1.- LA ESPERANZA QUE COMUNICA FRANCISCO

El Papa Francisco –sin prisa, pero sin pausa— capitanea una reforma de la Iglesia de cuyo calado no puede verse todavía hoy. Ocurre el Papa lo dice que el mensaje de Cristo no es autoritario, ni partidario de las grandes estructuras, ni entiende de las necesidades de organización y poder que la Iglesia ha ido configurando en los últimos años. El Concilio Vaticano II supuso una enorme renovación pero es verdad que el choque entre lo moderno y lo antiguo trajo grandes desafecciones en la Iglesia. Los ilusionados por el poder y la eficacia pueden argumentar que la Iglesia ha perdido peso con la aplicación del Concilio. Pero, claro, no se trataba de una cuestión de poder, sino de seguir el Evangelio de Jesús, que habla de pobres, de mansos, de paz y amor.

LA HISTORIA

Un poco de historia. Dicen que Francisco, que el cardenal Jorge Mario Bergoglio, pudo salir elegido en el Conclave que prefirió a Josep Ratzinger. Y será verdad. Pero lo que importa es que el conocimiento del talante tranquilamente reformista de Bergoglio ya era conocido por los otros cardenales electores. La renuncia, pues, de Benedicto XVI ponía en situación de “one way” a la elección de Francisco, con el componente de futuro de ineludible cambio que proyectaría el cardenal argentino.

Es obvio que la renuncia de Benedicto XVI no pudo responder solamente a sus problemas personales… de salud o similares. Parece que el anterior pontífice se sintió ahogado por un aparato burocrático encastillado en el Vaticano que hacía imposible una serie de cambios, que las propias alocuciones del papa Ratzinger ponían claras que había que hacer. Pero, ¿cuáles son los componentes de ese inmovilismo que derrotó a Ratzinger? ¿Se refiere a la fuerza de una superestructura? ¿Es más fuerte la propia organización de la curia romana que el Evangelio de Cristo? ¿Ganaron aquellos que no querían aplicar el Concilio Vaticano II? Todos sabemos que, a veces, la organización misma supera a cualquier idea. Los movimientos aristocráticos –de unos pocos— a veces copan el poder en muchas actividades humanas…

SABIDURÍA ROMANA

Los romanos, que son muy sabios, valoran mucho la capacidad de organización del Vaticano frente a la anarquía alegre de las actividades públicas italianas. El ayuntamiento de Roma se ve beneficiado en muchos casos de esos apoyos organizativos salidos de algunos expertos, que por supuesto son clérigos, pero que antes de seguidores especiales de Jesús, son importantes economistas, o grandes teóricos de la organización social y económica.

Y ahí –parece—está el origen de esa inadecuación de la Curia Romana al seguimiento coherente de Jesús de Nazaret. Es verdad que la Santa Sede tiene condición de Estado y que ejerce esa función con bastante ejemplaridad, con, por ejemplo, un servicio diplomático casi perfecto. Pero a veces lo mejor es enemigo de lo bueno. La Iglesia tiene que cambiar y en eso está Francisco. ¡Demos gracias a Dios!

 

2.- LA INFANCIA MISIONERA

Este domingo, Tercero del Tiempo Ordinario, la Iglesia Universal celebra la Jornada de la Infancia Misionera. Se trata de que, por un lado, la infancia se implique en la ayuda y en la actividad misionera. Y, por otro, que esas ayudas obtenidas y gestionadas vayan a los más pequeños de las tierras de misión. Parece un planteamiento sencillo y hasta simple, pero, sin embargo, tiene una enorme hondura. Es una forma de educación misionera para los niños y jóvenes en las dos vertientes: aprender a ser misioneros y beneficiarse de la ayuda de otros niños.

Vemos algunos datos que ofrece la Obra Misionera Pontificia y que tienen especial interés. Así, la Cooperación económica de los más pequeños con las jóvenes iglesias se canaliza a través de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, fundada por monseñor Forbin-Jansos en Francia en el año 1843. En 1922 el Papa Pío XI la elevó a la categoría de Pontificia. Más de 20 millones de chicos y chicas de los territorios de misión se benefician de la solidaridad de los niños. Con su cooperación contribuyen a mantener más de 15.000 escuelas maternales, 2.800 orfanatos, 2.100 hospitales... En la actualidad la Obra Pontificia de la Infancia Misionera está establecida en 110 países de todo el mundo. El Domingo Mundial de la Infancia Misionera lo instituyó el Papa Pío XII en 1950.

 

3.- LA UNIÓN DE LOS CRISTIANOS

A caballo de tres ediciones hemos ido hablando del Octavario para la Unión de los Cristianos que termina este miércoles, día 25, festividad de la Conversión de san Pablo. Y en ese sentido hay que decir que en estos tiempos difíciles donde las sociedades de los países ricos –y en los menos ricos— están dando la espalda al pensamiento de Jesús de Nazaret bien valdría que nos uniéramos –protestantes, ortodoxos, católicos…-- para llevar a nuestros hermanos el mensaje que trae paz y felicidad. Y que nunca nuestra división se convierta en pretexto u obstáculo para no mostrar el camino de Jesús.

COHERENCIA CON JESÚS

Lo menos que nos tenemos que exigir todos los cristianos es una coherencia frente al que no conoce a Jesús de Nazaret y, también, ante quien le persigue. Nunca como ahora sociedades nacionales y grupos “multinacionales” han hostigado tanto un camino de tanta sencillez y amor como el que Jesús nos marcó. Frente a la opulencia y los perniciosos deseos permanentes de poder y de dinero, se presenta ese mundo nuevo que un día el Señor nos narró en las Bienaventuranzas. O cuando, también, nos dijo Jesús que Dios es amor. Sin olvidar que, en otra ocasión, él mismo desveló que no tenía ni donde reclinar su cabeza. Ahí aparecen claves importantísimas que esas sociedades marcadas por la avaricia no toleran y de ahí el ataque.

Nadie como Pablo de Tarso –en todas las épocas y todas las circunstancias—supo definir tan bien lo que Cristo nos dijo. Su conversión ha sido una herramienta notable para el crecimiento en hondura del cristianismo. Por eso en estos días debemos elevar nuestras oraciones para que, de una vez, seamos todos miembros de un solo rebaño con un solo Pastor que es Cristo Jesús.

CRISTIANOS UNIDOS

En fin consideramos un gran acontecimiento el que todos los años la Iglesia celebra del 18 al 25 de enero: el octavario de oración por la unidad de los cristianos. Es, como decíamos en nuestro editorial de la semana pasada, una acción universal presente en toda la catolicidad por decisión del Pontificado. Y añadíamos que es escandaloso que los cristianos estemos desunidos. Y que puedan vernos los no cristianos como un pueblo dividido y fraccionado, mientras que todos hablamos de que tenemos un solo Pastor, Jesucristo, y esperamos pertenecer a un solo rebaño. Es posible que problemas jurisdiccionales o de diferencias de Interpretación en cuanto a verdades y dogmas nos tengan históricamente desunidos.

BUENA VOLUNTAD

Pero hace falta que los hombres de buena voluntad estemos unidos. Queremos repetir asimismo dos ideas que ya apuntábamos en nuestra edición anterior que, por los menos, la cordialidad debería ser un presupuesto mínimo para la relación entre los cristianos. Y, también, que antes de pedir buenas relaciones entre cristianos de distintas confesiones es necesario mejorarlas entre los propios católicos. Y aunque permanezcan, por ejemplo, las posiciones de progresistas y conservadores, la cordialidad y la fraternidad deben imperar entre todos los que se sientan en sintonía –mayor o menor— con el Obispo de Roma, con la cátedra de Pedro. Y, a partir de ahí, deberíamos llevarnos bien con todos aquellos que tienen en el nombre de Cristo –en el Evangelio— el camino, la verdad y la vida. Pero esto no suele ser así.

Todo lo difícil se consigue mediante la oración y la unidad de los cristianos es algo nada fácil. Por eso hemos rezado esta semana y seguiremos haciéndolo hasta que llegue el tiempo feliz y pleno de que todos seamos un mismo rebaño con nuestro único pastor: Cristo Jesús.

 

4.- NECESITAMOS APOYO ECONÓMICO…Y MUCHAS ORACIONES

No hemos forzando demasiado la invocación a la generosidad de nuestros lectores, tras los problemas suscitados hace meses. Pero, realmente, la situación económica de Betania sigue siendo muy difícil y no se descarta su desaparición. Con las aportaciones de tiempo atrás –y estamos profundamente agradecidos—pudimos seguir adelante. Pero ahora nuevamente tenemos problemas. Hay que atender a nuevos gastos, algunos los mismos que se resolvieron en aquellos días. Hemos abierto ahora la posibilidad de ingresos con la publicidad, con los anuncios, pero no sabemos su rendimiento posible. Y, al parecer, no es muy alto.

Hasta ahora, no había nadie –salvo los lectores—que faciliten recursos económicos a nuestra web. Nos abrimos a la publicidad de Google, pero el rendimiento es bajo. La aportación económica del propio Editor es ya imposible y, probablemente, deje de trabajar en Betania pronto. No somos capaces de llevar a cabo un equipo técnico que sustituyera al trabajo del Editor. Y aunque hay planes para modificar este aspecto, también en la transición necesitamos ayuda. Y lo que pedimos con el corazón son oraciones por la continuidad de Betania. El Espíritu ha estado siempre de nuestra parte y creemos que así seguirá. Pero hay que pedírselo… Necesitamos también muchas oraciones.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un jesuita, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Betania, Prensa Escorial, SL.

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