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ACTUANDO DE CHOFER…

Estos días estoy teniendo una experiencia muy bonita. Un sacerdote ha tenido que dejar su coche a reparar y mientras lo tenga en el taller me he convertido en su chofer.

Mi idea primera era recogerle en su casa, llevarle a la comunidad donde da misa a diario y luego ir a por él y llevarle a su casa; pero casi que no me compensaba marcharme para regresar a la media hora con lo que decidí quedarme con él en misa, lo cual, me ha dado ocasión para vivir una experiencia muy interesante.

Es una comunidad de 10 monjas donde la más joven debe tener 80 años, tres de las cuales van en silla de ruedas. Me recuerdan a mi abuela así que me he sentido una privilegiada compartiendo la eucaristía con ellas pues es como si tuviese 10 abuelitas. Además, la capilla que tienen me encanta. Me recuerda a la del arzobispado.

Es curioso, cuando me comentó mi marido si podía hacer de "chofer" durante unos días, me sentí un poco agobiada, es de eso que piensas, importarme no me importa pero eso supone una tarea extra ¿me daría tiempo a hacer todo lo que tengo que hacer? pero pensé que si Dios me lo había puesto en mi camino por algo sería así que ni lo dudé. Por de pronto me ha dado una sobredosis de paz. El dejar todos los quehaceres cotidianos durante media hora y compartir ese rato con ellas y con Jesús me ha dado otra perspectiva de las cosas y me ha ayudado mucho, además, parece como que trabajo con más alegría y más fortaleza. El tiempo como que me cunde más.

Maite

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Emocionante relato de Maite. Es una gran obra, mucho más interesante que escribir un grueso libro.


LA TUMBA PERDIDA DE JESÚS

Hace unos días ha caído en mis manos un libro publicado hace algunos años, sobre unos descubrimientos que han realizado investigadores y arqueólogos, intentado demostrar que Jesús al morir no resucitó ni ascendió a los cielos en cuerpo y alma, tal como la Biblia no lo expone.

Los autores del libro, señalan como principal causa de sus afirmaciones, el hecho de que sus posibles restos, fueron hallados en una tumba situada a medio camino entre Jerusalén y Belén depositados en un osario. Este hecho se produjo como consecuencia de haberse producido en el año 1.980 una gran explosión al construir unos apartamentos en la ciudad de Talpiot que dejó el descubierto una tumba, que según ellos, era propiedad de la familia de Jesús de Nazaret.

Sus averiguaciones tecnológicas les permiten declarar, que el cuerpo de Jesús al fallecer fue enterrado en una primera tumba hasta que se pudrieran sus restos, tal como exigían las leyes de aquella época para los reos que morían habiendo siendo torturados. Y una vez conseguido esto, sus restos serían llevados a un osario situado en una segunda tumba, posiblemente familiar, que fue la descubierta por medio de la explosión.

Por esto motivo, los investigadores se aventuran a certificar, que las probabilidades de que esta tumba fuera la de Jesús de Nazaret era altamente considerable. Y todo esto, basándose tan solo en el hallazgo de un osario en el que figuraba la inscripción “Jesús hijo de José”. Además de que en su interior se hallaban unos huesos que posiblemente fueran depositados después del fallecimiento de un cadáver totalmente descompuesto.

Con toda sinceridad he de confesar, que no llego a entender los hechos en los que se apoyan estos científicos, para señalar que aquel osario con la inscripción antes mencionada, pertenecería a Jesús de Nazaret, basándose en una sencilla y mera coincidencia en la mencionada inscripción.

En cualquier caso y aun aceptando que en la entrada a la tumba figurara un símbolo achacado a los primeros cristianos reproduciendo una uve invertida con un círculo en su interior, las preguntas asaltan mi curiosidad: ¿En aquellos tiempos los nombres de Jesús, José, María, Pablo, Felipe etc. etc. eran determinantes para reconocer a personas concretas? ¿No existían otras personas con nombre iguales que también fueran cristianos y enterrados en aquel lugar?...

Así las cosas, yo creo que sin dar demasiado crédito a la auténtica veracidad científica de esos posibles descubrimientos, es claro y evidente que la vida de Jesús termina con el relato del sepulcro vacío según Mateo (28,1.10) y de este modo la Resurrección y Ascensión se convierten en un episodio histórico y auténtico, aunque para algunos existan algunas incógnitas.

Y por supuesto no puedo obviar que las teorías, y una de ellas puede ser el descubrimiento de la tumba de Jesús, pueden ser más o menos acertadas y lo demás son historias que nos crean duda cuando tenemos una fe escasa.

Entiendo que aun cuando se hubiesen publicado diez mil entrevistas con personas que afirmaran haber visto a Jesús y fotos a todo color confirmándolo, siempre habrían quedado dudas en este viejo mundo cristiano en el que vivimos, como bien pudiera ser el reportaje que acabo de leer.

Lo cierto es que al final, el libro solo nos descubre la interpretación de unos hechos a través de la investigación de unos arqueólogos.

José Guillermo García-Olivas

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Sobre el tema de una presunta tumba de Jesús hay muchas historias. La Iglesia conserva la tumba de la que salió Jesús Resucitado y sobre ella existe un gran templo. Tiene razón José Guillermo cuando indica que no es suficiente el testimonio del libro aludido. En fin, fue la madre del Emperador Constantino, Santa Helena, la primera que investigó sobre el terreno el madero de la cruz y, sobre las circunstancias del enterramiento. Fue proclamada como santa de las Iglesias católica, luterana y ortodoxa. Murió en el 329. Constantino fue el primer emperador romano convertido al cristianismo.


VAMOS AL ENCUENTRO DE QUIEN NOS SOÑÓ

 

Somos obra del Espíritu, labor del Padre,

comunión de un sueño, relación de savia,

pues la esencia de todo está en nosotros,

en las idas y venidas, vueltas y revueltas,

avivadas por lo que soy en cada despertar

y apagadas por los cimientos de la noche.

 

Son tan fuertes las cadenas que llevamos,

que requerimos, tras el andar sin dormir,

del reposo en el camino para tomar aire,

y renacer como luz del verso a la poesía,

retoñando como amapolas de la palabra,

a un lenguaje vivo, espejo de la acción.

 

Pues tan valioso como reunirse es unirse

y escucharse, poner alma en todo labio,

tomar el pulso de la vida y hacer pausa,

asistir a todo clamor e incrustar calma,

que nada es tan esencial como coexistir,

para convencer y vencer las resistencias.

 

Me niego a abandonarme sin batallar,

no me quiero suicidar en este calvario,

tampoco deseo sustraerme a este dolor,

lo que ha de llegar que llegue pronto,

para que mi alma pueda revivir ya,

que la muerte es otro paso más del yo.

 

Nunca desee tanto como ahora vivir

y desvivirme, aunque este mundo me pese

y me pise, busco trascender a otros cielos,

comunicarme con los crucificados de aquí,

para juntos propagar la reconciliación

con Dios; y así, en familia, conciliar gozos.

 

Que si la eternidad nos redime y consuela,

también nos hace interrogarnos a diario,

vernos más allá de una imagen sin entidad

recrearnos en lo que soy y en lo que seré,

una vez despojados, y espirada la tristeza,

restituidos por la alegría de ser inspiración.

 

Víctor Corcoba Herrero

Granada, España

NOTA DEL EDITOR.- Damos un nuevo trabajo poético de Víctor de gran calidad como todos los suyos.


ABSORTO

Absorto contemplaba

cómo un breve destello de luz

te desvestía lentamente,

mientras yo me desvanecía

en ardientes pupilas gustativas.

 

Os envío un nuevo poema breve.

Feliz semana.

Un gran abrazo.

 

Miguel Ángel Mesa

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Breve y enigmático poema de Miguel Ángel…