Mujeres destacadas de los primeros tiempos cristianos

Por Pedrojosé Ynaraja

Reconozco que nuestra experiencia del primer viaje a Tierra Santa no puede repetirse. Muchas otras, tal vez sí. Fuimos a Tierra Santa teniendo asegurado el lugar donde cenar, dormir y desayunar. Y nada más. De lo que íbamos cargados era de ilusiones y de direcciones de quienes pudieran ser contactos personales y ayudarnos. Teníamos conocimientos bíblicos y algunos libros guías que nos podían ayudar. Fue una experiencia inolvidable.

He vuelto otras veces, algunas de ellas he debido recorrer lugares señalados y ver lo que guías personales nos enseñaban. Otras he ido solo. Ir solo es duro. Lo es mucho más si uno no habla inglés. En estas pobres circunstancias personales, es cuando uno descubre cosas que le sorprenden y sorprenderán a muchos otros que también han ido y nada de esto han visto. Poco y bien acompañado, es lo mejor. Pero difícil de conseguir, también de esto tengo experiencia, buena y mala. Lo dicho viene a cuento de que he visto y conozco mucho más que otros que han ido a Tierra Santa muchas más veces que yo, siguiendo itinerarios establecidos, siempre los mismos, en buses climatizados y a hoteles de categoría.

La semana pasada me refería a la Basílica de la Dormición en Jerusalén. Ofrecía unas fotografías de los mosaicos que coronan la imagen yacente de Santa María, en los que muchos no se fijan. En todos los viajes he ido cargado de cámaras fotográficas. En alguno perdí una buena parte de negativos ya impresionados. Reconozco que en cada uno sacaba muchas fotografías, sin saber exactamente el porqué. Con la única ilusión de compartir. Desde que existe el sistema digital, saco muchísimas más. Y también confieso, para mi desgracia, que no he sido capaz de clasificarlas bien todas al llegar.

MUJERES CRISTIANAS

Acabada la breve descripción de las mujeres bíblicas, me propuse referirme a mujeres cristianas distinguidas relacionadas con el mundo bíblico, la santidad y la ciudad de Jerusalén. Que tuviera el recuerdo grabado en la retina de un día que las vi en un decorado donde aparecían algunas de estas santas bastante desconocidas para nosotros y que hubiera sacado la correspondiente fotografía, estaba seguro. Encontrar el archivo era otra cosa. Otra difícil labor. Me ha costado mucho, pero al fin lo he conseguido.

Ningún libro consultado se refería a este altar y su correspondiente decoración en mosaico, y conste que dispongo de muchas guías. Los redactores, generalmente, se refieren en sus explicaciones, a lo que les enseñaran cuando se desplacen por itinerarios establecidos. Yo solo recordaba que en la pintura aparecía Santa María Egipciaca y por mucho que uno busque en el inefable google, que dice muchas cosas de ella, nada de nada respecto a la imagen que obsesivamente recordaba y buscaba. Por fin la encontré y comprobé que el altar y su decorado, estaba en la Basílica de la Dormición.

PELAGIA, MARÍA MAGDALENA Y MARÍA EGIPCIACA

Si la creación artística debía referirse a mujeres, no podía faltar la predilecta, la apóstol de los apóstoles: María la de Mágdala, de la que tantas veces he escrito. Figura en el centro de la composición. Añado a esta imagen, y para enriquecer el texto, el relieve de la aparición del Señor a su discípula amada, que está en la basílica del santo Sepulcro, en el espacio correspondiente a la Custodia Franciscana y que, como bien se ve, es de ejecución moderna. En el mosaico y encima de las figuras, uno puede leer claramente: “Pelagia, María Magdalena penitente y María egipciaca.

Como sabía muy poco sobre la primera y tercera me he puesto a consultar. Sorprendido he encontrado abundantes noticias y sobre todo la referencia a las “madres espirituales del desierto”, título este que desconocía. Confieso que no he conseguido vencer la tentación de leer un poco, pese a que ello retrasaría la redacción del presente artículo. Paralelamente a los “padres del desierto, Pacomio, Pablo, Antonio etc. de los que tenía noticia, existieron ellas. Llámeselas Fotina, Melania, Eudoxia… ¡Dios mío, cuanta ignorancia la mía!

EL MOSAICO

Me limitaré a las del mosaico y la de otro mosaico de Belén. Pelagia fue famosa actriz de la ciudad de Antioquía. Pagana y provocativa, que había conducido a la perdición a muchos hombres (ya se sabe la mujer siempre es la mala, los varones son por definición santitos). Por curiosidad entró un día en un lugar de reunión de la comunidad cristiana que estaba rezando. Se conmovió, pero ni siquiera pudo acompañarles en sus plegarias, ya que no sabía rezar. Pese a ello, en aquel preciso momento se prometió abandonar la vida que hasta entonces había llevado. No tardó en recibir el bautismo.

Repartió joyas y bienes entre los pobres, liberó a sus esclavos, vistió pobremente, abandono Antioquía y se fue a vivir al Monte de los Olivos, en Jerusalén. Por prudencia quiso ocultar su condición femenina y se hizo llamar Pelagio. Cuando en Antioquía se celebró un concilio recibió la visita de un diácono a quien no le reveló su identidad, pero le causó tal impresión que decidió, acabado el concilio, volver a visitarla en su oculta ermita. La encontró muerta. La comunidad al ir a ungir su cadáver con mirra, descubrió su feminidad.

MARÍA EGIPCIACA Y SANTA EUGENIA

Historia semejante se cuenta de María Egipciaca y de Santa Eugenia. Todo esto ocurría en el año 468. Leo que su tumba está en el Olivete y como la desconozco, pienso ahora que tengo nuevo motivo para volver a peregrinar a aquella santa tierra. Su fiesta se celebra el 8 de octubre. De Santa María Egipciaca existe un extenso relato escrito por el Patriarca de Jerusalén San Sofronio. Lo he descubierto estos días y no me ha dado tiempo leerlo. Es una preciosa narración muy propia de la literatura mística oriental, o al menos a mí así me lo parece, recordando al ir leyendo el “relato del peregrino ruso” que conozco desde hace muchos años.

Según se cuenta nació en algún anónimo lugar de Egipto por allá el año 344. Se trasladó a los 12 años a Alejandría donde llevó vida disoluta que algunos le atribuyen la prostitución y así ha quedado en la leyenda y en sus representaciones pictóricas, nada de agraciada, más bien figura ajada. Después de 17 años de tal vida decidió trasladarse a Jerusalén pensando que con sus favores sexuales ofrecidos a los peregrinos, se pagaría el viaje y en la ciudad encontraría nuevos clientes.

EN EL SANTO SEPULCRO

Quiso entrar en la Basílica del Santo Sepulcro pero una fuerza desconocida se lo impidió. Reconoció entonces que su vida no era digna de tal propósito y ante un icono de la Virgen que estaba en el exterior, se prometió cambiar de vida y hacerse asceta. Más tarde pudo entrar en la iglesia y una voz interior le indicó que se trasladase al desierto, junto al Jordán y así lo hizo…

Llegado a este punto, me niego a continuar, creo es más honrado que lo deje para la semana que viene, si Dios quiere, y escribir de acuerdo con lo que habré aprendido del relato de san Sofronio y podré contar también rocambolesco encuentro con San Zósimo.

Las otras ilustraciones corresponden a mosaicos de las criptas de la Natividad, en Belén. Ya indiqué otro día que un recinto-capilla se refiere a la estancia de San Jerónimo en aquellos rincones, dedicado a la tarea de traducir la Biblia a la lengua vulgar de entonces, el latín. Se trata de la Vulgata. A Jerónimo le acompañaban discípulos y entre ellos Paula, una ilustre dama romana de familia senatorial que a los 32 años quedó viuda. Se trasladó con algunas de sus hijas a Belén donde acompañó la labor de Jerónimo. Conocía la lengua hebrea bien y esto fue buena ayuda del santo.

LOS JERÓNIMOS

De Jerónimo y Paula nació la orden de los jerónimos. Los masculinos lo consideran su fundador. Las féminas la tienen a Paula. Fue ardua la tarea a la que se dedicaron, pero enormemente provechosa. Me comentaba un amigo no hace mucho, que estaba seguro que San Agustín no sabía griego y se servía de la traducción bíblica de Jerónimo para sus estudios, disquisiciones, comentarios y meditaciones. Aunque no fuera más que por esta utilidad, ya estaría muy justificada la empresa de Jerónimo y Paula (continuaré)