¡A LA ESCUELA DE LA PAZ!

Educar a los niños en un mundo global

Comunidad de Sant’Egidio

Adriana Gulotta (coord.)

Editorial San Pablo, Madrid, España

La prestigiosa y eficaz Comunidad de Sant’Egidio cumple 50 años y lo celebra mediante una ventana para y por los niños. Publica este libro sobre la Escuela de la Paz. Son protagonistas, fundamentalmente, los niños de todo el mundo que se han agrupado en las Escuelas de la Paz. Habían surgido en los años sesenta con el nombre de Escuelas populares. Un libro titulado “Carta a una maestra” explicaba lo que se quería hacer: sacar a los niños de la marginación y de la pobreza.

En el prólogo –amplio—, el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio relata el origen de esas escuelas que lo centra en un esfuerzo de su comunidad por establecer ese camino de ayudar a los niños de familias y lugares sin medios y en conflicto. Será la coordinadora de la obra quien explique en la introducción la presencia del papa Francisco en la obra de las Escuelas de la Paz, que ya conoció como arzobispo de Buenos Aires, y que el 1 de diciembre de 2015 en plena Jornada Mundial de la Paz, la Comunidad de Sant’Egidio dirige hacia la Plaza de San Pedro una “marcha” de participantes entre los que hay un nutrido grupo de niños. Francisco es sus palabras aludirá a la Escuela de la Paz “como modo de educación para la paz”.

Y, en fin, lo fundamental: todo el libro es un relato amplio de las voces de esos niños que se expresan –digámoslo así— en primera persona. Y así surge un rosario de imágenes importantes en las que la Escuela de la Paz es el marco de muchas formidables acciones para ese trabajo universal de educación y evangelización.

Adriana Gulotta es profesora de Literatura y lleva muchos años trabajando para la Escuela de la Paz, comprometida con el trabajo de la Comunidad de Sant’Egidio en favor de los niños que ya llega a setenta países con un novedoso sistema educativo que enseña a vivir en paz.

Sinceramente, creo, que este libro hay que leerlo. Nunca se ha presentado tal conjunto de opiniones de niños. Se comprende su mejora y su presencia es un mundo mejor, que antes de la Escuela de la Paz no existía para ellos.

 

Angel Gómez Escorial