Escribe: Antonio García-Moreno


Virgen de Guadalupe

 Una advocación más de las muchas que me influyeron de alguna forma, siempre positiva, en un largo caminar. Fue una en peregrinación de los jóvenes de Acción católica, quizás el año 1947, cuando hicimos un trecho con un bordón en forma de cruz. Recuerdo que allí decidí estudiar Derecho para defender a quienes lo necesitasen, y yo pudiera hacerlo. También es posible que pensara en el sacerdocio, pero todavía no era el momento señalado por la providencia y misericordia de Dios... El significado de la advocación no está claro del todo. Entre lo más probable está la de río que refleja la luz. Lo de río es evidente por la palabra árabe "guadi", que significa río. En cuanto al reflejo de la luz se me ocurre decir que "si non è vero, è ben trovato". Sobre todo, porque en ninguna criatura de toda la creación, se refleja la luz y belleza de Dios como en la Virgen María, elegida por Dios Padre y Dios Espíritu Santo para ser la Madre de Dios Hijo, por tanto de la Iglesia ya que ella es el Cuerpo místico de Cristo. Además es la muy hermosa y amada Esposa del Cantar de los cantares... Te lo suplico, Madre mía, concédeme la gracia de ser en mi palabras y obras, en mis pensamientos y deseos guadalupano, un claro reflejo de Dios. Amén, amén, amen, amén.

 

 Desde Roma…

 En el “Tiberino”, Colegio Sacerdotal, regentado por sacerdotes del Opus Dei, residen treinta seminaristas y siete sacerdotes. Es uno de los sueños de San Josemaría hecho realidad. Un centro de formación sacerdotal, para el mundo entero, donde hay estudiantes de diversas nacionalidades, sobre todo filipinos e hispanoamericanos... Uno de Sololá me saludó, pues me conocía de cuando estuve en su seminario, hace varios años... El sitio es muy bueno pues está a quince minutos de la “Università de la Santa Croce", y a otros tantos del Vaticano. Por otro lado han conseguido una residencia proporcionada, bien cuidada con un oratorio amplio y bien iluminado... Necesitan tu bendición y ayuda, Señor, son tus elegidos, no los abandones... Dejé dos libros de Teología del IV Evangelio, torpemente dedicados, con la ilusión y el deseo de que le ayuden a conocer y amar la Sagrada Escritura, el alma de la teología y motor de todo apostolado… En tus manos estamos, Señor, y mejores manos no hay.

 

 “…dad y se os dará…” (Lc 6, 38)

 El Señor prosigue diciendo: “Echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante…”. Además pienso que la liberalidad es la primera consecuencia de un sincero amor. Confieso que se manifiesta en mí de forma extraña y contradictoria. No me importa gastar mucho en la distribución de mis libros, sin embargo, miro y regateo al comprar. Es cierto que casi siempre es el deseo de vivir la pobreza con todas sus exigencias, o me aferro al criterio de ir contra la mendicidad callejera... Lo siento, Señor, ayúdame a rectificar, o al menos a consultar esos criterios, que pueden hacer más daño que bien...

De todas maneras lo que le advertían a mi padre, procuro que se realice. Decían algunos: Mucho ahorrar y cuando tú te mueras todo será para los curas. Así procuro que sea, porque los curas son parte importante de la Iglesia y para ella, por ti mi Dios, es todo cuanto tengo y cuanto soy... Madre ayúdame a corregir lo torcido y a perseverar en lo que es recto... y gracias, Dios y Señor mío, por darme un padre como el mío, trabajador y austero, deseoso de dejar una buena herencia para su único hijo...

 

 “… pero se cayó, porque estaba cimentada sobre roca”. (Mt 7, 24)

No acabo de centrar el horario, ni soy capaz de centrarme en el nuevo tema del "Saxum", que en el Evangelio de San Juan está presenta en nombre de Cefas y en Apocalipsis en los doce pilares de la muralla de la Jerusalén celestial. En el resto de la Biblia hay tanto que también resulta difícil estudiarlo a fondo. Trataré de bucear en ese mar sin orillas, que es la Biblia y ahondar en un tema que, por otro lado, es singular en el pueblo judío, donde la piedra sigue teniendo un tratamiento peculiar, como ocurre en las tumbas del cementerio judío en Jerusalén, donde en lugar de flores, ponen piedras sobre las tumbas... Quiero ver también en los libros de San Josemaría, y encontrar su pensamiento y doctrina sobre la piedra, como metáfora de hondo e interesante significado.

Por lo pronto, veo claro que, por mi parte, tengo que procurar ser piedra firme que resiste los ataques, vengan de donde vengan. Mantener la calma, pase lo que pase, estar firme con una vida sencilla y en gran parte escondida. Lo cual no significa el silencio de quien nada hace, sino sencillamente intentar que el trabajo y el servicio que intento hacer, lo haga cara a Dios, y no de cara a los hombres… Santa María tú fuiste la pieza fundamental de la Encarnación del Verbo, pero guardaste silencio, incluso ante San José.

 

Una santa cordobesa

 Hoy, 18 de Mayo, es el día de Sta. Rafaela María Porras, la cual me trae el recuerdo de Paca. Tenía ya muchos años, cuando accedió a vivir conmigo para ayudarme, durante casi veinte años. Era muy devota de la entonces Beata Rafaela, de la que fue gran propagandista con su continua invocación. De esta santa cordobesa, aprendí un aspecto de su vida, para mí muy importante, el de pasar a un segundo plano, casi el último, ser la portera del convento, a pesar de ser la fundadora… Eso de pasar oculto y desaparecer puede ser importante para muchos, pero el vivirlo no es nada fácil ni apetecible. Y sin embargo, fue la gran lección de Jesús, nuestro Camino, Verdad y Vida. Treinta años viviendo como un aldeano más en Nazaret, de donde ningún profeta había salido y era un lugar casi desconocido.

Y allí estuvo Jesús trabajando como un aldeano más. Cuando Felipe dice a Natanael que ha encontrado a aquel “de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas”. Responde preguntándose si “¿de Nazaret puede salir algo bueno”? Ven y verás –responde Felipe”. Natanael le hace caso y se acerca a conocer a Jesús, quien al verlo dice: Aquí tenéis un verdadero israelita en quien no hay doblez. De qué me conoces, dice Natanael un tanto molesto. “Antes de que le llamara Felipe, cuando estaba debajo de higuera, te vi.”. Y Natanael se rinde sin más. Cierto que Jesús era el hijo del carpintero, con varios parientes conocidos de toda la vida. Pero, además, Jesús es el Hijo de Dios, el Rey de Israel.

 

 “Vosotros sois la luz del mundo… (Mt 5, 14)

Decía la Madre Teresa de Calcuta: “Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos dejar de ponerle aceita"... La imagen de la lámpara encendida nos recuerda que Jesús nos dijo que somos la luz del mundo y Él mismo se autodefine como Luz del mundo (Jn 8, 17)... "Alumbre así vuestra luz ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos" (Mt 5, 16)... San Pablo nos dice que somos luminarias en medio del mundo (cfr. Flp 2, 15). Esa misma imagen aparece en la parábola de las vírgenes prudentes y las necias, que tenían sus lámparas sin aceite, pero al ir a comprarla, llega el esposo y ellas se quedan fuera.

"Me parece que esta antorcha representa la caridad que debe iluminar y alegrar no sólo a aquellos que más quiero, sino a todos los que están en la casa" (Sta. Teresa, "Historia de un alma”, cap.9). Por su parte S. Agustín en su sermón 93 nos dice: "Vela con el corazón, vela con la fe, con la caridad, con las obras (...) prepara las lámparas cuida que no se apaguen (...), aliméntalas con el aceite interior de una recta conciencia, permanece unida al esposo por el amor, para que Él te introduzca en la sala del banquete, donde tu lámpara no se extinguirá”. Santa María Ntra. Sra. de la luz, ruega por nosotros.