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ATAQUES A LA IGLESIA

¿Qué está ocurriendo en esta España nuestra? ¿Por qué de ese odio manifiesto hacia la Iglesia católica que de un tiempo a esta parte –desde que aparecieron los partidos populistas– impera en España? El domingo, el diario ABC dedicó dos páginas a este tema bajo el titular: «Dinero público al servicio del insulto y la provocación». Porque ya no son solamente hechos de individuos aislados, son las mismas instituciones, especialmente los Ayuntamientos populistas, los que incitan al odio visceral a lo religioso. Y el periódico refiere solo unos pocos casos de municipios regidos por podemitas: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago de Compostela… Lo último, ese pregón de Carnaval en Santiago, donde el miserable pregonero blasfemo se refirió a «los huevos» del Apóstol y se burló de la Virgen del Pilar, con palabras que no puedo reproducir aquí. Y todo, según dicen, por la libertad de expresión. La podemita Carmena, alcaldesa de Madrid, que se columpió en 2016 con una Cabalgata de Reyes Magos grotesca, repartió ese año 300.000 euros entre el Ramadán y el Año Nuevo Chino, mientras que la Semana Santa madrileña hubo de conformarse con 178.000 euros. O sea, que proporcionalmente, el Ayuntamiento de Madrid subvencionó con tres euros por chino, medio euro por musulmán y cinco céntimos por católico. El Ayuntamiento de Barcelona de la podemita Colau, en el año 2017, en la entrega de los Premios Ciudad de Barcelona, contrató a la poetisa Dolors Miquel, que recitó unos versos, parodiando un Ave María totalmente blasfemo. En Torremolinos (Málaga), el Ayuntamiento con el concurso de la Junta de Andalucía ha financiado un curso de masturbación… Aquí en Sevilla, en la Universidad Olavide, un grupo de estudiantes trató de boicotear un acto litúrgico de imposición de la ceniza el Miércoles de Cenizas.

La lista de provocaciones, ofensas, blasfemias, sacrilegios, vandalismos contra la Eucaristía… sería interminable de contar. ¿Qué pasa en esta España nuestra?

Mientras tanto, los obispos viven en la irrelevancia social, tanto cuando hablan de religión como cuando se quieren meter a políticos, como ha ocurrido con los obispos catalanes, que han publicado un documento, que es titulado por OkDiario: «Los obispos de las diez diócesis de Cataluña firman un comunicado de apoyo a los golpistas presos». Ya sin mayor repercusión en la prensa ni comentarios siquiera de los sempiternos tertulianos de las radios. Presiento que los obispos españoles han caído en la inanidad. No les escuchan ni los propios cristianos.

En fin, esto es lo que veo desde mi observatorio, que es mi ventana: El cielo está encapotado, quien lo desencapotará…

Feliz día en el Señor. Paz y Bien.

Carlos Ros Carballar

Sevilla, España

NOTA DEL EDITOR.- Carlos Ros, sacerdote, periodista y escritor sevillano publica como introducción al envió de uno de sus Sermones, esta impresión importante y bien trazada, que nos parece muy interesante y apropiada para el momento que vive España.


RETROCEDEMOS EN LUGAR DE AVANZAR

Cuando tantas amenazas nos bombardean el hábitat de nuestro entorno, el caos se convierte en una realidad, lo que dificulta encontrar horizontes armónicos que nos tranquilicen y nos pongan en disposición de entendernos. Por si esto fuera poco, los medios cibernéticos suelen alentar el odio y la venganza a raudales, hasta el punto que la atmósfera que respira el planeta es verdaderamente decadente e incluso peligra la extinción de sus moradores. No quiero ser alarmista, pero ciertamente la amenaza nuclear está presente por primera vez tras el fin de la Guerra fría. Ojalá demos un paso hacia atrás y funcionen las negociaciones diplomáticas, sobre todo para lograr la desnuclearización pacífica. Por cierto, en relación con esta tremenda crisis, el titular de la ONU acaba de destacar que es esencial mantener la presión ejercida por el Consejo de Seguridad sobre la República Popular Democrática de Corea, con el objetivo de poder calmar situaciones verdaderamente envenenadas por intereses mundanos, lo que justificaría un esfuerzo serio conjunto en favor de la unidad.

Ya se sabe que la unión hace la fuerza y que la discordia nos debilita. Sea como fuere, no podemos seguir fracturando el planeta. La realidad golpista catalana en España, es un claro testimonio descarriado de degradación de unas instituciones democráticas, por su continua y persistente desobediencia a una legalidad que garantiza la convivencia democrática, y que con estas actuaciones de necedad y desprecio al imperio de la ley como expresión de la voluntad popular, hace que se ponga en entredicho la consolidación del Estado de Derecho, que con tanto empeño protege a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Alerta roja, por tanto, para este tipo de acciones independentistas, promotores de la mentira, que por desgracia para todo el mundo van en aumento, junto a la xenofobia y el arcaico nacionalismo, que nos encaminan en cascada a un desconcierto hasta con el propio sentido común.

Además de este marco de tensiones mundiales, en parte propiciadas por la absurda carrera armamentística y nuestra altanería por querer ser más que nadie, está el fenómeno de la explotación y de la opresión a la que hay que sumarle una nueva contrariedad, la de la injusticia social, acrecentando unas descomunales desigualdades que nos dejan helado el corazón. Por ello, ha llegado el momento de los pactos, puesto que una porción significativa de nuestros análogos permanentemente quedan excluidos de los beneficios del progreso y relegados. De ahí, la importancia de que los organismos internacionales promuevan juntos una verdadera revolución ética en todo el orbe, al menos para que la legítima redistribución de los beneficios económicos de los Estados lleguen a estas personas marginadas. Porque de continuar por este estado de bestia salvaje, difícilmente vamos a poder ilusionarnos para poder salir de esta colosal crisis humanitaria que padecemos.

Mal que nos pese, todo esto nos hace retroceder como jamás, máxime en un tiempo en el que los jóvenes, que son la fuerza del futuro, y los ancianos, que son la sabiduría ancestral, se les impide estar en el terreno de juego y escuchar sus voces. Junto a esto, el futuro del trabajo nunca ha sido tan incierto, puesto que tiene que ser más que un medio de subsistencia, una manera de imprimir en nuestras vidas un significado de realización personal. En este sentido, nos llena de esperanza que, en los últimos meses los mandantes tripartitos de la Organización Internacional del Trabajo (gobiernos, empleadores y trabajadores), hayan celebrado diálogos nacionales en más de un centenar de países. Pensamos que es una buena idea que el trabajo de la Comisión Mundial de la OIT, se estructure en torno a cuatro conversaciones del centenario: Trabajo y sociedad, un trabajo decente para todos, la producción y la organización del trabajo y la gobernanza del trabajo.

En consecuencia, si en verdad queremos avanzar como familia humana y no retroceder, hemos de repensar con urgencia, que es indudable que no podemos caminar por nosotros mismos, y que para ello hemos de respetar fielmente las normas que nos hemos establecido. Ahora bien, necesitamos también un decoroso nivel de vida, que nos permita colaborar y cooperar con sentido de responsabilidad, hacia ese bien colectivo que ha de redundar en provecho de todos, y no únicamente en un sector de privilegiados como viene sucediendo. Al fin y al cabo, una humanidad florece en la medida en la que no existe superioridad alguna, sino la dignificación de todo ser humano, con el reconocimiento de los mutuos derechos y el cumplimiento de sus respectivas obligaciones.

Víctor Corcoba Herrero/

Granada, España

NOTA DEL EDITOR. Excelente artículo de Víctor sobre un peligro –el nuclear— que parecía olvidado.


CANTO A LA VIRGEN DEL PILAR

Emocionada recuerdo cómo el año comenzaba. En Zaragoza me encontraba. A los pies de la madre: oraba, rezaba.

En silencio, callada, un buen rato me pasé. Observaba, miraba ¿Cómo podía ser? ¡tan chiquita, tan grande a la vez!

Pensaba, recordaba ¡qué gran mujer fue María, nuestra madre!

Pequeña en Zaragoza pero fuerte como nadie. Por ello es pilar, pilar de la iglesia.

Como madre, llorará,

Como madre, sufrirá.

Como siempre hizo, hará

 

Acudir a Cristo. Rezarle, hablarle, confiar en él.

Como hijos suyos, sigamos su ejemplo.

Afianzando nuestro pilar, nada nos hará temblar.

Lloraremos, sufriremos, pero no caeremos.

Nos podremos cansar. Caer en la tentación de abandonar. Nada extraño, nada nuevo.

 

Recordemos a Santiago. Agotado estuvo. Fracasado se sentía.

María le habló. El, confió. Pudo seguir camino y en patrón se convirtió.

Años han pasado, nada ha cambiado. Seguimos orgullosos, estamos tranquilos.

 

La Pilarica en Zaragoza

En Galicia, el mayor, Santiago

 

Lloremos pero no temblemos

Hagamos como ella

Hagamos como él

Recemos, confiemos

 

Hablemos con Él, con Cristo.

Afiancemos nuestro pilar

Sigamos caminando, con alegría, siempre con María.

Con decisión, tras los pasos del patrón.

Y... Tras llorar y rezar ¿bailar?

¡Me encanta la jota aragonesa¡ ni idea de cómo se baila pero disfruto mucho viendo danzar a los que sí saben.

Maite

Madrid España

NOTA DEL EDITOR.- Maite afina mucho y bien sus capacidades líricas, con las cuales –nos parece— no hace mucho tiempo que se ha iniciado.


TU VOZ

 

Reconozco desde muy adentro tu voz,

cuando me llama incitante

para encontrarnos en nuestro rincón secreto,

desprovistos de anhelos y misterio.

Porque tu presencia palpita ardiente

en mis manos y atrae mis labios.

Al fin latente, profunda hasta el delirio.

Comenzamos esta nueva semana con un breve poema.

 

Un gran abrazo.

Miguel Ángel Mesa

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Nuevo poema de Miguel Ángel que publicamos con mucho gusto.