Tarascon y Santa Marta de Betania (2)

Por Pedrojosé Ynaraja

Por Pedrojosé Ynaraja Procuro documentarme antes de desplazarme a un lugar por el que siento interés. En este caso, obviamente, busqué por Internet y aprendí unas cuantas cosas respecto a Tarancón. Igualmente leí y fotografié después los carteles o lápidas que encontraba y de los que hoy doy buena cuenta. No sé en cuál de los informes que leí, se refería a la “Leyenda aurea” (1264) de Santiago de la Vorágine. Hacía tiempo que descansaba en los estantes de mi biblioteca los dos volúmenes de la edición que poseo y que consulto de cuando en cuando. Su título de origen había sido “Legendi di Sancti Vulgari Storiado” pero durante siglos se le conoció por el primer nombre que he puesto.

Lo de leyenda, en este caso, no tiene el sentido peyorativo que pudiéramos hoy dársele, debería considerarse más bien como “lecturas de oro”. Fue este el libro de cabecera de muchos devotos cristianos y a las sucesivas copias, fueron añadiéndosele nuevos testimonios a los 182 iniciales que había reseñado el autor. El ejemplar que tengo entre mis manos se editó en Madrid en 1982 y la ilustración que acompaña hoy, cubierta y dibujo, la he reproducido de él. Si bien podría continuar refiriéndome a este libro, pienso ahora que será mejor abandonar el comentario y dedicarle, en tiempo oportuno, un reportaje dedicado exclusivamente a él. Vaya por delante que en algo semeja al “Año cristiano” de Croisset, que no faltaba en ninguna librería clerical, pero son distintos.

SU CASA DE BETANIA

De Marta, hermana de María, y Lázaro no hay ninguna duda de que existieron y fue en su casa de Betania donde Jesús se retiraba a descansar, cuando subía a Jerusalén. A pocos kilómetros de la ciudad santa, en aquel domicilio era muy bien acogido, Él y sus discípulos, y alimentado gracias a los buenos oficios gastronómicos de nuestra santa.

No voy a repetir las tradiciones de la Provenza a las que en varias ocasiones me he referido, referentes a la llegada y estancia en estas tierras galas de estos santos, ellas y ellos, y a sus apostólicas dedicaciones. Si no es imposible que pudieran trasladarse y desembarcar en las extensas tierras del delta del Ródano, me parece que más difícil sería redactar leyendas, si no estuviesen impregnadas después, las comunidades del territorio, de devota piedad cristiana.

Con seguridad, la cultura cristiana del oeste francés, sellada desde el principio con la sangre de los primitivos mártires de Lyon, continuaba posteriormente gozando de rica vida espiritual, capaz de engendrar leyendas que ayudaban a perpetuar la Fe de los fieles. No podrá decirse algo semejante de los tiempos de hoy y de los territorios del llamado Primer Mundo. Otras son sus inquietudes y muy diversas.

SANTA JUANA DE ARCO

Cuando he ido a París, no he dejado de visitar la catedral de Saint Denis. Comentándolo al llegar con diversos compañeros y preguntando yo si tenían noticia de este maravilloso ejemplo de gótico inicial, donde se refugió a rezar y oír misa Santa Juana de Arco, preparándose a entrar a conquistar la ahora capital de Francia, abandonada como se sentía, y en realidad ya estaba, de su Rey, pero dispuesta a no dejar la misión que sus voces le habían encomendado. Cuando estoy, no dejo de mirar y trato de que se me contagie su decisión y valentía. Pues bien, generalmente, todo el conocimiento que tienen del lugar es que allí se edificó el estadio que albergaría la copa mundial de futbol de 1998. Y lo más triste es que, como siempre he ido conduciendo yo, sin estar seguro de la ruta, las indicaciones que veía en los letreros indicaban exclusivamente la dirección del recinto deportivo. Semejante pensamiento tengo cuando la gente busca o encarga que le traigan como recuerdo de las tierras donde me encuentro, una camiseta del “Barça”.

Es más fácil imaginar que crezca un edelweiss en una playa del Mediterráneo, que pensar que de las gentes que se bañan y persiguen oscurecer su piel en sus costas, salga y se perpetúe alguna leyenda santa. Me he entretenido en estos comentarios, para que el lector aprecie el valor que estas composiciones, escritas como históricas, aunque para nuestro sentir no lo sean. Aprecie y de ellas aprenda y se responsabilice, a dejar para la posterioridad recuerdos ejemplares. Ojalá en todos los rincones del mundo encontrase uno leyendas de tal contenido, mucho apreciaría a sus ancestros y a ellos se encomendaría.

LUIS IX

En Tarascón germinó y creció la historieta y era tan encantadora y de tal calidad, que atrajo a grandes personajes que buscaron en lo que creían era el sepulcro de Marta, ayuda en sus dificultades, así Clovis, que enfermo y enfrascado en la batalla vino aquí a buscar protección.

Buscó aliento el santo rey Luis IX en su valiente, piadosa e importante empresa de recuperar el Santo Sepulcro del Señor y en Tarascón se detuvo a rezar. Embarcó poco después en Aigues Mortes, también en tierras de Provenza, para morir al poco sin haber conseguido su propósito. Si dudosa y repleta de ambición personal pudo ser la finalidad de muchos caballeros guerreros que se alistaron en las Cruzadas, nadie duda las buenas intenciones que movían a este bendito monarca.

BRÍGIDA DE SUECIA

Brígida de Suecia, santa, esposa y madre, aristócrata, mística, fundadora, copatrona de Europa y doctora de la Iglesia, que aconsejó a políticos, al Papa de aquel tiempo también, que residía en Avignon y le urgió que volviera a Roma, cuando con su marido peregrinó a Compostela, desvió su camino de vuelta, para venerar las reliquias de santa Marta en Tarascón. Ante tales testimonios, que perpetúan su memoria las lapidas allí puestas, que fotografié y ofrezco a los lectores, leyéndolas y pensando en la categoría de tales personajes, uno se siente diminuto, pero privilegiado, y pide a Marta, la hospedera del Señor y a tantos santos, ellos y ellas, que pisaron este lugar reverentemente, que intercedan por nosotros.

LA HOSPEDERA DE CRISTO

Tarascón es una población modesta y silenciosa, no puede uno presumir ante los compañeros de haber hecho un viaje de interés turístico, gastronómico o comercial, nada de esto observé. No importa que uno no crea que allí se guardan reliquias, no importa que la imponente imagen de Marta, pese a su tamaño y perfecta ejecución, en su busto las conserve. A mí no me guste estéticamente esta perfecta talla. Lo que realmente importa es que uno se aleja constatando que algo en su interior ha cambiado. Nos dirigimos a Avignon, la distancia es de unos 24km, allí también se guardará recuerdo de la hospedera de Cristo pero de eso, si Dios quiere, me ocuparé la próxima semana.