Vegetales y Biblia: lirios

Por Pedrojosé Ynaraja

Creo que he oído nombrar y relacionado esta flor con el Evangelio a un mismo tiempo y desde muy pequeño. Alguien me dijo esto es un lirio y yo recordé al momento la reflexión de Jesucristo: mirad los lirios del campo. He de reconocer que lo dicho corresponde a las imágenes de color azul que acompañan a este texto. Para mí, no había otros lirios que estos que yo encontraba junto ríos o torrentes. Semejantes a ellos eran los de color amarillo, no tan llamativos, pero idénticos de formas.

CASTILLA Y CATALUÑA

Lo que he venido escribiendo corresponde a vivencias por tierras de Castilla. En llegando a Cataluña me hice un lío con plantas y sus nombres. Por estas tierras, el vocabulario cambia, porque recibe el nombre de “lliri” lo que yo conocía como azucena (lilium candidum). Y “lliri d’aigua” la planta de tiesto que mi madre llamaba cala (zantedeschia aethiopica). Para acabar el lirio de mi infancia, recibiría el nombre científico de (Iris germanica) que si es como el del naipe sería (iris pseudacorus).

Advierto que en mi comentario he incluido la nomenclatura linneana para no tener que advertir más tarde de que flor se trataba y también digo que para mí, en mi memoria personal, los lirios son los de hojas planas, color violáceo que encuentro en lugares húmedos, los que pronto florecerán en las orillas del río Congost, que pasa pegando a mi casa.

Ahora bien, consultando diccionarios bíblicos, advierten que podría tratarse también del loto o del gladiolo, que estilizado no es otro que la flor de lis heráldica. ... ¡anda ya! ¿Quién da más?

EN LA BIBLIA 18 VECES

Sea lo que sea y yendo a una nomenclatura general, diré que el lirio o los lirios son mencionados en la Biblia 18 veces.

Ciertamente que si en el 2Cro 4,3 dice que el borde del Mar de metal fundido: su espesor era de un palmo, y su borde como el borde del cáliz de la flor de lirio, debe tratarse de la azucena.

Pero en las 8 veces que aparece en el Cantar de los Cantares, dado el exotismo de la imagen descrita, la flor más adecuada será el lirio violeta (iris germanica), por la rareza de la disposición de sus pétalos y la graciosa disposición de sus colores, cual pinceladas de impresionista. Todas como la insólita expresión de los textos que no me atrevo a dejar de citar.

(2,1) - Yo soy el narciso de Sarón el lirio de los valles. Como el lirio entre los cardos así mi amada entre las mozas.

(2,16) -Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado: él pastorea entre los lirios.

(4,5) -Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela que pacen entre lirios.

(5, 2) - Mi amado ha bajado a su huerto a las eras de balsameras a apacentar en los huertos, y recoger lirios.

 6,3) -. Yo soy para mi amado y mi amado es para mí: él pastorea entre los lirios.

(5,13) -Sus mejillas, eras de balsameras macizos de perfumes. Sus labios son lirios que destilan mirra fluida.

(6,2). Mi amado ha bajado a su huerto a las eras de balsameras a apacentar en los huertos, y recoger lirios.

(6,3) - Yo soy para mi amado y mi amado es para mí: él pastorea entre los lirios.

(7,3). Tu ombligo es un ánfora redonda donde no falta el vino. Tu vientre, un montón de trigo de lirios rodeado.

Tres veces aparece encabezando un salmo la palabra lirio. Los autores suponen que significa el tono, la melodía o el ritmo con que se debería cantar el todo de la composición.

En el Eclesiástico nuestra flor es mencionada dos veces

(Si 39 14) Como incienso derramad buen olor, abríos en flor como el lirio, exhalad perfume, cantad un cantar, bendecid al Señor por todas sus obras.

(Si 50 8) como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano, como fuego e incienso en el incensario,

El profeta Oseas dice a su pueblo: seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano. (Os 14, 6).

FLOR SILVESTRE

Ahora bien, y pese a la belleza de los textos aducidos, lo que más nos encanta a nosotros es lo dicho por Jesús: …Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? (Mt 6, 28 y Lc 12, 27).

¿A qué flores se refería el Maestro? Creo yo, perdón, creen más bien los comentaristas, que a cualquier encantadora flor silvestre, que tantas hay por los campos del Señor.

MIRAR Y OBSERVAR

Me gusta a mí también observarlas. Miro con mimo esta temporada una orquídea que como cada año brota junto al camino que lleva a mi casa, es una Himantoglossum robertianum, la he fotografiado como hago siempre, es un piropo que no niego a ninguno de estos ornatos de la naturaleza que me ofrece Dios. Por pequeña que sea, cuando la enseño ampliada, todos se maravillan. Hay gente que no sabe apreciarlas si no las ve grades o si, como alguna vez he escuchado, dice: ¡qué bonita, parece de plástico!

A este respecto se cuenta que cuando la reina de Saba fue a visitar a Salomón y quiso someterle a pruebas para comprobar su sabiduría, le propuso un curioso acertijo. Le enseñó dos ramos de flores. Uno lo había cogido de su jardín ella misma, el otro era obra de sus astutos sabios. Le pregunto al soberano si sabría distinguirlas. El sabio se limitó a sacar ambos ramos al balcón y observar a donde se dirigían las abejas… (La reina de Sabá había oído la fama de Salomón... y vino a probarle por medio de enigmas. Llegó a Jerusalén con gran número de camellos que traían aromas, gran cantidad de oro y piedras preciosas; llegada que fue donde Salomón, le dijo todo cuanto tenía en su corazón. Salomón resolvió todas sus preguntas. No hubo ninguna proposición oscura que el rey no le pudiese resolver. (IRe 10, 1)