XV Domingo del Tiempo Ordinario
13 de julio de 2014

Misa Familiar

(Misa con niños, catequistas y padres)

Prepara: Javier Leoz


*Objetivo: todos podemos hacer algo por los demás y por Dios

*Idea: Dios ha puesto una semilla en nosotros para que dé fruto y en abundante


1. ¡Hola! ¡Buenos días a todos! ¿Habéis oído, alguna vez aquel refrán “manos que no dais qué esperáis”? Pues bien, en esta Eucaristía, damos gracias a Dios, por lo mucho y bueno que ha puesto en lo más profundo de nuestros corazones. Pero, además, como campo cuidado y querido por Dios, tenemos que dar fruto. Es decir; no podemos quedarnos de brazos cruzados. El Señor nos necesita para que, su Reino, se extienda por tantos lugares del mundo.

¡Saquemos nuestras manos de los bolsillos! ¡Levantemos nuestras cabezas! ¡Pongámonos de pie! El Señor ha venido a visitarnos y ¿qué fruto estamos dando?

2. PENITENCIAL

2.1. Todos podemos hacer algo por los demás. ¿Por qué será que preferimos ser servidos que servir? Señor, ten piedad

2.2. Dios, en el día de nuestro Bautismo, nos hizo hijos suyos. ¿Qué estamos haciendo con la fe? ¿Damos los frutos del perdón, de la alegría o de la caridad? Cristo, ten piedad

2.3. Al Señor le gusta que seamos tierra blanda donde, su semilla, pueda caer, germinar y crecer. ¿Por qué somos tan duros con nosotros mismos y con los demás? Señor, ten piedad

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas de hoy nos invitan, por encima de todo, a la esperanza. Por mucho que nos empeñemos, sin Dios, no conseguiremos nunca alcanzar la felicidad o los proyectos que quisiéramos. Que el Evangelio que vamos a escuchar nos anime a crecer, a dar frutos, a servir con alegría y, sobre todo, a ser aroma de Dios allá donde quiera que nos encontremos. Escuchamos con atención.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Por el Papa Francisco, nuestro Obispo y nuestros sacerdotes. Para que no se desanimen en seguir sembrando en medio del campo de la sociedad, del mundo, de las parroquias o de las familias, la alegría de Jesús muerto y resucitado. Roguemos al Señor.

4.2. Por nuestros padres. Para que sean responsables en la educación cristiana de los hijos. Que no se conformen solamente con abrirnos las puertas del mundo sino, además, enseñarnos los caminos que conducen hacia el cielo. Roguemos al Señor.

4.3. Por todas las personas egoístas. Por aquellos que sólo piensan en recibir y nunca dar. Por todas las personas que se encuentran tristes porque no alcanzan aquello que se proponen. Roguemos al Señor.

4.4. Por los hombres del campo. Para que sus intereses sean defendidos por los gobernantes. Para que no olvidemos que, de la tierra, nos vienen los principales alimentos y el sustento del hombre. Roguemos al Señor.

4.5. Por todos los que han abandonado a Dios y viven a la orilla de la fe. Para que descubran que, con el Señor, se puede ser más feliz, crecer con más vitalidad y conseguir aquello que de verdad merece la pena para ser felices. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con esta bandeja de tierra queremos representar nuestro deseo de dar gusto a Dios. Es nuestro corazón. ¿OS imagináis un corazón abierto para Dios? ¡Cuánto y qué bueno podríamos hacer! Ofrezcamos al Señor la tierra de nuestra buena voluntad.

5.2. Con esta jarra de agua queremos simbolizar la mano de Dios. Sin Él, nuestras vidas, no tendrían mucho sentido. Damos gracias a Dios porque, el agua de nuestra vida cristiana, son los sacramentos, la eucaristía, la oración, la Palabra.

5.3. Finalmente, con estas piedras y espinas, queremos representar las dificultades que tienen muchas personas para creer en Dios y, también, las dificultades que Dios encuentra para hacerse hueco en nuestras vidas.

5.4. Con el pan y el vino, las ofrendas más agradables a Dios, traemos nuestro propósito firme de colaborar con el Señor en la expansión del Evangelio.

6. ORACIÓN FINAL

Si te acojo y, no me doy,

anímame, Señor

Si me hablas, y no te escucho,

abre mis oídos, Señor

Si siembras, y no recoges,

no te olvides de mí, Señor

Si te olvido y vivo de espaldas a Ti

haz que vuelva al recto camino

Si me desanimo en mi esfuerzo

que encuentre en Ti el consuelo

Si caigo en la tristeza

dame la alegría de la fe

Si las cosas no salen como yo quiero

ayúdame a seguir sembrando

Sí, Señor;

Ya que Tú haces tanto

Ya que Tú me das tanto

Ya que Tú confías tanto en mí

Que nunca deje de mirarte

Amén.