Escribe: Antonio García-Moreno


El viento sopla donde quiere..." (Jn 3,8)

El Espíritu Santo es de las tres divinas personas el más difícil de imaginar físicamente. Al fin y al cabo es el Amor que procede del Padre y el Hijo. Y por el Padre y el Hijo recibe una misma exaltación y gloria...Jesús sopló al decir: "Recibid el Espíritu Santo". Y en Pentecostés fue un viento impetuoso que abrió puertas y ventanas, manifestando en unas llamas que, como lenguas de fuego, ardía sin quemar permaneciendo a los discípulos, apóstoles en el Cenáculo... Impulsó a Felipe para que se acercara al eunuco que leía al profeta Isaías. Luego arrebató a Felipe y el eunuco ya no lo vio, "que continúo alegre su camino. Pablo dirá a los Gálatas que han recibido al Espíritu (Ga 3, 3) recordará los frutos del Espíritu: "caridad, gozo, paz…" (Ga 5, 21)... Ven oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra... Dios es Amor por eso donde hay caridad y amor allí estás Tú, mi Dios y Señor... No sois vosotros los que habláis, sino que es el Espíritu, que cubrió con su sombra a la Virgen, que descendió sobre Cristo en el bautismo, lo llevó al desierto (Lc 4,1) y luego a Galilea (v14)... Somos templos del Espíritu Santo (1 Co 3, 16). La iglesia es conducida por el Espíritu a través de aquellos que eligió para ser obispos que velaran y defendieran (Hch 20, 28) y Señor de nuevo echo mi barca al mar y abro sus blancas velas, convencido de que tú, mi Espíritu Santo soplaras sobre ellas para llegar a buen puerto...

 

"Andrés, el hermano de Simón Pedro..." (Jn 1, 40)

Es el primero que aparece en la vida pública de Jesús, al que siguió cuando el Bautista le señaló como el Cordero de Dios. Un día inolvidable en que permaneció con Jesucristo. Fue tal su entusiasmo que corrió a ver a su hermano Simón Pedro a comunicarle que había estado con Jesús de Nazaret, "el Mesías (que significa Cristo)" (Jn1 41). El inició la transmisión del fuego que Cristo trajo a la tierra... Mis queridos Andreses¨, el apóstol, y mi inolvidable padre, encended en mi corazón el fuego divino del ardiente amor de Cristo, el Mesías... Papá gracias por traerme al mundo y perdona que no te dejara dormir en aquellas interminables noches en que tu niño llorón no te dejara dormir. Gracias también por tu ejemplo de hombre sencillo y bueno, trabajador y honrado, austero hasta la exageración. Te suplico que me ayudes y pida a tu santo patrón, el humilde pescador de Galilea, que sea más fiel su Divino Maestro, aquel Jesús el Nazareno que le robo el corazón... Santa María, madre de Dios y también madre mía, cuyo corazón doblemente maternal es el más semejante al corazón de Jesús, Dios y hombre verdadero, te suplico que me ayudes a imitar e identificarme con Jesús que era, es, manso y humilde de corazón. Me cuesta mucho pues sigo siendo el niño llorón y pero querido por aquel joven campesino, que se llama Andrés, el marido de su Mariquita Dolores...

 

"Mira vendré pronto..." (Ap 22,12)

Supongo que el Polideportivo estará a tope como todos los años durante la novena de la Inmaculada. Cuando se celebraba en la catedral era un espectáculo llamativo ver la afluencia de gente de toda edad por los aledaños de la Iglesia catedralicia. Gracias, Dios mío, muchas gracias por haber participado más de una vez también cuando los proetarras y similares nos insultaban e incluso ofendían a las mujeres, tirando del velo, prenda habitual en los setenta... Madre del Amor Hermoso, Reina del Opus Dei, sigue escuchando nuestras plegarias y suscita vocaciones, almas de apóstol, que son para el Señor. Son para ti dijo con frecuencia San Josemaría... El Adviento equivale al advenimiento, es decir a la llegada próxima del Señor, que está ya a la puerta y llamando. "En efecto, todavía un poco de tiempo, muy poco y el que va a venir llegará y no tardará..." (Hb 10, 37). San Pablo les dice a los tesalonicenses: "En cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestro encuentro con él, os rogamos, hermanos, que no os inquietéis ni os alarméis" (1 Ts 2, 1). Ya antes les dijo "Sobre el tiempo y el momento hermanos, no necesitáis que os escriba, porque vosotros mismos sabéis muy bien que el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche" (1 Ts 5, 1-2)... Ven, ven Señor no tardes, ven que te esperamos, ven pronto Señor

 

"Ven, Señor Jesús" (Ap 22, 20)

"El Señor Jesucristo Hijo de Dios, nos sacará de las tinieblas..."Así comienzan las preces de Laudes, reconociendo que estamos en tinieblas. Son tinieblas porque aún no contemplamos la luz verdadera y mientras vivimos solo tenemos la luz del sol, nublado a veces por la niebla invernal matutina y totalmente oscurecida cuando el sol no brilla y la luna como ahora está en la fase que solo muestra la cara que no refleja la luz solar. Le habla de la noche oscura del alma y hay momentos en que no se ve salida por ninguna parte, momentos en lo que parece dominar el príncipe de las tinieblas... Pero la Iglesia, sobre todo en este tiempo, exclama: "Oh luz indestructible que vienes a iluminar nuestras tinieblas, despierta nuestra aletargada. Haz que andemos en seguridad durante el día, guiados por el resplandor de tu claridad. Concédenos la mansedumbre en todo tiempo, y haz que sea notoria a todos los hombres. Ven a crear la nueva tierra que anhelamos en la que habite la justicia y la paz" (Preces de Laudes)... Decimos que vengas, no porque te hayas ido sino porque necesitamos que, además de iluminarnos, nos impulsa a ser fieles a tus palabras y cumplamos nuestros compromisos de tal manera ¡qué viéndonos los demás glorifiquen a nuestro Padre que está!