1.- ESPAÑA ROTA POR EL ATENTADO DE BARCELONA

Trece muertos y un centenar de heridos era el balance un atentado en parte baja de la rambla de Barcelona. Con el sistema ya conocido de alquilar furgonetas y lanzarlas contra el público en zona de muchos visitantes, Barcelona –en su corazón de las Ramblas— ha sufrido un ataque terrible. España queda rota ante el terrible atentado.

La realidad nos decía que el ataque yihadista era posible. Sin embargo había algunas fuentes internacionales que señalaban que España tenía una especie de “vacuna” contra los atentados: no ha sido así. Y la tragedia ha roto el alma de España a partir de las cinco de la tarde del jueves 17 de agosto…

El mundo sufre una guerra de terribles circunstancias donde el terrorismo –arma letal de enormes circunstancias y fácil ejecución— nos golpea con crueldad enorme, pues el objetivo son paseantes –personas pacificas—que disfrutan de la benignidad del tiempo estival.

 

2.- VERANO: TIEMPO DE GRACIA

Antes de nada decir que siempre que hablamos de una estación del año, tenemos en cuenta que los lectores de Betania se encuentran en los dos hemisferios, en el Norte y en el Austral. En el norte tenemos verano a partir del 21 de junio, mientras que en el Sur es invierno. No es una cuestión ociosa decirlo pues siempre queremos escribir para todos y mucho menos “ejercer” de página exclusivamente española. Pero como la singularidad de los territorios donde se lee Betania es grande, hay lugares que nunca es verano o invierno. O por lo menos no lo son tal como los entendemos nosotros, los habitantes de las zonas templadas del Norte o del Sur. El verano ha de ser tiempo de gracia.

CAMBIO DE HÁBITOS

En fin, nos enfrentamos con un verano en el que las vacaciones y, en general, un cambio de hábitos laborales inciden de manera muy especial. En España en muchas empresas se practica la jornada continuada, algo más breve que la habitual del invierno. Por eso, un tanto, cambia todo. La primera idea es que hay más tiempo para nosotros y para nuestras familias. Y si es así, también, deberemos buscar un tiempo especial para Dios. Diríamos que “en más” y nunca “en menos”. Y es que al abandonar las rutinas del curso, lo normal que se hace cuando trabajamos, no podemos dejar a Dios, ni su culto. Y mucho menos la oración personal.

Por otro lado, hablar de vacaciones tiene algo de frívolo. Y si bien el descanso es necesario. Tendremos también que tener en cuenta que hay personas que no pueden descansar, ni tener vacaciones, porque su vida es difícil o de condiciones muy precarias. No olvidemos –por ejemplo— los ya varios millones de inmigrantes que conviven con nosotros en España y que muchos de ellos no pueden ni siquiera darse un respiro, por mucho que el disfrute de las vacaciones esté previsto en la ley laboral española. Tampoco podemos olvidar a los enfermos y a las personas que los cuidan. Como primera medida deberíamos dedicar nuestras oraciones a esas personas que no tienen la suerte que nosotros tenemos: ir de vacaciones.

“PARAR”, “DETENERNOS

No seremos nosotros quienes, aquí en Betania, vayamos a decir como tienen que ser las vacaciones de cada uno de nuestros lectores. Pero, sin duda, una cosa de sentido común es que las vacaciones no pueden ser “más trabajosas” que el tiempo normal. ¿Qué quiere decir eso? Pues que las vacaciones son para descansar y si se elige un tipo de descanso que no lo es, estaríamos cometiendo un grave error. Excesiva actividad, viajes largos y complicados, querer aprovechar “todo el tiempo” sería pues una equivocación. Deberíamos marcar un tiempo de descanso real y de reflexión útil. Muchas veces la vida laboral, o el tiempo de estudio, se viven con una actividad enorme, con un devenir vertiginoso que se convierte en un verdadero problema. Por eso hemos de “parar”, “detenernos”, y mirar pausadamente a nuestro alrededor. Mirar todo sin prisas. Y, sobre todo, no tener prisas para el trato con nuestros seres queridos, los cuales, a veces, no reciben apenas, nuestra atención por –como decíamos antes—la prisa inherente en el tiempo normal.

LAS VACACIONES DEL CRISTIANO

Hemos de aprovechar nuestro tiempo como cristianos para mejorar como tales. Y acometer, probablemente, muchas de esas cosas relacionadas con la fe que a veces no podemos hacer. La lectura de un buen libro, o el repasar, en paz y sosiego, las Sagradas Escrituras. E, incluso, tomar algunas notas sobre los textos sagrados que leemos que nos vendrán muy bien en otoño y en invierno. Y no debemos de olvidar nuestros “hábitos” en la religión. Raro será el lugar donde no haya una iglesia y podemos asistir a la eucaristía diaria. Es muy probable, además, que en los lugares habituales de veraneo se produzca un verdadero aluvión de forasteros –como nosotros-- que visitarán el templo, sobre todo los sábados y domingos. Y ahí, incluso podemos ayudar, tal como lo hacemos en nuestras parroquias. Sabemos –y eso es normal— que muchos de nuestros amigos pertenecientes a los equipos de liturgia trabajan más en verano en sus lugares de vacaciones, pues suele haber menos gente acostumbrada a colaborar con los sacerdotes y los equipos de esos lugares.

LEER LA ESCRITURA

Sería bueno –y es también una sugerencia— que intentáramos leer alguna parte de la Biblia que siempre nos hubiera costado más trabajo. O que no hubiéramos tenido ocasión. Dos ejemplos: el Cantar de los Cantares es una obra poética de enorme sensibilidad y gran belleza. Y el Libro de Tobías es una autentico relato de aventuras. Pero, claro, hay mucho más. Un cierto acopio de las novedades que hay en las librerías religiosas nos puede ser muy útil. Y lo más importante, salir a la naturaleza a hablar con Dios, como hacía Francisco de Asís. Tampoco es una práctica ociosa mirar a las estrellas –como hacia San Ignacio de Loyola—y glorificar a Dios. No estaría mal que, en todas estas cosas, dejáramos que nuestra intuición corriera y así seguro que se nos ocurren cosas interesantes para mejorar nuestro camino de oración.

Finalmente, decir que no debemos ser “tacaños” en nuestros contactos con las gentes de los lugares que visitamos. No estaría mal abrirse a nuevas relaciones, a nuevos amigos que nos darán, sin duda, nuevas enseñanzas y no pocas novedades. Lo que sería, sin duda, perder el tiempo es pasar todo nuestro veraneo entre la playa, la copiosa comida del mediodía, la necesaria siesta, el aperitivo nocturno y el trasnoche a ultranza. Y no es que algo de eso no pueda hacerse, pero también de todo lo demás anteriormente dicho, nuestro cuerpo y nuestra alma y el mismo Dios Nuestro Señor nos lo agradecerán.

 

3.- EDICIÓN ESPECIAL DE VERANO

Un año más Betania edita un especial que incluye varios domingos del verano. Y en este caso, uno de julio, todos los de agosto y otro de septiembre de 2017. Este año –y sobre todo por la disposición del calendario civil— preferimos hacer un número doble con la solemnidad de Santiago Apóstol y el Domingo XVII del Tiempo Ordinario y así repartir mejor el esfuerzo que siempre necesitan los números especiales de este tipo. Decir, asimismo, que nuestro próximo número saldrá el martes 5 de septiembre, ya con los contenidos del Domingo XXIII del Tiempo Ordinario.

Dejamos abierta esta primera página con varias secciones por si fuera necesario ir añadiendo algo a lo largo del mes en que no se producen cambios en la web, aunque si seguiremos muy atentos a la actualidad y a otros desarrollos que pudieran interesar a nuestros lectores. Feliz verano a todos y el que el descanso nos ayude a mejorar. Y que ya se sabe que Dios no se toma vacaciones y, por tanto, tampoco le deben faltar a Él nuestras oraciones…

 

4.- NECESITAMOS APOYO ECONÓMICO…Y MUCHAS ORACIONES

No hemos forzando demasiado la invocación a la generosidad de nuestros lectores, tras los problemas suscitados hace meses. Pero, realmente, la situación económica de Betania sigue siendo muy difícil y no se descarta su desaparición. Con las aportaciones de tiempo atrás –y estamos profundamente agradecidos— pudimos seguir adelante. Pero ahora nuevamente tenemos problemas. Hay que atender a nuevos gastos, algunos los mismos que se resolvieron en aquellos días. Hemos abierto ahora la posibilidad de ingresos con la publicidad, con los anuncios, pero no sabemos su rendimiento posible. Y, al parecer, no es muy alto.

Hasta ahora, no había nadie –salvo los lectores— que faciliten recursos económicos a nuestra web. Nos abrimos a la publicidad de Google, pero el rendimiento es bajo. La aportación económica del propio Editor es ya imposible y, probablemente, deje de trabajar en Betania pronto. No somos capaces de llevar a cabo un equipo técnico que sustituyera al trabajo del Editor. Y aunque hay planes para modificar este aspecto, también en la transición necesitamos ayuda. Y lo que pedimos con el corazón son oraciones por la continuidad de Betania. El Espíritu ha estado siempre de nuestra parte y creemos que así seguirá.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un jesuita, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Betania, Prensa Escorial, SL.

Avenida del Cardenal Herrera Oria, 165, 28034 Madrid, España