cristiana. Roguemos al Señor.

4. OFRENDAS

a) La alegría de que el Señor viene a nuestro encuentro, la queremos simbolizar con esta pandereta y guirnalda de Navidad. Que nosotros seamos altavoces de lo que celebramos en estos días

b) Con estos alimentos (arroz, manzanas, turrón, etc.) queremos decirle al Señor que, una Navidad sin justicia, sin amor, sin salir al encuentro de los demás, se queda coja. Que no olvidemos el hacer el bien.

c) Finalmente, llevamos al altar, lo que la palabra “Belén” significa: EL PAN que necesitamos para ser mejores, el pan del Señor, el pan y el vino de la Eucaristía.

5. ACCIÓN DE GRACIAS

Antes de marcharnos, Señor,

queremos que, de una vez por todas,

siembres en nuestros corazones la verdadera ALEGRIA.

Son muchas cosas las que nos preocupan

pero, con tu llegada, van desapareciendo nuestras inquietudes.

Gracias, porque con esta Eucaristía, sabemos que sin Ti

el mundo andaría peor.

Gracias, porque con tu nacimiento,

renacen en nosotros las ganas de ser mejores

y de llevar esta sensación de alegría a los que nos rodean.

¡Gracias, Señor!

6.- NOTAS:

1. Para el momento penitencial se indican tres elementos: auriculares (no nos dejan escuchar); un corazón (cartulina) con aquello que preocupa y llena el corazón de las personas y, finalmente, una hucha o una caja de caudales con candado.

2. El evangelio, es uno de lo más apropiados para representar: Juan (en medio del presbiterio); salen unos jóvenes y niños con cartulinas (¿Eres TÚ, SEÑOR?)

3. Igualmente, al final del Evangelio, es muy sugerente que, cuatro niños o jóvenes, recorran toda la iglesia con cuatro carteles con la palabra: ¡ALEGRIA!

4. Las ofrendas (pueden ser otras) simbolizan la alegría del Señor que viene reprensada en un instrumento musical, un adorno y nuestro deseo de compartir lo material y lo personal con los demás (alimentos).