Sharm el-Shiekh, en el Sinaí

Por Pedrojosé Ynaraja

He dicho y repetido muchas veces, que dentro de la palabra Sinaí se encierran diversas realidades. Allí, en aquel territorio, reside un monasterio-fortaleza muy famoso. Residen unos 30 monjes a los pies de una montaña llamada Gbel Musa, que, según una tradición, generalmente aceptada, es la cima a la que subió Moisés a recibir la Ley. Otros autores creen que fue en el Serbal, pero hoy nadie se interesa por ello. Situado en la falda, entre la cumbre y la llanura, hay una explanada donde parece se refugió el profeta Elías, huido de la furia de la reina Jezabel.

ABAD MITRADO

El conjunto monástico goza del privilegio de que su abad recibe la ordenación episcopal, dependiendo del Patriarcado de Jerusalén. La diócesis de este obispo, según me contaron comprende toda la península, sin fieles cristianos, evidentemente… La mayor parte del territorio es un desierto de montañas, no privado de arena y adornado, de cuando en cuando, por algunas palmeras y matorrales carnosos, semejantes, la mayoría, a nuestras aliagas y retamas, pero dotadas de aromas penetrantes. Más difícil es encontrar algún pozo y menos aún oasis. Pero de todo hay.

BEDUINOS

La península está habitada por beduinos que cuidan ganados, plantan alguna hortaliza, beben té y fuman tabaco en su narguilé. O en su jaima contemplan la TV que les llega por satélite y les permite satisfacer sus aficiones deportivas. Pueden hablar inglés y ruso, además del árabe, sin saber leer ni escribir ninguna de estas lenguas. Las cabras no entienden estos idiomas y los turistas a los que pueden acompañar, ganando buenas propinas, no les solicitan tal cultura. Lo he dicho más de una vez, no se les ve nunca tristes. El té que sirven es espeso, azucarado y cargado de menta. El agua en que lo hierven, uno no se atreve a interrogarse por su potabilidad. Como te lo ofrecen a muy alta temperatura, piensa que los posibles microbios y parásitos, se habrán muerto todos escaldados.

AL SUR

Al sur, cual mosca en leche, está Sharm el Shiekh (esta y la grafía que titula el artículo, parece que ambas son correctas). Resquebrajado el desierto, tal vez violando, serpentea alguna carretera. También más de un aeropuerto, aptos exclusivamente para pequeños aviones reactores o de turbohélice. Según noticias de los medios, se infiltran ocultamente terroristas, que el ejército egipcio y su policía turística tratan de neutralizar. Israel no se mantiene ni alejado, ni desinteresado, evidentemente.

En Sharm el Sheikh he estado solo en una ocasión. No era lugar preferente para mí, pero sí interesaba a los que conmigo venían. Según tengo entendido, el lugar es privilegiado para la práctica del submarinismo. Buceo, satisfacción de ver peces tropicales y corales rojos y blancos, son su gran atractivo. Ya que mi interés es nulo por estas aficiones deportivas y por dar una vuelta en barca de suelo transparente, que permite contemplar la belleza de la fauna del Mar Rojo, cosa que sí encantaba a los otros, pude gozar de la soledad, de la sombra de una palmera, de ver cerca de mí alguna paloma salvaje y de la oportunidad de redactar un guion, sin que nada me distrajese en la labor…

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

En el puerto ve uno muchos lujosos yates de recreo y las agencias ofrecen viajes a lugares destacados o de renombre. No puedo olvidar a una pareja de recién casados, que a todo el mundo le decían alegremente que disfrutaban de su luna de miel. La agencia a la que estaban vinculados, les había regalado la estancia en Shar el Sheikh, para que la disfrutaran zambulléndose, que era su mayor afición. Un día, para cambiar de programa, se habían metido en un bus, subido a la cima del gbel Musa, y allí nos encontramos. La común lengua en la que nos podíamos comunicar y su simpatía, facilitó el diálogo. Como vieron que estaba yo algo enterado de lo que representaba el lugar, me preguntaron sobre ello y, al iniciar la explicación, me dijo ella sorprendida y contenta: así esto es de lo de la película “los diez mandamientos” de Cecil de Mille. Es todo lo que había aprendido en sus estudios profesionales ¡Dios mío!

FIBRA DE VIDRIO

Evidentemente, no se podía omitir el paseo por los edificios que se levantan para satisfacción, alojamiento, protección y gozo de turistas. Se habla a veces de decorados de cartón-piedra, aquí debo advertir que son de fibra de vidrio y poliéster. Conozco estos materiales y los he trabajado y he enseñado a otros a trabajarlos. He comprobado que mediante ellos se consiguen maravillosas ambientaciones para representaciones teatrales. Reconozco que aquí han sabido manipularlos bien. Quien desconozca estos ingredientes, creerá que está viendo auténticos monumentos egipcios, propios de lejanos tiempos. Efigies, columnas y estatuas por los lugares céntricos y públicos. En los patios y pasillos creerá también que pisa maravillosos mosaicos.

TURISTAS FRÍVOLOS

Muchos establecimientos con sus rótulos, en cualquier lengua occidental, le recuerdan tierras famosas y lugares conocidos. Todo para satisfacer al turista frívolo o al que después de bucear apasionadamente, quiere salir a tomarse algún refresco o bebida alcohólica. Nadie mira a nadie, nadie se interesa por nada, a nadie le extraña nada. Tiene uno la sensación de que a nadie importas, si no quieres consumir o gastar nada, evidentemente. He consultado Internet y sé ahora que hay una iglesia copta, preciosa por sus iconos, según dicen los de un foro. También añaden otros que hay una catedral ortodoxa. Sin comentarios, señala otro que hay una mezquita “relativamente reciente”. Nada de esto vimos.

EN EL LIMBO

Nuestra Fe se sentía en el limbo, si es que existe el limbo. Ni extasiados, ni angustiados. No es la primera vez que me ocurre tal situación anímica por esas tierras. Debe uno hospedarse en un lujoso hotel, o dormir al raso bajo un salón de cien mil estrellas. Las dos cosas he hecho. Pero no siempre es posible escoger, depende de quién acompañe y de otras circunstancias. Añádase a lo dicho que si durante el día hace calor, mucho calor y muy seco, durante la noche es preciso abrigarse dentro de un buen saco de dormir, que no siempre uno lleva.

EL DESIERTO

El desierto es espacio muy propicio para la meditación, pero incómodo para la celebración de la Eucaristía. Más de una vez he dicho misa por entre aquellas montañas y arenas. Detrás de unas dunas, amparado en unas rocas próximas que sirven de altar, más o menos revestido litúrgicamente, pan, vino y misal, patena y cáliz, nunca faltaron. Ahora bien, siempre con fervor y convicción de los asistentes. Lejos de aquellos conjuntos decorativos, magníficamente trabajados y pintados, pero sin ninguna autenticidad. Huecos, sin otra utilidad que el engaño de la vista y mediocre satisfacción estética.

He escrito sobre lo que vi. Me entero ahora de que en sus orígenes fue un modesto pueblo pesquero, que después fue una base naval egipcia, debido a su situación estratégica. Entre 1956 y 1957 fue ocupada por Israel y posteriormente, ente 1967 y 1982 (también fue cuando yo pisé las arenas sinaíticas por primera vez). Tras los acuerdos de Camp David, Israel lo devolvió a Egipto.

El lugar es famoso por algunas de las reuniones internacionales que aquí se han reunido. Una de ellas es solemnemente recordada por un enorme cartel que se muestra a la llegada, con las fotografías de los líderes que allí estaban, el Jefe de Estado español incluido (véase la foto que saqué, sin otro interés que el anecdótico). Por lo que dicen los medios, aunque periódicamente se autoriza la entrada en el Sinaí, no se arriesgan los turistas a ir allí en tan gran número como cuando yo estuve.