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EL USO DEL DIURNAL

Por Ángel Gómez Escorial

Personalmente, siempre he creído que en Betania hay una serie de hechos repetidos que, a mi juicio, superan las casualidades. Y así en la edición de un Domingo Tercero de Cuaresma de 2001 publicábamos un correo de un lector interesándose por lo que era el Diurnal. Y ello hice que escribiera una de mis Cartas dedicada a ese tema. Y en estos días previos al cierre de la presente edición de Betania nos llega una llamada telefónica de una lectora con la misma pregunta... Es una de las secciones más vistas y todo se debe al enorme trabajo que está desplegando nuestro colaborador, David Llena, con la trascripción del libro del Diurnal, la cual al tener, día a día, todos los textos seguidos es más cómoda de leer que en el propio libro, el cual, como en el caso de los misales, pues hay que “saltar” hacia los grupos de páginas que tienen las oraciones propias de cada tiempo.

¿QUÉ ES EL DIURNAL?

Bueno, la cuestión es que he utilizado los mismos textos, con apenas correcciones, vertidos en aquella Carta de 2001 y que, más o menos empezaba así: un lector nos pregunta: “¿qué es el Diurnal?” Bueno, pues es una versión abreviada de lo que también se llama el breviario que suelen utilizar los sacerdotes en sus oraciones diarias. La realidad es que ambas cosas responden a formularios dentro de lo que se llama La Liturgia de las Horas y que es una de las devociones más antiguas y más hermosas de la Iglesia.

Tiene el Diurnal las pautas para realizar dos o tres, o cinco, oraciones a diferentes horas del día. Así, las “Laudes” son el primer contacto con Dios, nada más levantarnos y las “Vísperas” son oraciones que se hacen al final de la jornada, cuando ya se ha terminado el trabajo. En el mismo momento de dormir, se rezan las “Completas”. Hay asimismo la llamada “hora intermedia” y que es una oración a realizar entre Laudes y Vísperas. Originariamente eran –y son— tres y responden a otros tres momentos de la jornada y toman su nombre de la vieja forma que utilizaban los romanos para llamar a las horas. “Tercia”, para las nueve de la mañana; “Sexta”, para las doce del mediodía y “Nona” para las tres de la tarde.

Visto esto así puede parecer “un exceso” de oración, dados los tiempos que corren en los que la gente, lo católicos, cada vez rezan menos. Recordemos primero que los musulmanes, todos, rezan cinco veces al día, postrados en dirección a La Meca y que ese rito no es un tema para gente muy desarrollada religiosamente, sino para todos. Y además lo cumplen. Añadamos que el rezo de una de las Horas, utilizando el Diurnal, no dura más de cinco minutos. Están formadas por un Himno de entrada, parte de dos salmos, un cántico evangélico o bíblico –es otra especie de himno sacado de las Escrituras—y unas preces, similares a las de La Oración de los Fieles que se hace en la misa. Ni las Completas, ni la Hora Intermedia –que son más breves— tienen preces.

El Diurnal, reformado al mismo tiempo que el breviario, después de las actualizaciones litúrgicas del Concilio Vaticano II, fue destinado a los consagrados –monjas, frailes— y su uso se amplió a los integrantes de algunos movimientos y grupos religiosos. Más adelante se promovió que los fieles corrientes lo usaran si ese era su deseo. No hay en el caso de los laicos ninguna obligatoriedad de uso y es, sin duda, una buena ayuda para ordenar la oración diaria. Hay opiniones sobre su uso. Y hasta donde yo sé –y valga el tema como un ejemplo demostrativo— Comunión y Liberación si lo aconseja a sus socios más integrados, pero el Opus Dei no lo incluye en la catequesis dirigida a laicos. Por tanto coexisten varias opiniones. El rezo de la Liturgia de las Horas era una de las actividades básicas, en el terreno oracional, de las órdenes religiosas. En la actualidad hay en muchas parroquias que se rezan comunitariamente alguna de las Horas, habitualmente, las primeras, las Laudes, antes de celebrar la primera Eucaristía del día.

MI PROPIA EXPERIENCIA

En mi caso, cayó en mis manos accidentalmente uno de los libritos –más breves que el Diurnal— que se utilizan para el rezo de la Liturgia de las horas en comunidades y en algunas parroquias. Me gustó y lo adapté como formulario de oraciones, porque sobre todo, me ayudaba a realizar la oración de la mañana. Yo había instituido mi rato diario de oración por la noche. No tenía mucha idea de lo que era la Liturgia de las Horas, pero seguí con aquel librito. Cuando profundice un poco más, me enteré que la Conferencia Episcopal Española recomendaba a los laicos este tipo de oración, la cual podía ser acometida en solitario, si no podía hacerse en comunidad. Adquiría un ejemplar del Diurnal y hasta hoy.

Además de la utilidad intrínseca de rezar regularmente varias veces al día, significa un seguimiento de la liturgia diaria de la Misa, porque Liturgia de las Horas y la celebración de la Eucaristía están totalmente relacionadas. Y así se tienen en cuenta en el Diurnal, las solemnidades, las características de cada uno de los domingos de los diferentes tiempos y el Propio de los Santos. Total, que cuando se llega a Misa, se va más informado. En fin, hay muchas fórmulas y no pocos libros destinados a la oración diaria, algunos inciden en comentarios sobre los textos de las misas cotidianas, otros son unas oraciones específicas dirigidas a una devoción en particular. Todo es muy útil. Y ahí está la cuestión de que cada uno encuentre un auxilio para mejor realizar su oración. Mi idea es que el Diurnal lo tiene todo, te anticipa el sentido de la Misa, sigues las grandes solemnidades del Señor y de la Virgen y las fiestas de los Santos. Y todavía hay algún formulario para que los sábados se dediquen las memorias libres a Nuestra Señora. En fin, el Diurnal es una opción para rezar varias veces al día con un cierto método.

La ventaja nuestra de tenerlo en Internet ayuda a que pueda ser utilizado en cualquier momento y hacer alguna de las “Horas” desde la pantalla. Sabemos de muchas personas que utilizan su lugar de trabajo o de estudio para hacerlo. Y nuestra impresión, aquí en Betania, es que hay muchos hermanos que tiene el Diurnal como pauta de su oración diaria.