1.- ADVIENTO: LA ALEGRÍA DE LA REDENCIÓN

En este Domingo Gaudete, en este Domingo de la Alegría queremos recordar un tema ya recurrente en esta sección de Reportaje y en la cercanía de la Navidad… Según se desprende de la obra de Romano Guardini, Jesús confió, con alegría, en la alegría de la Redención, durante una parte de su vida pública. Y decir que es actualidad Guardini porque después de unos años de silencio la obra del teólogo italogermano, Romano Guardini, fue relanzada de manera importante por uno de sus más notables alumnos, Joseph Ratzinger, Benedicto XVI. Las citas del Papa Emérito sobre Guardini han sido continuas. Y es ese el meollo: en Una de las obras más importantes de Guardini, “El Señor”. plantea una posibilidad interesante: la Redención pudo hacerse sin violencia contra Jesús, sin la oposición terrible de la religión oficial judía. Ciertamente, no fue así… Pero pudo serlo.

CONTENIDO DE DIVINIDAD

En estas fechas estamos viviendo de lleno el Adviento. Es tiempo de esperanza y alegría. Esperamos el Nacimiento del Niño Dios y sabemos que con el prodigioso acontecimiento que ocurrió en Belén hace más de dos mil veinte años la vida humana obtuvo un contenido de divinidad que hasta su simple mención ha de producir alegría. Y junto a ello, pues –como decíamos— esa idea de que existió una total alegría en los principios del plano histórico de la Redención. De todos modos, el rescate del género humano que Dios Padre hizo de la creación a través del Nacimiento, Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo Unigénito tiene que producir alegría por su propio significado, la posibilidad pacífica de la Redención” tiene un enorme atractivo para todos nosotros en estas fechas

CON SENCILLEZ Y ALEGRIA

La Iglesia no desaprovecha este tiempo fuerte e intenta presentar el Adviento con toda su brillantez y alegría espiritual y ritual, lo que, desde luego, está muy bien. E, inspirándose, en las lecturas litúrgicas se abre a un compás de cambio, de conversión, de vuelta a los orígenes, lo que, sin duda, cada vez necesita más el cristianismo. Y el componente de esa vuelta al principio es la alegría de los pastores en Belén que todavía nos sigue –gracias a Dios— impresionando. Además el Niño Dios, desde la sencillez del portal de Belén nos pide hacernos como niños, olvidar toda la falsa “grandeza” que da nuestro crecimiento, nuestros estudios, la grandeza de nuestros logros, todo eso que, muchas veces, está construido sobre barro.

Aparquemos, al menos por un tiempo, todas nuestras diferencias y causas de discordia, y dispongámonos a celebrar lo que queda del Adviento y la Navidad en un ambiente de alegría y fraternidad. Es lo que espera Jesús de nosotros.

 

2.- SOLIDARIDAD TOTAL EN NAVIDAD

La mejor forma de celebrar la Navidad es ayudando a los más pobres y necesitados. Ello es básico para un cristiano, pero no debe distraerse ni un minuto. Jesús nació pobre en Belén y es evidente que la opción radical por los pobres es una de las primeras obligaciones de la Iglesia por Él fundada. Esa atención inmediata, cariñosa, sonriente, efectiva ha de ser una de las grandes prioridades.

Sin duda, la brillantez cultual –apreciada y apreciable— de las solemnidades navideñas tienen su sitio y grande. También --¡cómo no!— la alegría y dedicación familiares, las familias unidas esperando la llegada del Redentor son muy notables. Pero nada de ello debe obviar la atención a los más pobres. Y, probablemente, es estos días navideños donde las aportaciones y atenciones a los más pobres pueden llegar, por nuestra parte, a lo heroico, quitar cosas –si es necesario— de nuestra propia mesa.

No lo olvidemos, no desvirtuemos esta cuestión: solidaridad total en esta Navidad. Los pobres los primeros

 

3.- NECESITAMOS APOYO ECONÓMICO…Y MUCHAS ORACIONES

No hemos forzando demasiado la invocación a la generosidad de nuestros lectores, tras los problemas suscitados hace meses. Pero, realmente, la situación económica de Betania sigue siendo muy difícil y no se descarta su desaparición. Con las aportaciones de tiempo atrás –y estamos profundamente agradecidos— pudimos seguir adelante. Pero ahora nuevamente tenemos problemas. Hay que atender a nuevos gastos, algunos los mismos que se resolvieron en aquellos días.

No hay nadie –salvo los lectores y algunos anuncios— que faciliten recursos económicos a nuestra web. La aportación económica del propio Editor es ya imposible y, probablemente, deje de trabajar en Betania pronto. No somos capaces de llevar a cabo un equipo técnico que sustituyera al trabajo del Editor. Y aunque hay planes para modificar este aspecto, también en la transición necesitamos ayuda. Y lo que pedimos con el corazón son oraciones por la continuidad de Betania. El Espíritu ha estado siempre de nuestra parte y creemos que así seguirá. Pero hay que pedírselo… Necesitamos también muchas oraciones.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un jesuita, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Prensa Escorial edita, entre otras cosas, una revista quincenal impresa, especializada en finanzas y banca, BANCA 15, que tiene también una web de periodicidad diaria, www.banca15.com. Nuestras coordenadas son

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