LA FE EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

Teología para dar que pensar

Por Antonio Jiménez-Ortiz

Editorial San Pablo, Madrid, España

En la introducción de este libro el autor habla de Wall-E. Antonio Jiménez-Ortiz reconoce que en una tarde de domingo y mientras buscaba distracción de sus trabajos teológicos vio la película de Wall-E. Es un film de animación –ya con diez años de existencia— que cuenta una bella historia de un robot ante una Tierra completamente devastada por la basura. La fidelidad de E-Wall en su misión llevo a Antonio Jiménez-Ortiz a iniciar la escritura de un libro, misión que se había quitado de la cabeza muchas veces. Es una amplia misión pues no hay más tomar su libro en la mano. Es un libro grande en todos los sentidos. Formato folio y 621 páginas. Es una obra teológica de enorme factura y mucho trabajo

En la cubierta del libro –que reproducimos— se ve un faro marino esplendido. En el interior, el prologo escrito por el Cardenal Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo Emérito de Pamplona y Tudela y también Claretiano. Son también nueve amplios capítulos –yo llamaría bloques— con un buen número de epígrafes cada uno. Ofrece, asimismo, una muy amplia bibliografía. Esos nueve capítulos arman un impresionante índice cuya lectura da una primera noticia –sin duda también muy amplia— de este volumen. El índice es una buena ayuda para darse idea de lo va a encontrarse el lector.

No es fácil –por no decir imposible— escribir una buena –o plena— reseña de este “La fe en tiempos de incertidumbre”, de Antonio Jiménez-Ortiz. La lectura aún no completa del volumen ofrece una amplia cosecha de ideas y de caminos de reflexión. Pongo un ejemplo, en el Capitulo V, titulado, “Jesús, el Cristo”, nos ofrece tres textos de seguidos que, aunque en su división orgánica, están ordenados de otra manera, la lectura de los tres hace seguida sin poder soltar el libro, como si hubiera pegado a los dedos: son “la Resurrección de Jesús”, “María, la madre del Señor” y “El mensaje del NT sobre Jesús de Nazaret, el Señor resucitado”. Y tendría –tengo— otras citas similares.

El sacerdote salesiano Antonio Jiménez-Ortiz apunta en muchos lugares de este libro la dificultad de los hombres y mujeres de hoy para representar a Dios. ¿Imagen borrosa? ¿Categoría confusa? ¿Indiferencia como leit motiv de mucha gente, incluso de cristianos? Todo eso está ahí y es denunciado por muchos. Pero el teólogo de largo recorrido como lo es Jiménez-Ortiz da muchas, innumerables, respuestas. Creo, sinceramente, que la extensión y amplitud de este libro se fundamenta en las muchas soluciones que el autor ha podido encontrar y que no quiere dejar ninguna fuera. Teólogo y creyente de fuste quiere responder a la superficialidad y a los mensajes tópicos que muchos autores y conferenciantes del tema religioso –católico— usan.

Como me sucede otras veces con algunos libros ofrezco –prometo— una segunda lectura de este libro de Antonio Jiménez-Ortiz. Merece la pena. En fin la noticia biográfica de este sacerdote salesiano indica su presencia y permanencia –hoy es profesor emérito— en la Facultad de Teología de Granada, adscrita a la Compañía de Jesús, donde un importante grupo de teólogos tuvo algún “tropezón” con la jerarquía hace ya unos 18 años. En fin, esta edición de la Editorial San Pablo reúne un trabajo de –incluso—la mejora de otras ediciones lanzadas con anterioridad. Señalar además la importancia doctrinal y de mensaje del breve epilogo --página y media— que contiene la obra de Jimenez-Ortiz.

 

Angel Gómez Escorial