IV Domingo de Cuaresma
26 de marzo de 2017

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


 

*Objetivo: con Jesús las cosas cambian de color

*Idea: Cristo es la luz del mundo


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Estamos ya en el cuarto domingo de cuaresma. Todos los días, sin miramos con atención a nuestro alrededor, nos podemos encontrar con muchas cosas que nos hablan de Dios. Pero para verlas, hay que tener los ojos bien abiertos y, sobre todo, que sean sensibles al amor de Dios.

¡Cuántas personas que dicen verlo todo, y no ven lo esencial! ¡Cuántas personas que dicen saberlo todo, y desconocen lo más importante!

Que nosotros, camino hacia la Pascua, pidamos a Jesús que nos abra los ojos a la fe, a su presencia y, sobre todo, que nos cure de las cataratas que nos impiden caminar con El y verle en medio de nosotros.

Nos ponemos de pie e iniciamos esta celebración en el domingo de la alegría. ¡La Semana Santa está cada vez más cerca!

(Junto con la cruz pueden salir varios chicos/as con cirios que representan la LUZ en medio de la oscuridad)

2. PENITENCIAL

2.1. El Señor nos conoce tal y como somos. Pero no siempre, nosotros, nos esforzamos por conocerle a Él a través de su Palabra o de la oración. Señor ten piedad.

2.2. El Señor comparte con nosotros toda nuestra vida. ¿Y nosotros? ¿Por qué le olvidamos tan a menudo? ¿Por qué vivimos como si no existiera? Cristo, ten piedad

2.3. El Señor quiere que vayamos por los caminos de la luz y de la alegría. No siempre estamos dispuestos a cambiar de forma de pensar o de actuar para vivir según el Evangelio. Señor, ten piedad

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas de  hoy nos hablan de un Dios que nos quiere tal y como somos. Pero, para ello, es necesario descubrir que sólo EL es la luz y la salvación. Que el Evangelio de hoy, además, nos ayude a ponernos delante del Señor y a descubrir aquellas enfermedades que no nos dejan verle, amarle, confesarle o defenderle. Escuchemos atentamente.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Para que a pesar de las dificultades siga llevando la luz a aquellos hombres y mujeres que viven en la oscuridad y no se dan cuenta de ello. Roguemos al Señor.

4.2. Por los ciegos. Por aquellos que no tienen la suerte de ver lo que nosotros disfrutamos. Para que sepamos valorar su riqueza interior, su vida espiritual. Roguemos al Señor.

4.3. Por nosotros. Que no nos dejemos engañar por la apariencia. “No todo lo que reluce es oro”. Que sepamos descubrir a Dios en las cosas de cada día. Roguemos al Señor.

4.4. Para que seamos agradecidos. Que pensemos que, Jesús, todos los días sale a nuestro encuentro para fortalecernos y llevarnos por los caminos que conducen hacia Dios y hacia un mundo mejor. Roguemos al Señor.

4.5. Por todos los que nos estamos preparando para la Semana Santa. Para que en la oración, la limosna, la eucaristía y el esfuerzo personal encontremos vitaminas para ver cara a cara a Jesús. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. En el mundo hay cada día más ciegos. Personas que no creen en Dios. Que ya no lo ven ni lo sienten en sus vidas. Con estas vitaminas: ORACION, EUCARISTIA, AMOR y JESUS queremos simbolizar los remedios que hemos de tomar para no quedar definitivamente ciegos a la visión de Dios. (Salen cuatro chicos/as con cuatro tarros donde estén señaladas las vitaminas oración, eucaristía, amor y Jesús. Pueden sustituirse por otras)

5.2. El domingo pasado, alrededor de la cruz, anudábamos la cuerda que simbolizaba nuestro deseo, al igual que la Samaritana, de beber del agua viva de Jesús. Hoy, con el letrero “INRI” queremos simbolizar que nada ni nadie hay como Jesús. Es el Rey de la luz y de la salud.

5.3. Finalmente traemos las ofrendas más puras, santas y verdaderas. Las que más agradan al Señor: el pan y el vino. Sin ellas, los ojos de nuestra fe, se debilitan y se enferman. Que no dejemos ni un solo domingo sin comulgar el pan que fortalece la visión de Dios: la Fe.

6. ORACIÓN FINAL

QUIERO VER, SEÑOR

Para sentirte cerca y nunca abandonarte

QUIERO VER, SEÑOR

Porque me pierdo y camino confundido

QUIERO VER, SEÑOR

Para verte y nunca perderte

QUIERO VER, SEÑOR

Porque, sin Ti, no soy tan feliz como creo ser

QUIERO VER, SEÑOR

Para vivir alegre y abierto a los demás

QUIERO VER, SEÑOR

Y agradecer lo mucho que haces por mí

QUIERO VER, SEÑOR

Y defenderte cuando algunos te ignoren

QUIERO VER, SEÑOR

Y no tropezarme cuando surjan dificultades

QUIERO VER, SEÑOR

Para que nadie me confunda con falsas luces

QUIERO VER, SEÑOR

Para que nada me aleje de tu amistad

QUIERO VER, SEÑOR

Amén.

7. NOTAS:

a) Hoy es uno de los Evangelios que mejor se pueden representar: Jesús, el ciego, los padres….

b) Es el domingo de la alegría: unos carteles que indiquen la cercanía de la Semana Santa (Jesús es la luz; Jesús es la alegría; Jesús es salvación; Jesús es sanación; Jesús es vida; etc.)

c) Anécdota: Dos jóvenes enfermos estaban ingresados en la habitación de un gran hospital. Uno, al lado de la pared, era ciego. El otro, al otro lado de la habitación, tenía sus ojos totalmente vendados por una grave operación en la cabeza y desconocía que, su compañero, no podía ver. Éste último comenzó a preguntar a su compañero; ¿Qué ves al otro lado de la ventana? El joven ciego, le respondió: ¡No te lo puedes ni imaginar! Unos preciosos jardines; personas que se quieren; una fuente de colores; niños que juegan.

Fueron pasando los días y, cuando se quedaban solos, de nuevo el que tenía los ojos vendados preguntaba una y otra vez: ¿Y ahora? ¿Qué ves hoy? Y, el joven ciego le respondía; ¡Cosas muy bonitas! Un perro que juega con su amo. Unos montes nevados al fondo. Una banda de música que toca en un parque y, sobre todo, miles de pájaros que cruzan el cielo. Incluso veo a Dios que dirige todo.

El joven de los ojos vendados estaba emocionado. ¿A Dios también?  Nunca había sido tan feliz. Estaba deseando curarse para observar por sí mismo todo aquel paisaje que su compañero le relataba.

Una mañana, cuando despertó, llamó a su compañero ciego pero éste no le contestó. Una enfermera le dijo: se lo han llevado esta noche y ha fallecido hace un momento. La cara del joven de los ojos vendados palideció pero, enseguida, recuperó parte de la alegría cuando le dijeron que, durante la mañana le quitarían el vendaje y podría recuperar la vista.

En cuanto le retiraron las vendas preguntó: ¿Pueden ponerme al otro lado de la habitación? La enfermera le preguntó. ¿Al otro lado? ¿Para qué? El joven respondió; quiero ver el paisaje, los montes, los pájaros, los niños, las fuentes, los enamorados, el parque, y sobre todo a Dios que dirige todo….quiero contemplar ese mundo precioso que mi compañero me ha descrito.

La enfermera, con lágrimas en los ojos, le contestó: amigo mío. En esta habitación no hay ninguna ventana. El compañero que ha estado junto a ti durante este mes, era ciego y….todo lo que te ha comentado que existía…existía de verdad…pero en su corazón. Lo ha hecho para que fueras tú más feliz y se te hiciera la enfermedad más tolerable. El sin ver, ha sido los ojos que tú necesitabas para vivieras y contemplaras lo que en su corazón habitaba y vibraba.

Que también nosotros sepamos comunicar a los demás la alegría que llevamos dentro. Y, una de ellas, ha de ser la belleza de la fe.