1.- EN LA CERCANÍA DE LA NAVIDAD

Ha ido muy rápido el Adviento y, por supuesto, el mes de diciembre. Este tercer domingo de Adviento se celebra, como es sabido, el día 16, la víspera en que la Iglesia comienza su cuenta atrás litúrgica para la celebración de la Navidad. El día 17 las celebraciones se ponen un poco nerviosas e impacientes por la espera del Niño que llega. Lo vamos a notar en los ritos.

Hay, como dice el Editor, en su homilía, una fuerte cercanía entre las fiestas, por causa del calendario. Por eso, el Cuarto y último Domingo de Adviento será el día 23 y enseguida al día siguiente el 24–en la madrugada— celebraremos la Misa del Gallo y en la mañana la Misa del Día de la Natividad del Señor. Y a la semana siguiente pues las fiestas de La Sagrada Familia y la de Santa María, Madre de Dios –con la primera misa del año 2019— tendrán la proximidad de menos de un día.

En fin que ya estamos preparando nuestro número especial de Navidad, que al incluir el Domingo Cuarto de Adviento pues saldrá la próxima semana y se alargará hasta la fiesta de Reyes, hasta la Epifanía, que, además, cae en domingo. Como otras veces en el calendario civil el que nos marca la pauta. Lo importante, de todos modos, es que tenemos la Navidad a la vuelta de la esquina y que hemos de darnos prisa en prepararnos para que el Niño Dios nos encuentre alegres de cuerpo y alma… y sanos, también, de cuerpo y de alma.

 

2.- LA ALEGRÍA DE SERVIR

Hay un número importante de católicos empleados a fondo para ayudar a los demás, con un nivel de entrega a veces heroico y de ellos apenas se habla, ni en los medios de comunicación generales. Ni, apenas, en las publicaciones religiosas. Tampoco se habla de muchas misiones de la Iglesia, las cuales –a veces— quedan amortiguadas respecto a la opinión pública por cosas más “importantes” o “espectaculares”. Hay que dirigir nuestra mirada sobre, por ejemplo, la realidad de las parroquias. En el “primer mundo”, en los países ricos, en los años “buenos” esa riqueza no llegó con la misma abundancia a la Iglesia y, por tanto, las parroquias apenas pudieron crecer o mejorar. Y ahora soportan la crisis como el resto de actividades.

LAICOS QUE TRABAJAN

También se ha producido un constante decrecimiento del número de sacerdotes y una evidente carencia económica hace que no existan empleados laborales en las iglesias. Este fenómeno no es nuevo, para nada. Es muy sabido. Tiene una vigencia de casi 40 años. Y ante ello, los parroquianos corrientes, lo que se gana la vida con otras actividades, suelen prestar servicios muy importantes a la comunidad parroquial. Por ejemplo, la administración de las parroquias suele estar llevada por seglares, así como lo que se llama el “despacho parroquial”, que no es otra cosa que la previa administración de actividades y sacramentos. Así, los expedientes matrimoniales, el archivo de bautismos y otras cuestiones funcionan por la aportación personal de los laicos.

EL PRODIGIO DE CÁRITAS

Otro ejemplo sería el de los servicios parroquiales de Cáritas. Aunque haya otras organizaciones que presten ayuda –y lo hacen muy bien— a los necesitados, ocurre que el amplio implanto de parroquias hace que dichas personas que necesitan apoyo acudan en mayor número aquí, por ser más fácil, más cercano y no plantear muchas condiciones. Llamaría, por ejemplo, el elevado número de musulmanes que reciben ayuda de, por ejemplo, las parroquias de la zona norte de Madrid capital. Acuden confiadamente a pedir alimentos, ropas o incluso ayuda para tramitar documentos. En este sentido la labor de las personas que atienden los despachos de Cáritas es más que encomiables. Pero, además, ante la dificultad de encontrar lugares de atención los grupos de Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos o de Autoestima, viven incardinados en los centros parroquiales.

Desde ya la crisis económica que se inició en 2007, Cáritas –vehiculando sabiamente el trabajo en las Cáritas parroquiales— está haciendo una labor cercana al prodigio, al “milagro”, con la multitud de hermanos necesitados que no tienen ni para comprar alimentos. En nuestro editorial de la semana pasada nos referíamos, por ejemplo, a la generalización de las “Operaciones Kilo”. Y han sido muchos los comentarios que a lo largo de los últimos años hemos hecho sobre el “milagro” de Cáritas en todas sus instancias y, muy notablemente, en las parroquias.

CATEQUISTAS Y FORMADORES

Y si bien las ayudas materiales necesitan de mucho apoyo y esfuerzo, no podemos dejar de citar el trabajo esforzado y anónimo de gentes que se dedican con esfuerzo y gran dedicación a labores formativas de contenido religioso o general. Ahí están los grupos de catequistas, los cuales casi se han convertido en los únicos educadores cristianos, ante la abdicación de la escuela y de los padres de esas obligaciones formativas. El esfuerzo de los catequistas se incardina en todas las edades y las especialidades, llegando a tener una importancia enorme. Cursillos prematrimoniales, talleres para la Confirmación y otros son impartidos casi exclusivamente por seglares con excepcional dedicación. Tampoco hay que olvidar el tema de las enseñanzas generales, pues en parroquias se imparten algunos cursos sencillos de formación profesional dirigidos especialmente a inmigrantes que así mejoran sus posibilidades de encontrar trabajo.

ALEGRÍA DE VIVIR

Y todos los “profesores” que hacen posibles dichas actividades, trabajan por la alegría de servir y por supuesto por amor al arte de amar a los hermanos. Está claro, asimismo, que las actividades de ayuda no se limitan a las parroquias existiendo grupos, movimientos y congregaciones muy volcadas al apoyo de los que necesitan ayuda y, en donde la mayoría de los trabajos están asumidos por laicos. Nos ha parecido muy oportuno llevar desde aquí ese mensaje de aliento –ahora en tiempo de Adviento, estando próximos a la Navidad— para esos hermanos nuestros que trabajan por los demás.

 

3.- NECESITAMOS APOYO ECONÓMICO…Y MUCHAS ORACIONES

No hemos forzando demasiado la invocación a la generosidad de nuestros lectores, tras los problemas suscitados hace meses. Pero, realmente, la situación económica de Betania sigue siendo muy difícil y no se descarta su desaparición. Con las aportaciones de tiempo atrás –y estamos profundamente agradecidos— pudimos seguir adelante. Pero ahora nuevamente tenemos problemas. Hay que atender a nuevos gastos, algunos los mismos que se resolvieron en aquellos días.

No hay nadie –salvo los lectores y algunos anuncios— que faciliten recursos económicos a nuestra web. La aportación económica del propio Editor es ya imposible y, probablemente, deje de trabajar en Betania pronto. No somos capaces de llevar a cabo un equipo técnico que sustituyera al trabajo del Editor. Y aunque hay planes para modificar este aspecto, también en la transición necesitamos ayuda. Y lo que pedimos con el corazón son oraciones por la continuidad de Betania. El Espíritu ha estado siempre de nuestra parte y creemos que así seguirá. Pero hay que pedírselo… Necesitamos también muchas oraciones.


Quienes somos

Betania fue fundada por el periodista laico, Ángel Gómez Escorial, el 1 de diciembre de 1996, como consecuencia de una transformación personal y religiosa. Ha estado siempre publicada a expensas de la empresa periodística Prensa Escorial –también fundada por Gómez Escorial-- sin ninguna otra pertenencia a movimiento alguno o jerarquía de la Iglesia católica. Pero como ha expresado muchas veces Gómez Escorial, su Editor, “Betania quiere ser siempre una hija fiel de la Iglesia Católica”. Entre sus colaboradores hay sacerdotes y laicos, pero son mayoría los sacerdotes, aunque pertenecen a diferentes carismas. Así hay dos agustinos, un miembro del Opus Dei y el resto diocesanos. Los colaboradores laicos son padres y madres de familia y de diferentes profesiones.

Prensa Escorial edita, entre otras cosas, una revista quincenal impresa, especializada en finanzas y banca, BANCA 15, que tiene también una web de periodicidad diaria, www.banca15.com. Nuestras coordenadas son

Betania, Prensa Escorial, SL.

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