AVISOS PARA EL VERANO

Por David Llena

Tengan cuidado en exponerse excesivamente el sol, pueden quemarse y a la larga puede producirse cáncer de piel. Sin embargo, no duden en exponerse a Dios, conseguirán que se quemen los pecados y se purifique el corazón y tengan más cerca la vida eterna.

Consuman verduras y frutas además de beber frecuentemente para mantener hidratados nuestros cuerpos.

Consuman con frecuencia el Cuerpo y la Sangre de Cristo además de mantener en forma nuestra alma nos harán cada vez más cercanos a Cristo y a entender la voluntad de Dios.

Busquen sitios frescos eviten el calor. De la misma forma eviten las ocasiones de pecar y busquen sitios cercanos de la fuente de la vida.

Aprovechen el tiempo para hacer turismo y conocer las maravillas que nos ofrecen la naturaleza y también aprovechen para buscar en su interior las maravillas que el Espíritu han puesto en cada uno de ustedes.

No cierren su corazón por vacaciones y busquen donde compartir y dejen que el Espíritu visite su interior.

No corran mucho en sus desplazamientos, aunque si es hacía Dios sí que pueden aumentar el ritmo de su caminar.

Tengan cuidado con los hurtos, sobre todo en las aglomeraciones. Sin embargo, déjese robar el corazón por Cristo.

Y por último, disfruten del buen tiempo y descansen el cuerpo y el alma.

 

PEREGRINACIÓN-PEREGRINOS

Por Pedrojosé Ynaraja

Me he referido en múltiples ocasiones a ello y con seguridad me repetiré hoy. No lo lamento, sería orgullo por mi parte, creer que los lectores me leen siempre y son los mismos, desde que empecé a escribir para publicaciones, que de esto hace ya mucho tiempo.

Peregrinar es una de las formas de santificarse. Benito Labre por la Vía Francigena. Guy de Larigaudie a Chartres. Domingo de la Calzada, Juan de Ortega y Amaro, por el Camino de Compostela. Me he referido a los que desde antiguo tengo noticia. En Vezelay se estimula esta forma de santidad, poniendo una estatua de peregrino en un altar. Que conste que pongo estatua y no imagen.

Egeria, Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, fuero peregrinos ilustres de Jerusalén. Muchos de ellos escogieron esta forma de progresar, tratando de reformar su vida, buscando mayor conocimiento de Jesucristo u ofreciendo a Dios las penas y trabajos que suponía el viaje.

Hay muchas metas, antaño, en la vieja Europa, destacaban además de Jerusalén (palmeros) Roma (romeros) Compostela (concheiros), Mont Saint Michel, Le Puy, la Sainte Baume… La visita a estos lugares, culminación de su camino, estaba enriquecida por especiales indulgencias. Es tan grande el aprecio que se le daba a esta práctica espiritual, que el que estaba impedido y deseaba de alguna manera incorporarse al propósito, encargaba a otra persona que lo hiciera en su nombre, tal Juana de Arco, que encomienda a su madre que vaya a Le Puy, ya que ella no podía, estando como estaba comprometida en su misión de salvar a Francia.

La piedad puede ser popular y el peregrino un pordiosero, tal Benito Labre, o aristocrática, tal la Sainte Baume, donde además del pueblo, van Papas, Reyes y nobles. Puede iniciarse de antiguo o ser reciente (Lourdes, La Salette, Fátima, Medjugorje). Puede subsistir el fervor o desaparecer como tal y convertirse en puro interés turístico (Mont Saint Michel).

Dado que el turismo es un fenómeno social de reciente implantación como acontecimiento que interesa a las masas, se adhiere a muchos de estos lugares y en su entorno se edifican hoteles de lujo y las agencias de viajes los incluyen en sus programas, no hay que olvidarlo.

Turismo y peregrinación no se oponen, ni se confunden, pero pueden interferirse mutuamente.

A fuer de sinceros, hay que reconocer que el Camino de Santiago, su contenido religioso, se conservó mejor por la Europa Occidental Central que en la Península, donde, generalmente, se tuvo como algo folclórico y más recientemente se ha considerado un itinerario de interés turístico, que algunos lo recorren a plazos, o por etapas y, en algunos casos como simple actividad deportiva.

Por mi parte, reconozco que hace unos cincuenta años, encontré y pude comprar el “Codex Calistinus” por primera vez en mi vida, en Francia, en Vezelay concretamente y que ha sido en este país, o por Italia, o los Países Bajos, por donde se han referido a él con más devoción.

Algo semejante a lo dicho respecto a Compostela, ocurre con Tierra Santa. En épocas pasadas, quien se atrevía a viajar allí lo hacía con entusiasmo cristiano, dando tiempo al tiempo, cosa que suponía una duración mínima de un mes, cuando no tres. Se traía agua del Jordán pensando en familiares, objetos de olivo, rosas de Jericó, etc. era el gran acontecimiento de su vida.

Debe distinguirse, pues, la peregrinación, del viaje de turismo religioso, muy correcto y respetable. Las posibilidades actuales, la rapidez del avión, los hoteles y restaurantes, lo facilitan. Para el cristiano que acude a misa y reza, es una experiencia reconfortante, el quinto evangelio, como ya es aceptado llamarlo en lenguaje, no ya piadoso, sino pontificio incluso.

Hay agencias de viajes que lo organizan muy bien y lo programan pensando en el sentido cristiano que se debe dar a los desplazamientos y posibilidad de asistir a actos litúrgicos y a la piadosa oración privada. Pero no todos, hay que saber escoger.

Respecto a Tierra Santa hay otro aspecto muy legítimo, es proponérselo y organizarlo como viaje de estudios. Lo descubrí el año 1981 y en Ein-Karen. Residíamos nosotros en el convento de la Custodia y al atardecer se nos unía un grupo de gente adulta venidos de Valencia. Asistía una noche a una charla interesante, impartida por el sacerdote que dirigía el grupo. Como simple comentario, le pregunté a uno de los asistentes, porqué tenían que gastarse el precio del viaje y la estancia, cuando podían escuchar aquella conferencia en la misma población donde residían. Muy amable y acertadamente me contestó, que su profesión era viajante de comercio, que tal responsabilidad no le permitía dedicarse al estudio de la Biblia con tranquilidad. Aquí nadie me reclama género, ni nadie me lo envía, me decía. Estoy fuera, de vacaciones, nadie me inoportuna telefoneándome, no así en Valencia. Durante el día hemos visitado los lugares que te he contado, ahora lo complementamos con lo que has oído. En casa, ni los hijos, ni los negocios, nos permitirían hacerlo. Mi mujer y yo estamos aprendiendo mucho estos días.