XVI Domingo del Tiempo Ordinario
22 de julio de 2018


Moniciones

 

MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra más cordial bienvenida. En este tiempo de verano, todavía afectados por el trajín del trabajo pasado, cuando Jesús nos pide que nos tranquilicemos, que nos paremos, que lo acompañemos a un sitio solitario para descansar un poco. Pero también se lo pide a quienes en el otro hemisferio asisten a los fríos del invierno. Quiere que todos saboreemos el sosiego, la paz, la alegría en el encuentro a solas con Él. Quiere al manifestarnos su preocupación por nuestra fatiga, nuestro ajetreo, nuestra impaciencia. Quiere compartir con cada uno de nosotros su comprensión, su humanidad, su ternura, su sensibilidad, su delicadeza. ¿Seremos capaces de hacer un alto en el camino para responder a la invitación de Jesús? Estemos en verano o en invierno que aprendamos a escuchar al Señor y a ir con Él a las verdes praderas de su Amor y de su Palabra

 

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del capítulo 23 del libro de Jeremías, nos muestra que Dios es el Gran Pastor de las ovejas y que cuida de ellas con, incluso, ayuda de otros pastores. Dice el Señor: “Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores”. La importancia de la ganadería en los tiempos antiguos era enorme. De ahí que el ejemplo del rebaño y el pastor se repita siempre en toda la Escritura, incluido el Evangelio

S.- El Salmo 22 guarda estrecha relación con la primera lectura. El Pastor es el Señor. Pero también con el Evangelio de hoy, Jesús lleva a sus discípulos a un lugar tranquilo y les hace descansar. Vamos a proclamar uno de los salmos más bellos del salterio que nos inspira a confiar tiernamente en el Señor.

2.- No pretendamos estar junto a Jesús si el odio anida en tu corazón, nos dice San Pablo en la segunda lectura, que procede del capítulo segundo de la Carta a los Efesios. Hoy es el momento de pedirle al Señor su gracia para que nos ayude a sacar de nuestro corazón ese odio que no somos capaces de controlar, para que anide dentro de cada uno de nosotros esa paz que Él tanto desea.

3.- El Evangelio de Marcos –muy breve y conciso— nos marca con toda exactitud lo que ocurrió. Jesús quiere ir con sus discípulos a un lado tranquilo y reposado, para descansar del trabajo cotidiano. Aquí en el hemisferio norte, Él no se opone a que tengamos vacaciones, bien al contrario. Quiere que en ellas, en la cercanía de la naturaleza, consigamos hablar con Dios Padre que está en todas las cosas. Aprovechemos nuestras vacaciones para encontrar a Dios. Pero bien pudiera ser que no tuviéramos vacaciones o nos encontráramos en el hemisferio sur donde es invierno. Igualmente debemos buscar la quietud, el silencio, la cercanía a la naturaleza para también encontrar a Dios.

Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

Preciosa oración del padre Leoz para estos momentos finales de nuestra Eucaristía. Tal vez, en este caso merece la pena verla entera como parte de su homilía en la página correspondiente de “La Homilía de Betania”

 

QUÉ GANO O PIERDO REZANDO?

Gano en paz, pierdo violencia

Gano generosidad, pierdo tacañería

Gano en compañía, pierdo soledad

Gano valor, pierdo cobardía

Gano cielo, pierdo tierra

Gano ilusión, pierdo tristeza

Gano fe, pierdo incredulidad

Gano esperanza, pierdo apatía

Gano hermandad, pierdo egoísmo

Gano humildad, pierdo vanidad


Exhortación de despedida

Que sepamos encontrar calma y sosiego –en nuestro interior y en el exterior— para escuchar al Maestro Bueno que nos quiere llevar hasta fuentes tranquilas para escuchar su Voz.