EL PAPA RECUERDA QUE LOS INMIGRANTES NO SON UNA CIFRA ESTADÍSTICA

EL PAPA EN SANTA MARTA INVITA A PONER A JESÚS EN EL CENTRO DE NUESTRAS ELECCIONES

FRANCISCO PIDE LA UNIÓN DE LOS CRISTIANOS PARA ESTAR AL SERVICIO DE LOS MÁS NECESITADOS

FRANCISCO BAUTIZA A 28 NIÑOS EN LA CAPILLA SIXTINA E INVITA A LOS PAPÁS A HACERLES CRECER EN LA FE


EL PAPA RECUERDA QUE LOS INMIGRANTES NO SON UNA CIFRA ESTADÍSTICA

En un largo discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Santo Padre reflexiona sobre la seguridad y la paz

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha recibido al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede para el tradicional saludo al inicio del año, con un discurso dedicado al tema de la seguridad y de la paz, “porque en el clima general de preocupación por el presente y de incertidumbre y angustia por el futuro” considera importante “dirigir una palabra de esperanza, que nos señale también un posible camino para recorrer”.

De este modo, el Santo Padre ha asegurado que si hoy para muchos la paz es un bien que se da por descontado, casi un derecho adquirido al que no se le presta demasiada atención, “para demasiadas personas esa paz es todavía una simple ilusión lejana”. Así, ha advertido de que millones de personas viven hoy en medio de conflictos insensatos. Con frecuencia, ha reconocido, nos sentimos abrumados por “las imágenes de muerte”, “el dolor de los inocentes que imploran ayuda y consuelo”, “el luto del que llora un ser querido a causa del odio y de la violencia”, “el drama de los refugiados que escapan de la guerra o de los emigrantes que perecen trágicamente”.

El Pontífice ha manifestado la viva convicción de que “toda expresión religiosa está llamada a promover la paz”. Sabemos –ha observado– que se ha cometido violencia por razones religiosas, comenzando precisamente por Europa, donde las divisiones históricas entre cristianos han durado mucho tiempo. Por eso ha recordado que en su reciente viaje a Suecia, quiso recordar que “tenemos una urgente necesidad de sanar las heridas del pasado y de caminar juntos hacia metas comunes”. En la base de ese camino “ha de estar el diálogo auténtico entre las diversas confesiones religiosas”. Un diálogo “posible y necesario”, como ha tratado de atestiguar en el encuentro que tuvo en Cuba con el Patriarca Cirilo de Moscú, así como en los viajes apostólicos a Armenia, Georgia y Azerbaiyán. Al mismo tiempo, Francisco ha pedido no olvidar las muchas iniciativas, inspiradas en la religión, que contribuyen, incluso a menudo con el sacrificio de los mártires, “a la construcción del bien común por medio de la educación y la asistencia”, sobre todo en las regiones más desfavorecidas y en las zonas de conflicto.

En concreto, el Santo Padre ha condenado el terrorismo de matriz fundamentalista, “que en el año pasado ha segado la vida de numerosas víctimas en todo el mundo”: en Afganistán, Bangladesh, Bélgica, Burkina Faso, Egipto, Francia, Alemania, Jordania, Irak, Nigeria, Pakistán, Estados Unidos de América, Túnez y Turquía. Son –ha subrayado el Santo Padre– gestos viles, que usan a los niños para asesinar, como en Nigeria; toman como objetivo a quien reza, como en la Catedral copta de El Cairo, a quien viaja o trabaja, como en Bruselas, a quien pasea por las calles de la ciudad, como en Niza o en Berlín, o sencillamente celebra la llegada del año nuevo, como en Estambul.

Por esa razón, ha explicado que se trata de “una locura homicida que usa el nombre de Dios para sembrar muerte, intentando afirmar una voluntad de dominio y de poder”. Así, ha hecho un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos “reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios”. El terrorismo fundamentalista –ha observado– es fruto de una grave miseria espiritual, vinculada también a menudo a una considerable pobreza social. Al respecto ha explicado que sólo podrá ser plenamente vencido con la acción común de los líderes religiosos y políticos. A los primeros “les corresponde la tarea de transmitir aquellos valores religiosos que no admiten una contraposición entre el temor de Dios y el amor por el prójimo”. A los segundos “garantizar en el espacio público el derecho a la libertad religiosa, reconociendo la aportación positiva y constructiva que ésta comporta para la edificación de la sociedad civil, en donde la pertenencia social, sancionada por el principio de ciudadanía, y la dimensión espiritual de la vida no pueden ser concebidas como contrarias”. Además, les corresponde también “la responsabilidad de evitar que se den las condiciones favorables para la propagación de los fundamentalismos”.

A este respecto, ha expresado la convicción de que la autoridad política no sólo debe garantizar la seguridad de sus propios ciudadanos “sino que también está llamada a ser verdadera promotora y constructora de paz”.

Por otro lado, el Santo Padre se ha mostrado convencido de que para muchos el Jubileo extraordinario de la Misericordia ha sido una ocasión particularmente propicia para descubrir también la «incidencia importante y positiva de la misericordia como valor social”. De este modo ha invitado a contruir sociedades abiertas y hospitalarias para los extranjeros y, al mismo tiempo, seguras y pacíficas internamente. Esto es aún más necesario hoy en día en que siguen aumentando, en diferentes partes del mundo, los grandes flujos migratorios. Pienso sobre todo en los numerosos refugiados y desplazados en algunas zonas de África, en el Sudeste asiático y en aquellos que huyen de las zonas de conflicto en Oriente Medio. Es necesario –ha subrayado el Papa– un compromiso común en favor de los inmigrantes, los refugiados y los desplazados, que haga posible el darles una acogida digna. Los inmigrantes, ha añadido, “no deben olvidar que tienen el deber de respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países que los acogen”.

Por eso mismo ha advertido de que “no se puede de ningún modo reducir la actual crisis dramática a un simple recuento numérico”. Los inmigrantes “son personas con nombres, historias y familias”, y “no podrá haber nunca verdadera paz mientras quede un solo ser humano al que se le vulnere la propia identidad personal y se le reduzca a una mera cifra estadística o a objeto de interés económico”. Así, se ha mostrado agradecido a todos los países que acogen generosamente a los necesitados, comenzando por algunas naciones europeas, especialmente Italia, Alemania, Grecia y Suecia. Aunque no se puede olvidar “la hospitalidad ofrecida por otros países europeos y de Oriente Medio, como Líbano, Jordania y Turquía”, así como el compromiso de diferentes países de África y Asia. A este punto ha recordado su viaje a México, donde se sentiió cerca de los miles de inmigrantes centroamericanos “que sufren terribles injusticias y peligros en su intento de alcanzar un futuro mejor”, y que “son víctimas de extorsión y objeto de ese despreciable comercio ―horrible forma de esclavitud moderna― que es la trata de personas”.

Enemiga de la paz es una “visión reductiva” del hombre, que abre el camino a la propagación de la iniquidad, las desigualdades sociales y la corrupción, ha reconocido el Papa.

Prosiguiendo el discurso, el Santo Padre ha subrayado que los niños y los jóvenes son el futuro, se trabaja y se construye para ellos. “No podemos descuidarlos y olvidarlos egoístamente”, ha precisado. Por esta razón, considera prioritaria “la defensa de los niños”, cuya inocencia ha sido frecuentemente rota bajo el peso de la explotación, del trabajo clandestino y esclavo, de la prostitución o de los abusos de los adultos, de los pandilleros y de los mercaderes de muerte.

Y en esta línea, a los jóvenes y toda la población Siria dirige constantemente su pensamiento, a la vez que hace un llamamiento a la comunidad internacional “para que trabaje con diligencia para poner en marcha una seria negociación, que ponga definitivamente fin a un conflicto que está provocando un verdadero desastre humanitario”. El deseo común –ha indicado– es que la tregua que se ha firmado recientemente sea para todo el pueblo sirio un signo de la esperanza que tanto necesita.

También ha lanzado una invitación para erradicar “el despreciable tráfico de armas y la continua carrera para producir y distribuir armas cada vez más sofisticadas”. Causan un gran desconcierto –ha observado– las pruebas llevadas a cabo en la Península coreana, que desestabilizan a la región y plantean a la comunidad internacional unos inquietantes interrogantes acerca del riesgo de una nueva carrera de armamentos nucleares.

Enemiga de la paz es también “la ideología, que se sirve de los problemas sociales para fomentar el desprecio y el odio y ve al otro como un enemigo que hay que destruir”. Por eso, el Santo Padre ha advertido de que desafortunadamente, nuevas formas de ideología aparecen constantemente en el horizonte de la humanidad. Y ha señalado que haciéndose pasar por portadoras de beneficios para el pueblo, dejan en cambio detrás de sí “pobreza, divisiones, tensiones sociales, sufrimiento y con frecuencia incluso la muerte”. La paz, sin embargo, “se conquista con la solidaridad”.

La misericordia y la solidaridad –ha asegurado el Pontífice– es lo que mueve a la Santa Sede y a la Iglesia Católica en su compromiso decidido por solucionar los conflictos o seguir los procesos de paz, de reconciliación y la búsqueda de soluciones negociadas a los mismos. Así ha mencionado el acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos y el esfuerzo para terminar con años de conflicto en Colombia. Este planteamiento busca fomentar la confianza mutua, mantener caminos de diálogo y hacer hincapié en la necesidad de gestos valientes, “que son muy urgentes también en la vecina Venezuela”, donde las consecuencias de la crisis política, social y económica, están pesando desde hace tiempo sobre la población civil. Del mismo modo sucede en otras partes del mundo, empezando por Oriente Medio, para poder poner fin no solo al conflicto sirio, sino también para promover una sociedad plenamente reconciliada en Irak y en Yemen. La Santa Sede –ha aseverado el Papa– renueva también su urgente llamamiento para que se reanude el diálogo entre israelíes y palestinos. En esta misma línea ha mencionado los conflictos en Libia, así como Sudán y Sudán del Sur, República Centroafricana, República Democrática del Congo y Myanmar. También en Europa, ha asegurado el Papa, la disponibilidad al diálogo es la única manera de garantizar la seguridad y el desarrollo del Continente. Por tanto, se ha alegrado de las iniciativas destinadas “a promover el proceso de reunificación de Chipre” mientras que espera que en Ucrania “se sigan buscando con determinación soluciones viables para la plena aplicación de los compromisos asumidos por las partes”. Toda Europa, ha recordado, está atravesando un momento decisivo de su historia, en el que está llamada a redescubrir su propia identidad. Para ello es necesario volver a descubrir sus raíces con el fin de plasmar su propio futuro.

Finalmente, el Santo Padre ha indicado a los presentes que construir la paz significa también trabajar activamente para el cuidado de la Creación. El Acuerdo de París sobre el clima es un “signo importante de nuestro compromiso común por dejar a los que vengan después de nosotros un mundo hermoso y habitable”. Aunque hay fenómenos que sobrepasan la capacidad de la acción humana. Por eso se ha referido a los numerosos terremotos que han golpeado a algunas regiones del mundo, en particular en Ecuador, Italia e Indonesia.

La paz –ha concluido Francisco– es un don, un desafío y un compromiso. Un don porque brota del corazón de Dios; un desafío, porque es un bien que no se da nunca por descontado y debe ser conquistado continuamente; un compromiso, ya que requiere el trabajo apasionado de toda persona de buena voluntad para buscarla y construirla. No existe la verdadera paz si no se parte de una visión del hombre que sepa promover su desarrollo integral, teniendo en cuenta su dignidad trascendente.


EL PAPA EN SANTA MARTA INVITA A PONER A JESÚS EN EL CENTRO DE NUESTRAS ELECCIONES

En la homilía de este lunes, el Santo Padre tres tareas para “asegurarnos que Jesús está en el centro de nuestra vida”

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha retomado esta mañana la celebración de la misa matutina en Santa Marta, tras la pausa por las fiestas navideñas. De este modo, en la homilía de este lunes, el Santo Padre ha explicado que la vida cristiana es sencilla, no son necesarias cosas extrañas o difíciles, es suficiente con poner a Jesús en el centro de nuestras elecciones diarias.

El centro de nuestra vida es Jesucristo, ha recordado el Papa. “Jesucristo que se manifiesta, se hace ver y nosotros estamos invitados a conocerlo, a reconocerlo, en la vida, en las muchas circunstancias de la vida, reconocer a Jesús, conocer a Jesús”, ha indicado. Subrayando que es importante conocer las vidas de los santos y advirtiendo que no todas “las apariciones” son verdaderas, el Santo Padre ha preguntado si “el centro de mi vida es Jesucristo”.

En esta línea, el Papa ha explicado que hay tres tareas para “asegurarnos que Jesús está en el centro de nuestra vida”. La primera –ha explicado– es conocer a Jesús para reconocerlo. Por eso ha invitado a preguntarse: “¿a mí me interesa conocer a Jesús? ¿O quizá interesa más la telenovelas o los chismorreos o las ambiciones o conocer la vida de los otros?”. Y para conocer a Jesús, “está la oración, el Espíritu Santo” pero está también el Evangelio, que hay que llevar siempre consigo para leer un pasaje todos los días. Es el único modo –ha asegurado– de conocer a Jesús. Después “es el Espíritu Santo el que hace el trabajo”. Esta es la semilla, quien hace germinar y crecer la semilla es el Espíritu Santo.

La segunda tarea que ha explicado el Papa es “adorar a Jesús”. No solo pedirle cosas y darle las gracias. De este modo ha señalado dos formas de adorar a Jesús: “la oración de adoración en silencio” y “después quitar de nuestro corazón las otras cosas que adoramos, que nos interesan más. No, solo Dios”.

Al respecto, el Pontífice ha explicado que hay una oración de adoración que muchas veces rezamos como papagayos: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. Adorar, “con pequeñas oraciones con silencio delante de la grandeza de Dios, adorar a Jesús” y decir: ‘Tú eres único, tú eres el principio y el final y contigo quiero permanecer toda la vida, toda la eternidad. Tú eres el único’.

Finalmente, la tercera tarea es seguir a Jesús, como dice el Evangelio del día en el que el Señor llama a los primeros discípulos. Significa “poner a Jesús en el centro de nuestra vida”.

Así, ha explicado que la vida cristiana es simple, es muy simple pero necesitamos la gracia del Espíritu Santo para que despierte en nosotros “estas ganas de conocer a Jesús, de adorar a Jesús y de seguir a Jesús”. Para concluir ha pedido que en la sencillez de cada día –porque cada día para ser cristianos no son necesarias cosas extrañas, cosas difíciles, cosas superfluas, no, es simple– el Señor nos dé la gracia de conocer a Jesús, de adorar a Jesús y de seguir a Jesús”.


FRANCISCO PIDE LA UNIÓN DE LOS CRISTIANOS PARA ESTAR AL SERVICIO DE LOS MÁS NECESITADOS

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- En el mundo actual, muchos cristianos de diversas iglesias trabajan juntos al servicio de la humanidad necesitada, para la defensa de la vida humana y de su dignidad, de la creación y contra las injusticias. Así lo indica el papa Francisco en el vídeo para las intenciones de oración del mes de enero, iniciativa que comenzó el año pasado y proseguirá durante el 2017. “Este deseo de caminar juntos, de colaborar en el servicio y en la solidaridad con los más débiles y los que sufren, es un motivo de alegría para todos”, precisa el Pontífice. De este modo pide unir “tu voz a la mía” para pedir por todos los que contribuyan con la oración y la caridad fraterna a restablecer la plena comunión eclesial al servicio de los desafíos de la humanidad.

En la primera edición de este año, El Video del Papa de enero, “Cristianos al servicio de los desafíos de la humanidad”, busca motivar a los creyentes a trabajar en conjunto al servicio de la humanidad necesitada. Según las estadísticas oficiales del Anuario Pontificio del Vaticano, el 31% de la población mundial es cristiana, siendo 17,7% de éstos católicos. “Es en la fe y en el testimonio, en la vida concreta del día a día, donde se refleja el deseo de unión de los cristianos. La búsqueda de caminos de unidad es urgente, dice Francisco. Unirnos juntos por la oración y la caridad al servicio de los grandes desafíos de este mundo es la mejor respuesta que podamos hacer al Señor Jesús, cuando rezaba al Padre, con todo su corazón, y nos dejaba su testamento: “para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Mateo 27,21)” explica el padre Frédéric Fornos, SJ, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa y su rama de jóvenes, el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ).

Se trata del vídeo número 13 y con él da comienzo a la segunda temporada de vídeos mensuales por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. El Video del Papa lleva casi 13 millones de visualizaciones, en sus redes propias, desde que inició en enero de 2016 y está cerca de los 4 mil artículos en la prensa global en más de 10 idiomas. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

En el ángelus del pasado domingo 8 de enero, el Papa invitó a “unirse a la Red Mundial de Oración del Papa, que difunde también a través de las redes sociales, las intenciones de oración que propongo cada mes a toda la Iglesia. Así se lleva adelante el Apostolado de la Oración y se hace crecer la comunión”.


FRANCISCO BAUTIZA A 28 NIÑOS EN LA CAPILLA SIXTINA E INVITA A LOS PAPÁS A HACERLES CRECER EN LA FE

“La prima predicación de Jesús fue un llanto”. Y a las mamás: “si vuestro niño tiene hambre amamántenlo sin miedo, como María con Jesús”

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El santo padre Francisco presidió este domingo 8 de enero en la Capilla Sixtina, la solemnidad del Bautismo del Señor. Durante el rito bautizó a 28 niños. Es la cuarta vez en su pontificado que el Papa bautiza aquí, en el día en que termina el tiempo de Navidad, en una ceremonia simple pero solemne con la participación del Coro de la Capilla Sixtina y el sonido del órgano, al que no faltaba el llanto de fondo de algunos niños.

En sus palabras improvisadas el santo le indicó a los padres de los bautizados que la Iglesia le da la fe a los hijos con el bautismo y que ellos tienen la tarea de hacerla crecer ,de cuidarla, y que se transforme en testimonio para los otros.

TEXTO COMPLETO:

“Queridos papás, ustedes pidieron para vuestros hijos la fe, la fe que es dada en el bautismo. La fe. Esto significa vida de fe porque la fe va vivida. Caminar en el camino de la Fe y dar testimonio de la fe.

La fe no es recitar el Credo el domingo cuando vamos a la misa, no es solamente esto. La fe es creer que aquello que es la verdad: Dios Padre que envió a su hijo y el Espíritu que vivifica. Pero la fe es también confiarse a Dios y esto tienen que enseñárselo con vuestro ejemplo, con vuestra vida.

La fe es luz, y en la ceremonia del bautismo les dan una vela encendida, como en los primeros días de la Iglesia. Y por ello el bautismo en aquellos tiempos se llamaba la iluminación. Porque la fe ilumina los corazones y hacer ver las cosas con otra luz. Ustedes pidieron la fe. La Iglesia Iglesia le da la fe a vuestros hijos con el bautismo y ustedes tienen la tarea de hacerla crecer de cuidarla, que se transforme en testimonio para los otros.

Cuidar la fe, que crezca que sea testimonio para los otros. (Algunos niños lloran). Veo que inició el concierto… porque los niños se encuentran en un lugar que no conocen, quizás se levantaron más temprano de lo común…. inicia uno que da la nota y nos otros copian, y todos… algunos lloran solamente porque lloró el otro.

Jesús hizo lo mismo. Me gusta pensar que la primera predicación de Jesús en el establo fue un llanto. Y como la ceremonia es un poco larga alguno llora por hambre. Si es así ustedes mamás pueden amamantarlo, sin miedo y con toda normalidad, como la Virgen hacía con Jesús. No se olviden: pidieron la fe, a ustedes la tarea de custodiar la fe, de hacerla crecer para que sea testimonio para todos nosotros, para todos nosotros, también para nosotros curas, sacerdotes, obispos. Gracias”.

A continuación el santo Padre fue bautizando uno a uno a estos 28 niños, con la pregunta de rito dirigida a los papás: “¿Quieren entonces que (el nombre del niño) reciba el bautismo en la fe de la Iglesia que todos nosotros juntos hemos profesado? (Nombre) Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La ceremonia prosiguió con la unción del aceite crismal a las 13 niñas y 15 niños, la entrega de los vestidos blancos, y la vela encendida por cada papá en el cirio pascual. La misa prosiguió con el rito de la consagración.