XVI Domingo del Tiempo Ordinario
23 de julio de 2017

Moniciones


 

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Eucaristía. Celebramos el Domingo 16 del Tiempo Ordinario. Y hoy el Jesús de Nazaret nos va a relatar la Parábola de la Cizaña. La cizaña – una especie de mala hierba— crece junto al trigo y parece que va a terminar con él. Algunos se inquietan, pero Jesús, no. Ahí aparece la paciencia de Dios. No hay que cortar la cizaña. Y si esperar al final de los tiempos para la siega, porque Dios nos da todo el tiempo posible para que cambiemos y nos convirtamos. Hoy hemos de meditar sobre lo que Jesús nos dice. Hoy y siempre. Y hemos de tomar decisiones. Convertirnos totalmente al Señor, y, después, no tengamos prisa alguna para condenar a los que aún no han recibido la palabra de Dios, porque todo llegará. La Paciencia de Dios lo hace todo posible. Y nos salvaremos. Aunque el Mal haya intentado sembrar la cizaña en campo bueno.

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del Libro de la Sabiduría, nos muestra ese Dios grande, poderoso, soberano, que se acerca al hombre desde el perdón, la indulgencia y el amor. Cercano siempre a nuestras necesidades y al que acudimos a pedir ayuda. La verdad es que somos especialistas en pedir y además queremos rapidez y eficacia al conseguirlo. Hemos olvidado que orar también es alabar, bendecir, adorar, dar gracias, pedir perdón, ofrecer, contemplar... Pero claro ¡tenemos tanto que pedir!

S.- El Salmo 85 está confeccionado con bellísimos fragmentos de otros salmos. El salmista expresa por el acoso de sus enemigos, pero la súplica a Dios del pobre y del humilde es escuchada por el Señor. Este himno útil y muy querido por los judíos contemporáneos de Jesús es, asimismo, muy indicado para nosotros, hoy, pues tambien sufrimos las burlas de nuestros adversarios.

2. - Nos va a sorprender la observación que san Pablo hace en la Carta a los Romanos, que es la segunda lectura de hoy: "no sabemos pedir lo que nos conviene". Queremos poner a Dios las condiciones para que Él simplemente las firme Además queremos que se obedezcan nuestras sugerencias, que el Espíritu entre en nuestro juego en lugar de entrar nosotros en su acción imprevisible.

3.- En el Evangelio San Mateo se muestra la parábola de Jesús donde nos dice que en nuestro campo habitan juntos el bien y el mal, el trigo y la cizaña. No podemos situarnos fuera del mal como si nosotros no fuéramos responsables de su difusión en el mundo, como si los malos fueran los otros. Cuántas veces el trigo y la cizaña aparecen en campos insospechados, de gente que nosotros no tomaríamos en consideración, ni como buenos, ni como malos. No os toca a vosotros quitar la cizaña, dice el Evangelio, y es verdad. Pero sí nos toca condenar el mal, llamar al pecado por su nombre, no quedarnos mirando resignadamente. El cristiano no encuentra el mal fuera de su campo sino dentro de él. Cristo nos lo dijo: hay muchas zonas sin curar dentro del Reino, en la Iglesia, en nuestro corazón. Hoy seria un gran día si tuviéramos la honradez de reconocerlo y tomárnoslo en serio.


Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Presentamos otra oración inédita del Padre Leoz para estos momentos finales de nuestra Eucaristía

 

¿CÓMO SE HACE, SEÑOR?

Apartar de mí, la parte de cizaña,

que hace que, mi pensamiento, esté confundido

Apartar de mis pies la cizaña del inmovilismo

de una fe fácil, sin trascendencia y conformista

Apartar de mi lengua la cizaña de mis malas palabras

que hieren, cortan, distancian, ofenden y…

dicen ser yo menos malo y los demás menos buenos

 

¿CÓMO SE HACE, SEÑOR?

El alcanzar la paciencia

ante tanto que queda y aguarda por hacer

El alcanzar la paciencia

cuando ves que, la cizaña del mal,

brota y se agiganta más rápidamente que las semillas del bien


Exhortación de despedida

Salgamos felices del templo y reforcemos nuestra esperanza en el Señor, en su infinita bondad. La cizaña no triunfará y sobre todo porque con el esfuerzo de todos y con la ayuda de Dios, esa cizaña plantada por el Enemigo se convertirá en trigo gracias a la misericordia del Señor Dios.