Descansar en la casa de Betania junto a Jesús, es saborear ese momento Único y privilegiado que te inunda de paz el corazón. Cuántas veces nos hemos planteado lo que nosotros hubiéramos hecho si nos hubiera tocado vivir en tiempo de Jesús; tenemos la seguridad que hubiésemos acudido a todos los lugares donde El descansaba. Pero no hemos caído en la cuenta que esto no es cosa del pasado sino del presente. Esto se repite hoy. Por eso quiero invitarte con esta página a que me acompañes para marchar hacia Betania. Jesús descansa allí, en Betania, con sus amigos se trata de irnos a encontrar con Él; todos estamos invitados.

III Domingo de Pascua
30 de abril de 2017

GRUPOS BETANIA DE ORACIÓN Y ACCIÓN
**Textos para los trabajos de liturgia


EXHORTACIÓN PARA ESTA SEMANA

El Evangelio de hoy nos presenta el bello y emocionante episodio de los discípulos de Emaús. Jesús se hace el encontradizo para borrar el desánimo que aquellos caminantes tenían. Jesús siempre está cerca de quien le necesita, lo que hace falta es tener los ojos abiertos al amor y poderle ver. Gran relato hoy el de Lucas que, sin duda, nos llena de emoción para seguir adelante con nuestra vida de cristianos.


LA REUNIÓN LITURGICA

ORACIÓN DE ENTRADA.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy, sacada del Libro de los Hechos de los Apóstoles recoge el primer discurso de Pedro dirigido a los habitantes de Jerusalén, sobre la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret y, sobre todo, habla Pedro de la misión de Jesús como Mesías, pues la esperanza mesiánica estaba muy arraigada entre el pueblo judío. A nosotros nos sirve de esperanza y de alegría por la resurrección del Señor.

S.- Este Salmo 15 era considerado por los judíos de tiempos de Jesús como de religión personal, no ritual. Y expresa una aceptación sin limitaciones y apasionada a Yahvé y lo que significa el Dios Único frente a los ídolos. Para nosotros, hoy, se trata de un canto de esperanza y de confianza amorosa a Dios, Padre de todos y todo.

2.- Seguimos leyendo, en el espacio de la segunda lectura, la primera Carta del Apóstol Pedro. Y en esta primitiva encíclica se recomienda a los contemporáneos del primer Papa de la Iglesia una forma de entender el seguimiento de Cristo, lejos del culto cerrado y formal del Templo y más cerca de lo espiritual que lo de lo puramente formal o ritual.

3.- El Evangelio de Lucas narra el encuentro de Jesús Resucitado con los discípulos de Emaús. Es, sin duda, uno de los más bellos relatos de todos los Evangelios. Y como decíamos en la monición de entrada, ojalá sepamos reconocer al Señor Jesús enseguida, al partir el pan y en el rostro sufriente de muchos hermanos.


LECTURAS

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2, 14. 22-33

El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:

--«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras.

A Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros mismos sabéis, a este, entregado conforme el plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:

"Veía siempre al Señor delante de mí, pues está a mi derecha para que no vacile. Por eso se me alegró el corazón, exultó mi lengua, y hasta mi carne descansará esperanzada. Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción. Me has enseñado senderos de vida, me saciarás de gozo con tu rostro".

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo”, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción". A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Palabra de Dios.


Salmo 15, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11

R. SEÑOR, ME ENSEÑARÁS EL SENDERO DE LA VIDA.

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;

mi suerte está en tu mano. R.

 

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré. R.

 

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa esperanzada.

Porque no me abandonarás en la región de los muertos,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.

 

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha. R.


SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO 1, 17 - 21

Queridos hermanos:

Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras, de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con salgo corruptible con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.

Palabra de Dios.


ALELUYA Lc 24, 32

Señor Jesús: explícanos las Escrituras. Enciende nuestro corazón mientras nos hablas


EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 24, 13-35

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén nos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón»

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.


COMENTARIO LITÚRGICO

CRISTO MUY CERCA

Por David Llena

La noticia de la Resurrección va llegando a todos los rincones de la tierra. Cristo se hace presente a los discípulos que caminaban hacia Emaús, mientras Pedro en directo y por carta da fe de dicho acontecimiento. Pero no sólo da la noticia, sino que lleva los frutos de esa resurrección, el perdón de los pecados y la fuerza del Espíritu Santo. Este es el que nos hace ver, descubrir a Cristo en un trozo de pan o en cualquier acción invisible para otros. Estemos al tanto de mirar con los ojos del corazón y descubriremos a Cristo resucitado muy cerca nuestra.


LA ORACIÓN DE LOS FIELES

ENSÉÑANOS, SEÑOR, EL SENDERO DE LA VIDA

La muerte de Cristo en la cruz, es la llave que nos abre el camino de la Vida Eterna. Hemos de estar atentos a los signos invisibles de ese Amor que nos llega desde Cristo y que nos muestra ese sendero. Hoy repetimos:

R.- ENSÉÑANOS, SEÑOR, EL SENDERO DE LA VIDA.

1. – Te pedimos por el Papa Francisco y todos los obispos del mundo, para que trasmitan con alegría y perseverancia el mensaje de la Salvación a toda la tierra.

OREMOS

2. – Te pedimos por los dirigentes de las naciones y de los pueblos, para que buscando la colaboración entre ellos, lleguemos a la paz y la concordia entre todos.

OREMOS

3. – Te pedimos por todos aquellos que aún no han descubierto el camino de vida que instauró Jesús, para que acercándose a la Iglesia sean también ellos partícipes de los frutos de la redención.

OREMOS

4. – Por los enfermos, especialmente los de larga duración para que el Señor los colme de paciencia y bendición, así como a todos los que se encuentran a su alrededor.

OREMOS

5. – Por los matrimonios cristianos para que hagan de la cruz de cada día camino seguro de triunfo y resurrección.

OREMOS

6. – Por todos nosotros que hemos reconocido a Cristo en el Pan partido y compartido, para que llevemos esta Buena Noticia a todos nuestros ambientes.

OREMOS

Padre, concede a tu Iglesia la Luz de la Resurrección para que sepa llevar a todos, la salvación que nos viene de ti Hijo.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

Amen.


LAS PREGUNTAS DEL EDITOR, ÁNGEL GÓMEZ ESCORIAL

En ambiente de gran recogimiento, un buen lector leerá lenta y con buena entonación las siguientes ideas fuerza que servirán para la meditación. Las cuestiones son las siguientes:

1.- Debemos de meditar la causa de la forma en que Jesús se presentó a los discípulos de Emaús. ¿Por qué lo hizo así?

2.- Desde luego las explicaciones de estos discípulos indicaban que esperaban un triunfo político lleno de esplendor. ¿Pensamos nosotros lo mismo respecto a lo que esperamos a nuestro trabajo en la Iglesia? ¿Esperamos triunfos y aumento de nuestro prestigio personal?

3.- ¿Estudiamos suficientemente la escritura como para dar a nuestra vida una mayor coherencia? Es decir, ¿sabemos lo que la Palabra puede darnos como alimento y sustento de nuestra vida de cristianos?

4.- ¿Reconocemos a Jesús al partir el Pan? ¿Sabemos, o admitimos, que Jesús de Nazaret, por manos del sacerdote, hace el milagro de su presencia en el Pan y en el Vino? ¿Creemos que Jesús permanece siempre esperándonos en la Eucaristía?

5.- ¿Vamos a ser capaces de gritar a nuestros hermanos que hemos visto a Jesús en la Eucaristía, aunque nos haya costado tiempo en reconocerle?


LA MISIÓN

No habrá mejor misión que la de permanecer alegres y esperanzados. El Tiempo de Pascua es alegría y hay que recordar ahora más que nunca esa idea de que un santo triste es un triste santo y que un cristiano triste es, sin duda, un triste cristiano.