Dos libros ya presentados en esa sección pero que nos ha parecido útil volver sobre ellos. Solemos hacerlo tras la edición del extra de verano


1.- MI TIEMPO EN TUS MANOS

La vida al ritmo de la Liturgia de las Horas

Por Alfonso Crespo Hidalgo

Colección Proa

Editorial San Pablo, Madrid, España

Lo que sigue es lo que escribí con urgencia en la preparación del número extra de verano sobre el libro de Alfonso Crespo Hidalgo. Ciertamente se quedaron muchas cosas en el tintero que hoy quiero aclarar un poco más abajo.

En la introducción el autor dice al lector que se enfrenta a un libro extraño y sin una “especialidad” definida. Personalmente, tras su lectura no me lo parece tanto y creo que es un compendio de pasos y recuerdos personales grabados con corriente de “alto voltaje”. Dice Alfonso Crespo Hidalgo que es un gran admirador de Romano Guardini por su libro “El espíritu de la liturgia” y quiero decir que a mí la lectura de los dos tomos de “El Señor” me hizo cristiano ya a edad avanzada para ser un converso. Crespo Hidalgo da datos para buscar el lugar tranquilo de un monasterio desde el ejercicio de la Liturgia de las Horas. También fue fundamental para mi conversión el descubrimiento y uso de Diurnal.”

Esa última frase tiene para un gran sentido. Por mi cuenta –y sin saber muy bien lo que era— descubrí en una librería un tomo marrón llamado Diurnal. Y comencé a usarlo, sin ni siquiera leer el prólogo. Creo que era un largo escrito firmado por el cardenal Marcelo González Martin, Arzobispo, Primado de España y a la sazón presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia. Ya hace años… pero fue fundamental para mí. Por eso al tener entre mis manos el libro de Alfonso Crespo Hidalgo un golpe de emoción, que casi me produce lágrimas, comprendí que la liturgia de las horas sirvió para yo entregara mi tiempo a Dios sin saber que lo hacía.

En ese tiempo de conversión tuve un comportamiento aislado –siempre había sido así cuando descubría algo nuevo e importante— pero el tiempo entregada a Dios en Laudes, Vísperas y Completas marcaron mi camino. Tenía cincuenta años…. Con el tiempo “frecuenté a un sacerdote que se llegó a ser un gran amigo y me abrí un poco al mundo del rito y rezo del templo. Me refiero a José María Maruri, SJ, que me dio alas y alegría.  Como se ve esto más que una “re-reseña” es una página fundamental de mi vida. En fin los textos de Crespo Hidalgo me han venido como anillo al dedo y, casi, casi, los he hecho mios en su totalidad.

 

2.- CLAVES PARA SABOREAR LA VIDA

Experiencias desde una intimidad desbordada

Por José Chamorro

Editorial San Pablo, Madrid España

Como digo en el anterior volumen reproduzco aquí tambien los párrafos escritos en la edición de Betania de verana del libro de José Chamarro.

No es –para nada— mala compañía la de este libro para atravesar las horas tranquilas del verano. Su autor –joven— tiene varias obras en su haber y de una de las cuales –“Las estaciones del silencio”— recibió un prólogo de alguien sin duda importante, Xabier Picaza. Ahora repite Picaza su trabajo de prologuista con este “Claves para saborear la vida. Dice José Chamorro que son setenta y tres reflexiones, reunidas en tres bloques o partes. Chamorro nacido en 1981 en Jaén tiene algo de precoz por su buen verbo y sus precisiones sobre el interior del alma humana. Merece la pena hacerse con este libro y crecer con él”.

Para ser sincero he decir que llegaba a la mini-reseña sin haber terminado la lectura de este libro. Es verdad que el prólogo de Xabier Picaza me había llamado mucho la atención y, por ello, lo había separado para su lectura. Llegó la “colgadura” del número extra y salió como queda dicho: Aconsejaba yo que era un buen proyecto de lectura para el verano. Y tomé medida de mi propio consejo y asi ha sido mi lectura en Palencia en una estancia de casi todo el mes de agosto por un tema familiar previsto, pero muy adelantado.

Y la lectura me ha hecho pensar que un libro enmarcado en la modernidad –en la presencia y observación de estos tiempos— con muchas precisiones. Esa cercanía a lo habitual, al lenguaje y cultura de la  gente joven no es frecuente en lo que encontramos en la mayoría de los libros reseñados aquí. Y cito algo que también me llamado mucho la atención. En su segunda parte, titulada desde los demás” hay una cita sobre un grupo o movimiento llamado Pintando Cimas, surgido de un proyecto social y viajero que se llamaba a su vez “Buscando Cimas” que era un blog de hazañas viejeras y deportivas. Y que se cita a otro Chamorro, este Carlos, personaje que aparece en la página “Pintando Cimas” y que es como un banderín de enganche para nuevas aventuras solidarias. La web, ciertamente, impacta.

No obstante el libro de José Chamorro contiene una enorme fuerza tranquila que ayuda a sacar –creo yo— a mentes bloqueadas por el atolladero existencial o, simplemente, coyuntural. Creo que ha merecido la pena volver sobre él. He aprendido mucho. Y ya soy setentón…

 

Ángel Gómez Escorial