www.betania.es


Mañana incluiremos una nueva edición de la Carta del Editor referida al atentado de Barcelona. Ya se han cambiado: monicionaes, oracion de los fieles, Misa Familiar y se ha añadido un Editorial.


1.- EN DEFENSA DEL DESCANSO VERANIEGO

Por Ángel Gómez Escorial

Las vacaciones –el permiso remunerado— han sido una conquista social importante, al igual que la limitación de la jornada o las diferentes ventajas sanitarias o sociales que dan la Seguridad Social pública. Es obvio que, incluso, en los países desarrollados hay gentes que no tienen vacaciones por circunstancias varias, algunas de ellas dramáticas, naturalmente. Pero a mí lo que me gustaría hacer es una defensa, sin paliativos, del descanso, del cambio de la rutina y de la apertura hacia nuevos horizontes. Y hablo, incluso, desde el punto de vista religioso también.

Lo terrible acontecen con aquellas personas que abandonando un clima sofocante de trabajo entran en depresión –o al menos en abatimiento o mal humor— al disfrutar de unas merecidas vacaciones. Lo terrible, asimismo, son aquellos educadores o directores espirituales que recelan de la bajada de la guardia de sus pupilos o “dirigidos”… por causa del “dolce far niente”. Es verdad que, por ejemplo, cuando los futbolistas regresan de sus vacaciones se tienen que someter a un intenso reciclaje, poner al día sus músculos y quemar aceleradamente la grasa reunida durante el asueto. Pero de eso a no apreciar el descanso hay mucho trecho.

Hay personas que administran bien sus vacaciones. Y otros, no. Existe un porcentaje elevado de gentes que utilizan su ocio para mejorar en sus aficiones e, incluso, asumirlas sin las limitaciones que impone el tiempo normal de trabajo. Hay otras muchas personas que utilizan el viaje como fuente de adquirir conocimientos y suelen cumplirlo muy bien. Es evidente que la lectura, obviar un poco la dictadura de la televisión y contemplar la naturaleza desde la calma son buenas proyecciones.

LA CUESTIÓN RELIGIOSA

Lo principal es asumir como muy propia la idea de que Dios no toma vacaciones. Pero también es cierto que el Señor prefiere llegar a nuestras vidas como un susurro, y nunca en forma de tonante tormenta. La paz y quietud del tiempo vacacional puede servir para un recuentro gozoso con Dios. Y es más que cierto que la contemplación de la naturaleza ayuda mucho a acercarse a Dios. Dios es el creador y su obra es, sin duda, su mejor “propaganda”. Lo contrario es asumir unas vacaciones en la que nosotros mismos hemos mandando de vacaciones a Dios, olvidando incluso el compromiso dominical. Es obvio que la tentación existe –e, incluso, se incrementa—en vacaciones. Pero ya se sabe lo fundamental es no tener miedo al miedo y saber que Dios que nunca nos enviará una prueba superior a sus fuerzas.

Otro aspecto que siempre repetimos es que lo propio para un cristiano es buscar, en cuanto se llega a un nuevo y desconocido destino, la “casa del Amigo”. Es decir, la iglesia más cercana. Las parroquias situadas en lugares de vacaciones hacen un esfuerzo muy grande para atender a los visitantes. Y ante eso nosotros –sobre todo los que trabajamos con la liturgia—nos debemos ofrecer a ayudar. Es seguro que la oferta de ayuda será bien recibida porque ahí sí que se cumple de manera muy especial aquello de que “la mies es mucha y los operarios pocos”.

LA FAMILIA

Los obsesivos por el trabajo pueden sentirse agobiados por la cercanía de la familia en vacaciones. Pero eso es peligroso. Algo hay que está fallando en el interior de las personas que sufren ese efecto. Es verdad que la convivencia en vacaciones puede ser más complicada pues, a veces, los lugares de residencia no reúnen condiciones de privacidad. Y aunque los pequeños tienden a dar la tabarra, pues son una bendición. Si cualquiera sufre ese síntoma de falta de aguante, debe analizarlo. La otra cuestión es que se descubrirán muchas novedades de la familia, sobre todo de los niños y ver como ellos crecen y avanzan. Si la familia, en muchos casos, es la gran perjudicada de la tiranía del trabajo puede ser, sin embargo, la gran beneficiada del tiempo de vacaciones.

EL PROBLEMA DEL PARO

En España hay tres millones de parados y, ante ello, no es posible hacer una referencia a las vacaciones sin tener en cuenta a esa realidad. Argumentos como los expuestos a los obsesos del trabajo, o a quienes sienten depresión al alejarse del trabajo cotidiano, no casan con el parado. Es una situación muy peculiar y que dependerá de si se tiene subsidio de desempleo, o si no se dispone de más ingresos que sus reservas o la ayuda de otros familiares. Es verdad, no obstante, que las vacaciones estivales producen vacantes que suelen beneficiar a los desempleados. También la estacionalidad, el efecto del turismo o de la agricultura de temporada, ofrecen posibilidades de trabajo. Pero, en cualquiera de los casos, hay que tener siempre en cuenta ese grave problema de la falta de trabajo que está incidiendo de manera muy grave en toda la sociedad.

EPÍLOGO

Hay que buscar siempre lo positivo. Es bueno perder las obsesiones que el llamado tiempo normal nos produce. Un buen ejercicio veraniego es un trabajo serio –pero no obsesivo, ni culpable— de discernimiento sobre nuestra actividad pasada. Y, ante ello, sacar conclusiones y hacerse propósitos de mejorar o corregir las sendas equivocadas. Pero hay que ser fuerte con los propósitos tomados. La mayoría de ellos, llegada la “fastidiosa” normalidad, no se cumplen, lo que, a su vez, produce nuevas decepciones.

 

2.- LA VIRGEN DE AGOSTO

Por Ángel Gómez Escorial

La Virgen María está con nosotros en todo tiempo y, asimismo, los católicos la agasajamos de muchas formas y maneras. Entre otras, es patrona de muchas pueblos, ciudades y hasta países. El 15 de agosto, como es sabido, celebramos la fiesta –es una solemnidad litúrgicamente hablando— de la Asunción de la Virgen María a los cielos. Y esta conmemoración se tiene en cuenta además en países no católicos, aunque sí cristianos e, incluso, en alguno que ni siquiera lo es. Se construye además un periodo de asueto que relaja aún más la inactividad de agosto en el hemisferio occidental. Y ello se puede dedicar a muchas cosas, propias de ocio y asueto, pero es bueno rezar a la Señora incluso con más ahínco que de costumbre en estas horas festivas

El puente de la Virgen no es tan largo como en otros años, pues en este 2017 hemos “ligado” sólo un domingo, un lunes y un martes, con, tal vez, un sábado de menos actividad que ninguno del año contagiado por el mes en que vivimos. Y es, repito, el mejor momento para rezar a María. Y hemos de meditar, asimismo, en la decisión de su hijo, Nuestro Señor Jesús, que quiso que su Madre fuera al cielo –a la gloria divina— en cuerpo y alma.

Y me parecido referirme a todo esto a medio mes, dentro de un Especial de Verano de Betania, que está algo quieto en estas jornadas agosteñas. Recordemos a María y meditemos sobre la grandeza de su Asunción a los cielos, solemnidad también conocida por el bellísimo nombre de la Dormición de María.