Escribe: Antonio García-Moreno


"Cor Mariae Dulcissimum, iter para tutum"

También la Virgen de Loreto suscita en mis gratos recuerdos. La primera vez que yo vi. una imagen suya fue en el Seminario, en 1954 año santo mariano. D. José García era rector y también capellán de la escuela de reactores de Talavera la Real, y como entonces comenzaba y no había capilla en el aeródromo, la patrona Virgen de Loreto estaba en el Seminario.... Luego recuerdo mi visita a la casa de la Virgen en Loreto donde pude celebrar la misa en aquella modesta y más bien pequeña capilla. Por otro lado, está la peregrinación a Loreto de San Josemaría cuando arreciaban los ataques a la Obra, y el Fundador del Opus Dei rezó a hizo rezar la jaculatoria "Cor Mariae Dulcissimum, iter para tutum! La Virgen escuchó esa plegaria, que se sigue rezando, pidiendo por la expansión y consolidación del Opus Dei en todo el mundo... Con esas palabras también se pide al Señor por las vocaciones, por las que están y por las que es necesario que lleguen... gracias, Madre mía, muchas gracias.

 

"Confía en el Señor y haz el bien..." (Sal 36)

Sigue diciendo el salmista: habita la tierra y practica la lealtad; Sea el Señor tu delicia y él te dará lo que desea tu corazón "Por experiencia lo sé que me concedes lo que mi corazón ansia, incluso lo que no ansío, quizás porque desconozco el motivo de mi anhelo... Gracias, Padre mío, muchas gracias... "Encomienda tu camino al señor confía en él, y el actuará", así es y puedo decir que siempre he confiado en tu amor y bondad y poder, siendo la jaculatoria "Sagrado Corazón de Jesús en vos confío" la más repetida y consoladora de cuantos haya dicho... Reconozco que si he confiado en ti y si estoy seguro de tu ayuda y de tu perdón, ha sido porque tú has sembrado en mi corazón y en mi mente esas tres virtudes teologales y fundamentales: la caridad, la esperanza y la fe. Porque creo en ti, confío y espero tu ayuda y, por eso precisamente el corazón se llena de gratitud y de profundo y entrañable amor... cuando el niño comenzó a ser adolescente y el amor comenzaba a brotar en mi, descubrí a fuerza de desencantos que solo tu amor era sincero y siempre fiel, el único que colmaba mis deseos y calmabas mis ansiedades. Para remate floreció el amor y la ternura a mi madre, la Virgen de la Piedad Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío, Dulce Corazón de María sed la salvación mía...

 

"… también llevas a cabo todas nuestras obras" (Is 26, 13)

Gracias Dios mío, por tocar mi corazón con la espada de tu palabra. En este periodo es Isaías quien en tú nombre despierta nuestra esperanza y enciende nuestro amor... Es verdad tu has hecho todo cuanto en mi vida sacerdotal hice, en ocasiones con exceso de audacia y de pretensiones..." Anda, pueblo mío, entra en los aposentos y cierra la puerta tras de ti...” (Is 26, 30) En la segunda lectura S. Pedro Crisólogo nos dice que el Señor ofreció a Noé "una confianza familiar, al mismo tiempo que le consolaba con su gracia" (Sermo 147. 32, 594-595) Es verdad, tú me inspiras una gran confianza, me das pie para hablarte como un hijo a su padre, al mismo tiempo que me tranquilizo por el futuro, persuadido de que estoy en tus manos y que mejores manos no hay...Y "todo ello para que, rebosante de tantos bienes, reducido por tamaña dulzura de caridad divina, aprendiera a amar a Dios, no a temerle, a venerarlo con amor y no con temor" (ibidem)... Tú lo sabes, el único temor que tengo es que yo pueda abandonarte y ofenderte... Aun así, estoy convencido de que no me abandonarás.

 

"Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro"... (2 Co 4, 7)

El Señor no solo nos creó sino que también nos concedió otra gracia de un perdón concedido además con creces pues no solo nos libró de la muerte y además nos dio nueva vida, la vida sobrenatural. El mayor tesoro que su bondad infinita y su ternura divina pudo imaginar. Así el Hijo del Dios se hizo hijo del hombre y al hombre le concedió ser hijo de Dios. En efecto "a cuantos le recibieron les dio potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre..." (Jn 1,12) ... Por otro lado, además del tesoro de la filiación divina, nos ayuda a vivir como hijos suyos y hermanos de todos los hombres... Con su palabra ilumina y señala el camino que hemos de recorrer, mientras que su infinito amor, derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado, nos impulsa y anima a caminar con paz y con alegría... Por todo eso, "me gusta andar y no volver la vista atrás en mi camino..." Es cierto que en ocasiones la vasija de barro se rompe, pero siempre el señor la recompone, de tal forma que la vasija es más hermosa, un reflejo del amor divino, cuyo recuerdo permanece vivo y estimulante, y nos colma de esa alegra suya tan distinta de la que el mundo nos da y que, además nada ni nadie nos puede quitar... Muchas gracias, Señor.

 

Tribulaciones

San Juan de la Cruz supo de tribulaciones, de aquellas que él llamaba la Noche oscura. En un lenguaje poético y místico expresaba las hondas experiencias de su trato con Dios. En este texto, cuyo origen ignoro, nos aconseja que cuando esté atribulado acuda confiadamente y seré "esforzado y alumbrado y enseñado". Pienso que ese consejo lo vivía él siempre, y que también cuantos deseamos vivir por, con él y en él, hemos de acudir con frecuencia y una gran confianza a Dios nuestro Señor, Padre-Hermano- amigo nuestro suplicando que nos dé fuerzas, luz y enseñanza para amarle y servirle con toda el alma y en todo momento. Y con la súplica la humildad para reconocer que quiero y no puedo, que digo y no hago. Lo siento, Señor, aunque no lo suficiente como para que el sentimiento se actualice en buenas horas, en un sincero y estable cambio de conducta... Perdóname, Dios mío, perdóname... Gracias, Padre-Hermano- amigo mío, muchas gracias; volveré a intentarlo y te prometo no desanimarme y estar seguro de ti nunca te cansarás de quererme y amarme con ese tu infinito y grande amor divino.