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1.- MI CONVERSIÓN: HACE YA 28 AÑOS

Por Ángel Gómez Escorial

En un día de julio de 1991. Sería el viernes, día 12. Había quedado con el padre José María Maruri SJ –ya fallecido-- para entregarle un libro que acaba de salir: una biografía de Ignacio de Loyola. Después marcharía en avión hacia Alicante, donde veraneaba mi familia. En la breve espera para que llegara la hora de la cita –sentado en un banco de la calle de Serrano, frente a la iglesia de San Francisco de Borja— supe que mi acercamiento a la Iglesia católica no tendría vuelta de hoja… que iba a seguir en ese camino ya siempre. Es una idea que me llegó especialmente clara, nítida…Había cumplido los 50 años en marzo de ese 1991.

CONVENCIMIENTO SERENO Y OBJETIVO

Es ese momento en el que yo cifro mi conversión, porque más que la esperada “caída del caballo”, era el convencimiento sereno y objetivo de que mi camino estaba así trazado. Y antes de esas fechas… pues hubo un alejamiento intelectualmente fuerte, aunque siempre conservé un gran respeto por la Iglesia católica. Pero fe no tenía. Ninguna. En 1988 comencé a acercarme… Entre otras cosas, todas las noches hablaba con “alguien” antes de dormirme. Suponía yo que era conmigo mismo. Pero no. Obtenía respuestas. Comencé a frecuentar la iglesia de los jesuitas de Madrid me venía bien, después de terminar mi trabajo…Se podía aparcar fácilmente allí camino de casa. Había tenido un episodio en Oviedo, en Asturias, un poco tiempo antes, que me hizo confesarme después de mucho tiempo, pero no perseveré.

CONVERSACIONES

Mis conversaciones –y confesiones— con el padre Maruri me hicieron comenzar a ver las cosas de la fe y del seguimiento de Cristo con una enorme objetividad. Y aunque fueron tres años no muy fáciles, el julio de 1991 todo parecía claro, más claro… aunque con las dudas que pueda tener cualquier creyente… Fue, ciertamente, un tiempo muy notable.

Años después, ya en diciembre de 1996, decidí fundar Betania. Mi problema era que recién converso me daba vergüenza hacer apostolado entre mis amigos y conocidos. Con el nacimiento de Internet en España me ofrecieron un precio ventajoso para hacer varias webs…En fin, el 1 de diciembre de 1996 salió Betania y en este 2019 cumplirá 23 años. Y mi vocación aquí sigue… Gracias a Dios.

 

2.- EL NOMBRE DE BETANIA

Por Ángel Gómez Escorial

Soy consciente de que me repito mucho con al asunto fundacional de Betania. No sé si yo doy un poco la tabarra a los lectores de Betania con mis recuerdos relativos a mis cuestiones de creyente, o a los pasos que se dieron para lanzar esta web. La realidad es que no pretendo que nadie me escriba una biografía, ni yo mismo, pero entiendo que la aventura de Betania es grande, que dentro de poco cumplirá 23 años, que no ha fallado nunca --¡bendito sea Dios! — en su presencia semanal en la Red y que tiene un importante número de lectores, la mayoría de los cuales son extraordinariamente fieles. En fin, que una vez más voy a escribir unas líneas sobre estas cuestiones “biográficas”. ¡Y que Dios me perdone por tanta jactancia.

La escena evangélica de Lucas que se proclama en este Domingo XVI del Tiempo Ordinario transcurre en Betania, la aldea cercana a Jerusalén, donde vivían los hermanos María, Marta y Lázaro. Y siempre he considerado que dicho relato evangélico contiene como un mensaje onomástico para la web Betania. Y así solemos celebrarlo año tras año. Por tanto no iba a yo ser menos en esta año de 2019.

LAICO CONVERTIDO

¿Cómo se me ocurrió el nombre de Betania? Pues a poco de convertirme –en estos días de julio se cumplen los 28 años— entendí que en mi nueva condición de cristiano debería utilizar mi oficio de periodista para transmitir la palabra de Dios. Me habían impresionado mucho las figuras de laicos que habían dedicado su vida desde su conversión a transmitir el mensaje de Dios. Los dos que más: San Agustín y San Ignacio de Loyola. Y, muy especialmente, Ignacio. Pero también, y mucho, el periodista Ángel Herrera Oria. Había fundado en los años veinte y treinta del siglo pasado una serie de medios periodísticos para mejor transmitir la Palabra de Dios, dentro del ambiente de la Acción Católica. Hoy todavía permanecen la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) y la Asociación Católica de Propagandistas. La Editorial Católica, tal vez, su obra preferida hoy no existe, pero está perfectamente en el recuerdo el Diario Ya. En fin, fue un laico muy creativo que después se hizo sacerdote y llegó a obispo y a Cardenal. Y una cita a pie de página.

SEMANARIO IMPRESO

Bien. Pensé en crear un semanario impreso, cuyo argumento principal, cuyo tema “fuerte” de cada semana, estuviese inspirado en el evangelio dominical. Por ejemplo, el domingo que tocara el relato del Hijo Pródigo pues se dedicaría a narrar, en clave actual, la relación de los hijos con los padres, y de los padres con los hijos, cuando existen grandes bienes que transmitir. Me daba cuenta que todos los evangelios dominicales tenían un evidente reflejo con la realidad y que desde la óptica cristiana era muy fácil encontrar argumentos informativos y de opinión. No tenía título.

Y una mañana desperté con el nombre de Betania en la cabeza. No sabía mucho de “esa” Betania, pero en seguida me di cuenta que era el nombre ideal: un lugar cercano a Jerusalén donde Jesús descansaba con sus amigos. E, incluso, registré como marca el nombre de Betania en Registro español de Marcas. Registrar una marca no es barato, pero consideré que era importante. Como editor en ciernes tenía otros registros preparados como títulos de revistas. Algunos he llegado a utilizar, otros, no. No tenía fecha para editar el semanario de pensamiento cristiano. Y un día surgió la posibilidad de Internet. Y comencé.

INCULTO DEL CRISTIANISMO.

La web al principio sólo tenía las lecturas del domingo. Y añadía una interpretación mía, en plan moderno, del evangelio de la semana. No tenía ni idea de que ello se llamara homilía. También, una reseña de un libro religioso y algunos comentarios de los lectores que, enseguida, comenzaron a llegar. Yo había sido un alejado de la fe, y mucho. Y, sobre todo, era un completo inculto del cristianismo.

Mis conocimientos de otros temas eran muy superiores a los que tenía del cristianismo. Mi cultura general era muy amplia. De cristianismo, casi cero. Pero había descubierto la perla más preciosa. Y todo fue poco para ir aprendiendo. Y nunca leí tanto, ni nunca tuve tanta facilidad para entender lo que leía. Era como si ya me lo hubieran contado antes. La sección de “El Libro de la Semana” de Betania me ayudó mucho. Por lo menos a leer un libro religioso a la semana. La elección era completamente propia. Entraba en una librería religiosa y compraba lo que me llamaba la atención.

WEB PARA ALEJADOS

En fin lo demás, es más o menos conocido, aunque, realmente, yo quise crear una web para atraer alejados y, al final, ¡bendito sea Dios!, Betania ha crecido como una página en la que entran muchos sacerdotes. Las facilidades litúrgicas, las moniciones y las homilías les deben ayudar. Pero, en efecto, fue el nombre de Betania, que me fascinaba en sí mismo, y la posibilidad de definir un lugar hermoso donde Jesús de Nazaret descansaba lo que, en definitiva, me atrajo especialmente para dar nombre a una web religiosa. Lo demás es ya conocido…