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HABLAR CON DIOS A TODA HORA

Por Ángel Gómez Escorial

Se va acercando la fecha en la que se cumplen 26 años de mi conversión. Yo lo considero así, aunque, por supuesto, yo estaba bautizado, respetaba a la Iglesia católica, pero no tenía fe, ni poca, ni mucha. Y quiero hablar de ello – una vez más— porque es la causa directa de la existencia y mantenimiento de esta página web, de Betania. Efectivamente en julio de 1991, sentado en un banco de la calle Serrano de Madrid, tuve la certeza que mi naciente práctica religiosa y la fe que la sustentaba no tenía ya retorno. Es decir, no iba ya a abandonarla. No es fácil explicar por qué se tiene una impresión así o una vivencia con tal contenido. Debe ser algo parecido al reconocimiento de una vocación o una seguridad que te llega desde fuera, que te la inspira el mismo Espíritu. Y como dato para aquellos que no me conozcan decir que entonces tenía 50 años y que hoy ha he cumplido los 76.

MI VIDA HABÍA CAMBIADO

Luego, pasado unos pocos años descubrí lo que había cambiado mi vida. Y también se abrió la posibilidad de lanzarme al apostolado. Pero la realidad es que a mí me daba vergüenza el “cuerpo a cuerpo” el salir a la calle a evangelizar “girando en la calle el bonete” como hacían los primeros discípulos de Ignacio de Loyola en Venecia… Y apareció la posibilidad “de oro”. Y que es bueno recordarla en este día en que celebramos la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Me ofrecieron la posibilidad de publicar en Internet la revista que yo llevaba editando unos años: “BANCA 15” y que sigo con ella.

…Y APARECIÓ BETANIA

Y como oferta comercial me dijeron que podría tener otra web completamente gratis, sólo facilitando los contenidos. No cabía duda. Sería Betania. Yo había registrado el nombre de “Betania” como título de revista, ya que pensaba lanzarla como semanario, no tanto de información religiosa, pero si como una revista de actualidad, impresa, de venta en kiosco, pero de pensamiento cristiano. La oportunidad acaba se surgir. Y apareció Betania. Con mi entusiasmo por la fe casi recién aprehendida me lancé a escribir sin más. Con sentido común explicando lo que ya sabía… e intentado no meter la pata. Y era tanto el ardor evangélico y la falta de tiempo que muchas veces mis textos salían sin apenas ser releídos. En fin, el 1 de diciembre de 1996, Primer Domingo de Adviento, salió por vez primera. Y gracias a Dios nunca ha faltado.

TRANSMITIR LA PALABRA SIN MIEDO

Hoy no quiero tanto referirme a esos temas personales de mi cambio, de mi conversión y sus consecuencias. En lo que sí quiero incidir es en la necesidad que la gente se lance a transmitir la Palabra de Dios sin miedo. Aun afrontando la poca formación porque con sentido común y prudencia es posible. Cuando no es posible es cuando el miedo o la pereza atenazan. Hay que atreverse y buscar cada uno el modo de llevar a nuestros hermanos el Evangelio y la enseñanza de la Iglesia.

Llevo más de 20 años –se cumplirán 21 en diciembre—con el trabajo en Betania. Le dedico mucho trabajo, aunque cuento con la ayuda inestimable de un buen número de colaboradores. Soporto la web económicamente sin la ayuda de ninguna entidad, parroquia y orden religiosa. Ahora no obstante llega algo de publicidad y también donaciones. La labor es “fuerte”, y a veces, me siento cansado. Pero he decidido hacer este trabajo y, sin duda, para mí es lo mejor que hago. Si hace 20años no hubiera tenido ese impulso, hoy creo que no existiría Betania.

NO DETENER EL IMPULSO

Os pido que no detengáis esa primera disposición vuestra para llevar la Palabra de Dios a los hermanos. Y hoy, realmente, las nuevas tecnologías ayudan muy especialmente. Pero si no sabemos nada de Internet pues bien podemos hablar, visitar, convencer en vivo y en directo a los hermanos que nos rodean que la solución a muchos problemas es Cristo Jesús. Hay que atreverse… Hay que atreverse a hablar de Dios siempre y a toda hora.