1.- JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Este 18 de noviembre, XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra la II Jornada Mundial de los pobres. “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” es el lema para la Jornada

Una jornada en la que Papa nos invita “a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6, 1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos, uno hacia otro, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, hace activa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene”.

 

2.- ESPERANDO AL ADVIENTO

Nos acercamos al Tiempo de Adviento. Este Domingo Trigésimo Tercero del Tiempo Ordinario es el penúltimo. El próximo, aun en el TO, festeja a Nuestro Señor como Rey del Universo. Y luego el Adviento al que llegamos el domingo, día 2 de diciembre, e iniciamos el Ciclo C… Ese advenimiento, es, sobre todo, un tiempo de esperanza que se nutre de la emocionante llegada del Niño Dios. Puede que no exista sobre la conciencia colectiva de los cristianos una muestra más fehaciente de amor que la que nos produce el Nacimiento del Señor. Se respira fraternidad y se mejora incluso el amor ya existente. Hombres y mujeres, niños y viejos, pobres y ricos, se quieren más ante el recuerdo anual de la Primera Navidad. La llegada de Jesús a la Tierra nos pide también conversión. La celebración litúrgica del tiempo de Adviento guarda su paralelismo con la Pascua. Se va a anunciar la llegada del Reino y para eso –repetimos-- se nos pide conversión.

VOLVERSE A ÉL

La palabra conversión no puede quedar sin sentido o ser como el elemento de una devoción más. Es un cambio de vida. Es transformarse hasta llegar a ser un seguidor real de Cristo. Es un volverse a Él. El cristiano es eso de Cristo. No de una iglesia, diócesis o Papa. Es ser de Cristo y lo demás llega por añadidura. Es, en definitiva, ejercer, cada uno, un compromiso firme de convertirnos en lo que el Señor Jesús nos pide sin equívocos y sin reservas mediante su Palabra, presente en la Escritura. Pero, también, es cierto que tenemos, todos, dificultades para completar esa conversión o para conseguirla. De hecho, podría decirse que, tras ese primer encuentro con Jesús, que nos deja –y mantiene-- a su lado, lo demás es un camino permanente que dura toda una vida.

Necesitaríamos algunos indicios que evaluaran la intensidad o profundidad de nuestra conversión. Pues hay un indicio, un catalizador, una piedra de toque que nunca falla: el amor. Y si las palabras de nuestro Maestro son muy claras: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”. El Amor a Dios solo puede probarse por nosotros, si verdaderamente amamos a nuestros hermanos. Puede parecer que amamos mucho a Dios porque somos diligentes con mis devociones, pero si en nuestro corazón no existe el convencimiento de que amamos más a los hermanos que a nosotros mismos, es muy probable que nuestro amor a Dios sea solo un planteamiento emocional.

NUESTRA ACCIÓN DE AMAR

San Agustín dijo: “Ama y haz lo que quieras”. Y la verdad es que esta frase tiene poco de enigmática o de generalizadora. Quien ama ningún mal puede hacer y a partir de que nuestro amor sea un ejercicio de paz, ayuda, solidaridad, compromiso hacia los demás estaremos siguiendo el camino de Cristo. Necesitamos tiempo para ejercitar nuestra acción de amar. Pero la alegría que nos presagia el Adviento que no sea solamente para nosotros o para nuestras familias, que sea para todos y que nosotros, al comprenderlos, seamos agentes activos de ese amor que Cristo nos ha enseñado. Es verdad que hemos de amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos y no desear a los demás lo que para nosotros no queremos.

Sin embargo, la ausencia del amor llega a nosotros mismos. Hay gente que no se quiere, que se destruye, que ni siquiera practica lo que el instinto de conservación manda. El desamor produce destrucción. Amemos a Dios, a los hermanos, a nosotros mismo, a la tierra, al paisaje, al aire que respiramos. Todo es de Dios y todo ello ha sido donado con y por su amor. Iniciemos, pues, la espera del Adviento, el adviento del Adviento, con esperanza y alegría.

 

3.- NECESITAMOS APOYO ECONÓMICO…Y MUCHAS ORACIONES

No hemos forzando demasiado la invocación a la generosidad de nuestros lectores, tras los problemas suscitados hace meses. Pero, realmente, la situación económica de Betania sigue siendo muy difícil y no se descarta su desaparición. Con las aportaciones de tiempo atrás –y estamos profundamente agradecidos— pudimos seguir adelante. Pero ahora nuevamente tenemos problemas. Hay que atender a nuevos gastos, algunos los mismos que se resolvieron en aquellos días.

No hay nadie –salvo los lectores y algunos anuncios— que faciliten recursos económicos a nuestra web. La aportación económica del propio Editor es ya imposible y, probablemente, deje de trabajar en Betania pronto. No somos capaces de llevar a cabo un equipo técnico que sustituyera al trabajo del Editor. Y aunque hay planes para modificar este aspecto, también en la transición necesitamos ayuda. Y lo que pedimos con el corazón son oraciones por la continuidad de Betania. El Espíritu ha estado siempre de nuestra parte y creemos que así seguirá. Pero hay que pedírselo… Necesitamos también muchas oraciones.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Prensa Escorial edita, entre otras cosas, una revista quincenal impresa, especializada en finanzas y banca, BANCA 15, que tiene también una web de periodicidad diaria, www.banca15.com. Nuestras coordenadas son

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